Libros Poéticos y Sapienciales

El Dios del Sinaí y del santuario. Al músico principal. Salmo de David. Cántico.

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Poéticos y Sapienciales > Salmos > El Dios del Sinaí y del santuario. Al músico principal. Salmo de David. Cántico. (19:68:1 - 19:68:35)

(Al músico principal. Salmo de David. Cántico) Dios se levantará, y se dispersarán sus enemigos; huirán de su presencia los que le aborrecen.

Como se disipa el humo, así los disiparás. Como se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.

Pero los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios y saltarán de alegría.

¡Cantad a Dios! ¡Cantad salmos a su nombre! ¡Preparad camino al que cabalga sobre las nubes! Jehovah es su nombre. ¡Alegraos delante de él!

Padre de los huérfanos y juez de las viudas es Dios en su santa morada.

Es el Dios que hace habitar en familia a los solitarios y saca a los cautivos a prosperidad, pero los rebeldes habitan en sequedales.

Oh Dios, cuando saliste delante de tu pueblo, cuando marchaste por el desierto, (Selah)

la tierra tembló; también los cielos gotearon ante Dios. Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.

Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu posesión exhausta reanimaste.

Tu rebaño ha habitado en ella. Por tu bondad, oh Dios, has provisto para el pobre.

El Señor da la palabra, y una gran hueste de mujeres anuncia la buena nueva:

“¡Huyen, huyen los reyes de los ejércitos!” Y en casa las mujeres reparten el botín.

Aunque os recostabais entre los rediles, las alas de la paloma se cubrieron de plata, y sus plumas con la amarillez del oro.

Cuando el Todopoderoso esparció allí a los reyes, el monte Salmón se cubrió de nieve.

¡Monte de Dios es el monte de Basán! ¡Alto es el monte de Basán!

Oh montes de elevados picachos, ¿por qué miráis con hostilidad al monte que Dios ha deseado como morada? Ciertamente Jehovah habitará allí para siempre.

Los carros de Dios son miríadas de miríadas, y millares de millares. ¡Entre ellos el Señor viene del Sinaí al santuario!

Subiste a lo alto, tomaste cautivos. Tomaste tributos de los hombres, aun de los rebeldes, para que allí habitase Jehovah Dios.

¡Bendito sea el Señor! Día tras día lleva nuestras cargas el Dios de nuestra salvación. (Selah)

Nuestro Dios es Dios de salvación; de Jehovah el Señor es el librar de la muerte.

Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos; la cabelluda coronilla del que camina en sus pecados.

El Señor dijo: “De Basán los haré volver; los haré volver de lo profundo del mar,

para que laves tus pies en sangre, y también la lengua de tus perros en la de tus enemigos.

¡Ved las marchas triunfales de Dios, las marchas triunfales de mi Dios y Rey, en el santuario!

Los cantores van delante, los músicos detrás, y en medio van las jóvenes tocando tamboriles.

¡Bendecid a Dios en la congregación! ¡Bendecid al Señor, vosotros de la estirpe de Israel!

Allí está Benjamín, el más joven, dirigiéndoles. Allí están los jefes de Judá con su multitud, los jefes de Zabulón y los jefes de Neftalí.

Tu Dios ha ordenado tu fuerza. ¡Confirma, oh Dios, lo que has hecho en nosotros!

Por causa de tu templo en Jerusalén, los reyes te traerán obsequios.

Reprende a la fiera del cañaveral, a la manada de toros con los becerros de los pueblos. Atropella a los que persiguen la plata. Dispersa a los pueblos que se complacen en las batallas.

Vendrán dignatarios de Egipto; Etiopía extenderá sus manos hacia Dios.

Reinos de la tierra, cantad a Dios; ¡cantad al Señor! (Selah)

Cantad al que cabalga en los cielos, los cielos milenarios; él emitirá su voz, su poderosa voz.

¡Reconoced el poderío de Dios! Sobre Israel sea su magnificencia, y su poder en los cielos.

Temible eres, oh Dios, en tu santuario. El Dios de Israel es quien da poder y vigor a su pueblo. ¡Bendito sea Dios!

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Un grito de angustia. Al músico principal; sobre Lirios. Salmo de David.

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Poéticos y Sapienciales > Salmos > Un grito de angustia. Al músico principal; sobre Lirios. Salmo de David. (19:69:1 - 19:69:36)

(Al músico principal. Sobre Sosanim. Salmo de David) ¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta mi alma!

Estoy hundido en el lodo profundo, donde no hay suelo firme. He llegado a las profundidades de las aguas, y la corriente me ha arrastrado.

Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido. Mis ojos han desfallecido esperando a mi Dios.

Los que me aborrecen sin causa se han aumentado; son más que los cabellos de mi cabeza. Se han fortalecido mis enemigos que me destruyen sin razón. ¡He tenido que devolver lo que no había robado!

Oh Dios, tú conoces mi insensatez; mis pecados no te son ocultos.

No sean avergonzados por mi culpa los que esperan en ti, oh Señor Jehovah de los Ejércitos. No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

Por tu causa he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi cara.

He venido a ser extraño a mis hermanos, y extranjero para los hijos de mi madre.

Pues el celo por tu casa me ha consumido, y las afrentas de los que te afrentan han caído sobre mí.

Me afligí a mí mismo con ayuno; también esto me ha servido de afrenta.

Además, me puse cilicio como vestido y llegué a servirles de refrán.

