Libros Históricos

Pacto del pueblo, de guardar la ley

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Nehemías > Pacto del pueblo, de guardar la ley (16:9:38 - 16:10:39)

A causa de todo esto, nosotros hemos hecho un firme compromiso, y lo escribimos. Y fue firmado por nuestros magistrados, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.

Los que lo firmaron fueron: el gobernador Nehemías hijo de Hacalías, Sedequías,

Seraías, Azarías, Jeremías,

Pasjur, Amarías, Malquías,

Hatús, Sebanías, Maluc,

Harim, Meremot, Abdías,

Daniel, Ginetón, Baruc,

Mesulam, Abías, Mijamín,

Maazías, Bilgai y Semaías. Estos eran los sacerdotes.

Los levitas: Jesúa hijo de Azanías, Binúi de los hijos de Henadad, Cadmiel

y sus hermanos Sebanías, Hovías, Quelita, Pelaías, Hanán,

Micaías, Rejob, Hasabías,

Zacur, Serebías, Sebanías,

Hodías, Bani y Beninu.

Los jefes del pueblo: Paros, Pajat-moab, Elam, Zatu, Bani,

Buni, Azgad, Bebai,

Adonías, Bigvai, Adín,

Ater, Ezequías, Azur,

Hodías, Hasum, Bezai,

Harif, Anatot, Nebai,

Magpías, Mesulam, Hezir,

Mesezabeel, Sadoc, Jadúa,

Pelatías, Hanán, Anaías,

Oseas, Ananías, Hasub,

Halojes, Pilja, Sobec,

Rejum, Hasabna, Maasías;

también Ajías, Hanán, Anán,

Maluc, Harim y Baaná.

El resto del pueblo, los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los servidores del templo y todos los que se habían apartado de los gentiles y se habían adherido a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos y sus hijas—todos los que podían comprender y discernir—,

se adhirieron a sus hermanos, sus dirigentes, y se comprometieron bajo imprecación y juramento: A andar en la ley de Dios, la cual fue dada por medio de Moisés, siervo de Dios. A guardar y cumplir todos los mandamientos de Jehovah nuestro Señor, sus decretos y sus leyes.

A no dar nuestras hijas a los gentiles, ni a tomar sus hijas para nuestros hijos.

A que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercancías y comestibles en día de sábado, nada tomaríamos de ellos en sábado ni en día santo. A dejar de cultivar nuestra tierra en el séptimo año y a perdonar toda deuda.

Nos impusimos la obligación de contribuir con la tercera parte de un siclo al año para la obra de la casa de nuestro Dios:

para el pan de la presentación y la ofrenda vegetal continua; para el holocausto continuo y el de los sábados, lunas nuevas y fiestas solemnes; para las ofrendas santas y los sacrificios por el pecado, a fin de hacer expiación por Israel y por toda la obra de la casa de nuestro Dios.

También hicimos un sorteo entre los sacerdotes, los levitas y el pueblo, con respecto a la ofrenda de leña, para traerla a la casa de nuestro Dios, según nuestras casas paternas, en los tiempos determinados cada año, para hacerla arder sobre el altar de Jehovah nuestro Dios, como está escrito en la ley.

Nos comprometimos a traer cada año a la casa de Jehovah las primicias de nuestra tierra y las primicias del fruto de todo árbol,

así como los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la ley; y a traer a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que allí sirven, los primerizos de nuestras vacas y de nuestras ovejas.

Llevaremos a los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, las primicias de nuestras masas, de nuestras ofrendas, del fruto de todo árbol, del vino y del aceite. Llevaremos el diezmo de nuestra tierra a los levitas, porque ellos, los levitas, reciben el diezmo de nuestras labores en todas las ciudades.

Un sacerdote hijo de Aarón estará con los levitas cuando éstos reciban el diezmo, y los levitas llevarán la décima parte del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras del tesoro.

A esas cámaras llevarán los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino nuevo y del aceite. Allí estarán los utensilios del santuario, los sacerdotes que sirven, los porteros y los cantores. Nos comprometimos a no abandonar la casa de nuestro Dios.

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Los habitantes de Jerusalén

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Nehemías > Los habitantes de Jerusalén (16:11:1 - 16:11:24)

Los principales del pueblo se establecieron en Jerusalén. Pero el resto del pueblo hizo un sorteo para que uno de cada diez habitase en Jerusalén, la ciudad santa, y los nueve restantes en las otras ciudades.

El pueblo bendijo a todas las personas que se ofrecieron voluntariamente para habitar en Jerusalén.

Estos eran los jefes de la provincia que habitaron en Jerusalén (en las ciudades de Judá habitaba cada uno en su propiedad, en sus ciudades, tanto los israelitas como los sacerdotes, los levitas, los servidores del templo y los hijos de los siervos de Salomón;

algunos de los hijos de Judá y de los hijos de Benjamín habitaban en Jerusalén): De los hijos de Judá: Ataías hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares;

y Maasías hijo de Baruc, hijo de Coljoze, hijo de Hazaías, hijo de Adaías, hijo de Joyarib, hijo de Zacarías, hijo de Siloni.

Todos los hijos de Fares que habitaban en Jerusalén eran 468 hombres valerosos.

Y éstos eran los hijos de Benjamín: Salú hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maasías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías;

y después de él, Gabai y Salai: 928.

Joel hijo de Zicri era supervisor de ellos, y Judá hijo de Hasenúa era el segundo en el mando en la ciudad.

De los sacerdotes: Jedaías hijo de Joyarib, Jaquín,

Seraías hijo de Hilquías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Merayot, hijo de Ajitob, principal de la casa de Dios,

y sus hermanos que hacían la obra del templo: 822. Adaías hijo de Jerojam, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasjur, hijo de Malquías,

y sus hermanos, jefes de casas paternas: 242. Amasai hijo de Azareel, hijo de Ajzai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,

y sus hermanos, guerreros valientes, eran 128, de los cuales era supervisor Zabdiel hijo de Gedolim.

De los levitas: Semaías hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, hijo de Buni;

Sabetai, Jozabad, de los jefes de los levitas, encargados de la obra exterior de la casa de Dios;

Matanías hijo de Micaías, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, el director que empezaba la acción de gracias al tiempo de la oración; Bacbuquías, el segundo de sus hermanos, y Abda hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún.

Todos los levitas en la ciudad santa eran 284.

Los porteros: Acub, Talmón y sus hermanos, los que hacían guardia en las puertas: 172.

El resto de Israel, de los sacerdotes y de los levitas estaban en todas las ciudades de Judá, cada uno en su propiedad.

Pero los servidores del templo habitaban en el Ofel, bajo el mando de Zija y de Guspa.

El supervisor de los levitas en Jerusalén era Uzi hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, de los hijos de Asaf, cantores que estaban al frente de la obra de la casa de Dios.

Porque había un mandato del rey acerca de ellos y un reglamento acerca de los cantores, determinando las cosas para cada día.

Petanías hijo de Mesezabel, de los hijos de Zéraj hijo de Judá, estaba al servicio del rey para todos los asuntos del pueblo.

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Lugares habitados fuera de Jerusalén

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Nehemías > Lugares habitados fuera de Jerusalén (16:11:25 - 16:11:36)

En cuanto a las aldeas con sus campos, algunos de los hijos de Judá habitaron en Quiriat-arba y sus aldeas, en Dibón y sus aldeas, en Cabseel y sus aldeas,

en Jesúa, en Molada, en Bet-pélet,

en Hazar-sual, en Beerseba y sus aldeas,

en Siclag, en Mecona y sus aldeas,

en En-rimón, en Zora, en Jarmut,

en Zanóaj y en Adulam y sus aldeas, en Laquis y sus campos, en Azeca y sus aldeas. Ellos habitaron desde Beerseba hasta el valle de Hinom.

Los hijos de Benjamín habitaron desde Geba, en Micmas, Haía, Betel y sus aldeas,

Anatot, Nob, Ananías,

Hazor, Ramá, Gitaim,

Hadid, Seboím, Nebalat,

Lod y Ono, en el valle de Jarasim.

Algunos grupos de los levitas habitaron en Judá y en Benjamín.

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Sacerdotes y levitas

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Nehemías > Sacerdotes y levitas (16:12:1 - 16:12:26)

Estos son los sacerdotes y los levitas que volvieron con Zorobabel hijo de Salatiel y con Jesúa: Seraías, Jeremías, Esdras,

Amarías, Maluc, Hatús,

Secanías, Rejum, Meremot,

Ido, Ginetón, Abías,

Mijamín, Maadías, Bilga,

Semaías, Joyarib, Jedaías,

Salú, Amoc, Hilquías y Jedaías. Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus hermanos en los días de Jesúa.

Los levitas: Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, quien juntamente con sus hermanos estaba a cargo de los salmos de acción de gracias.

Bacbuquías y Uni, sus hermanos, estaban frente a ellos en el servicio.

Jesúa engendró a Joyaquim; Joyaquim engendró a Eliasib; Eliasib engrendró a Joyada;

Joyada engendró a Jonatán, y Jonatán engendró a Jadúa.

En los días de Joyaquim, los sacerdotes jefes de casas paternas fueron: Meraías, de la casa paterna de Seraías; Ananías, de la de Jeremías;

Mesulam, de la de Esdras; Johanán, de la de Amarías;

Jonatán, de la de Melicú; José, de la de Sebanías;

Adna, de la de Harim; Helcai, de la de Merayot;

Zacarías, de la de Ido; Mesulam, de la de Ginetón;

Zicri, de la de Abías; de la de Miniamín; Piltai, de la de Moadías;

Samúa, de la de Bilga; Jonatán, de la de Semaías;

Matenai, de la de Joyarib; Uzi, de la de Jedaías;

Calai, de la de Salai; Heber, de la de Amoc,

Hasabías, de la de Hilquías; y Natanael, de la de Jedaías.

Los jefes de las casas paternas de los levitas y de los sacerdotes, en los días de Eliasib, de Joyada, de Johanán y de Jadúa, fueron inscritos hasta el reinado de Darío el persa.

Los hijos de Leví, jefes de casas paternas, también fueron inscritos en el libro de las crónicas, hasta los días de Johanán hijo de Eliasib.

Los jefes de los levitas eran Hasabías, Serebías y Jesúa hijo de Cadmiel, y sus hermanos que se colocaban frente a ellos, un grupo frente a otro, para la alabanza y la acción de gracias, conforme al mandato de David, hombre de Dios.

Matanías, Bacbuquías, Obadías, Mesulam, Talmón y Acub eran los porteros que montaban guardia en los almacenes junto a las puertas.

Ellos sirvieron en los días de Joyacim hijo de Jesúa, hijo de Josadac, y en los días del gobernador Nehemías y del sacerdote y escriba Esdras.

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Dedicación del muro

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Nehemías > Dedicación del muro (16:12:27 - 16:12:43)

Para la dedicación de la muralla de Jerusalén buscaron a los levitas de todos sus lugares, a fin de traerlos a Jerusalén para celebrar la dedicación y la fiesta con alabanzas y cánticos, con címbalos, liras y arpas.

También fueron reunidos los hijos de los cantores de la región de alrededor de Jerusalén, de las aldeas de los de Netofa,

de Bet-gilgal y de los campos de Geba y de Azmávet; porque los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalén.

Los sacerdotes y los levitas se purificaron y purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.

Después hice subir a los principales de Judá sobre la muralla y puse dos grandes coros de acción de gracias. El primero iba sobre la muralla hacia el sur, hacia la puerta del Muladar.

Tras ellos iban Osaías y la mitad de los principales de Judá,

con Azarías, Esdras, Mesulam,

Judá, Benjamín, Semaías y Jeremías.

Algunos de los hijos de los sacerdotes que llevaban las trompetas—Zacarías hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, hijo de Asaf

y sus compañeros Semaías, Azareel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hanani iban con los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y el escriba Esdras iba delante de ellos.

A la puerta de la Fuente subieron directamente por las escalinatas de la Ciudad de David, por la cuesta de la muralla, pasando la casa de David hasta la puerta de las Aguas, al oriente.

El segundo coro de acción de gracias iba hacia el norte. Tras él iba yo con la mitad del pueblo, sobre la muralla, pasando por la torre de los Hornos hasta el muro ancho,

y pasando por la puerta de Efraín hasta la puerta Antigua, la puerta del Pescado, la torre de Hananeel, la torre de Hamat y la puerta de las Ovejas, y se detuvieron en la puerta de la Guardia.

Después los dos coros se detuvieron en la casa de Dios; y yo, y la mitad de los dirigentes conmigo,

y los sacerdotes Eliaquim, Maaseías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías y Ananías, con trompetas.

Lo mismo Maaseías, Semaías, Eleazar, Uzi, Johanán, Malquías, Elam y Ezer. Los cantores entonaban su canto, bajo la dirección de Izrajías.

Aquel día ofrecieron muchos sacrificios y se regocijaron, porque Dios les había dado gran alegría. También se regocijaron las mujeres y los niños, y el regocijo de Jerusalén se oía desde lejos.

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