Hablaban contra mí los que se sentaban en el tribunal, y los borrachos cantaban canciones contra mí.

Sin embargo, oh Jehovah, yo dirigía a ti mi oración en el tiempo de tu buena voluntad. Oh Dios, respóndeme por tu gran bondad, por la verdad de tu salvación.

Sácame del lodo; no sea yo sumergido. Sea yo librado de los que me aborrecen, y de las profundidades de las aguas.

No me arrastre la corriente de las aguas; no me trague el abismo, ni la fosa cierre su boca sobre mí.

Escúchame, oh Jehovah, porque buena es tu misericordia. Mírame conforme a tu inmensa compasión.

No escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy angustiado; apresúrate a escucharme.

Acércate a mi alma y redímela; líbrame a causa de mis enemigos.

Tú conoces mi afrenta, mi confusión y mi oprobio. Delante de ti están todos mis enemigos.

La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé que alguien se compadeciera de mí, y no hubo quién. Busqué consoladores y no hallé ninguno.

Además, me dieron hiel en lugar de alimento, y para mi sed me dieron de beber vinagre.

Séales una trampa la mesa que tienen delante; lo que es para bien, séales tropiezo.

Oscurézcanse sus ojos para no ver, y haz que siempre tambaleen sus lomos.

Derrama tu ira sobre ellos, y el furor de tu enojo los alcance.

Quede desolada su casa, y en sus tiendas no haya morador.

Porque persiguieron a quien tú heriste, y comentan el dolor de los que tú llagaste.

Añade maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.

Sean borrados del libro de los vivientes, y no sean contados con los justos.

Yo estoy afligido y dolorido. Tu liberación, oh Dios, me ponga en alto.

Alabaré con cánticos el nombre de Dios; lo exaltaré con acciones de gracias.

Esto agradará a Jehovah más que sacrificios de toros o de novillos que echan cuernos y pezuñas.

Lo ven los humildes y se alegran. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.

Porque Jehovah escucha a los necesitados; y no menosprecia a sus prisioneros.

Alábenle los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos.

Porque Dios salvará a Sion y reedificará las ciudades de Judá. Habitarán allí y la poseerán.

Los descendientes de sus siervos la heredarán, y los que aman su nombre habitarán en ella.

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Súplica por la liberación. Al músico principal. Salmo de David, para conmemorar.

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Poéticos y Sapienciales > Salmos > Súplica por la liberación. Al músico principal. Salmo de David, para conmemorar. (19:70:1 - 19:70:5)

(Al músico principal. Salmo de David. Para conmemorar) ¡Ten a bien, oh Dios, librarme! ¡Oh Jehovah, apresúrate a socorrerme!

Sean avergonzados y humillados los que buscan mi vida. Vuelvan atrás y sean confundidos los que desean mi mal.

Vuelvan a causa de su vergüenza los que dicen: “¡Ajá, ajá!”

Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan. Digan siempre los que aman tu salvación: “¡Dios sea engrandecido!”

Aunque yo sea pobre y necesitado, ¡apresúrate y ven a mí, oh Dios! Tú eres mi ayuda y mi libertador. ¡Oh Jehovah, no te tardes!

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Oración de un anciano

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Poéticos y Sapienciales > Salmos > Oración de un anciano (19:71:1 - 19:71:24)

En ti, oh Jehovah, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.

Socórreme y líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído y sálvame.

Sé tú mi roca fuerte a donde recurra yo continuamente. Has mandado que yo sea librado, porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

Oh Dios mío, líbrame de la mano de los impíos, de la mano de los perversos y opresores.

Porque tú, oh Señor Jehovah, eres mi esperanza, mi seguridad desde mi juventud.

Por ti he sido sustentado desde el vientre; tú eres quien me sacó del seno de mi madre. Siempre será tuya mi alabanza.

Para muchos he sido objeto de asombro, pero tú eres mi fuerte refugio.

Esté llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando mi fuerza se acabe.

Porque mis enemigos han hablado contra mí, y los que acechan mi vida consultan unidos

diciendo: “Dios lo ha abandonado. Perseguidlo y capturadlo, porque no hay quien lo libre.”

Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, apresúrate a socorrerme.

Sean avergonzados y desfallezcan los adversarios de mi alma. Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.

Pero yo siempre esperaré; te alabaré más y más.

Mi boca proclamará tu justicia y tu salvación, todo el día, aunque no sepa enumerarlas.

Celebraré los poderosos actos del Señor Jehovah; haré memoria de tu justicia, que es sólo tuya.

Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud; hasta ahora he manifestado tus maravillas.

Aun en la vejez y en las canas, no me desampares, oh Dios, hasta que proclame a la posteridad las proezas de tu brazo, tu poderío a todos los que han de venir,

y tu justicia, oh Dios, hasta lo sumo. Porque has hecho grandes cosas. ¡Oh Dios, quién como tú!

Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás desde los abismos de la tierra.

Aumentarás mi grandeza y me volverás a consolar.

Asimismo, oh Dios mío, te alabaré con la lira. Tu verdad cantaré con el arpa, oh Santo de Israel.

Mis labios se alegrarán, cuando yo te cante salmos; aun mi alma, a la cual has redimido.

También mi lengua hablará de tu justicia todo el día, porque fueron avergonzados y confundidos los que procuraban mi mal.

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El reino de un rey justo. Para Salomón.

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Poéticos y Sapienciales > Salmos > El reino de un rey justo. Para Salomón. (19:72:1 - 19:72:20)

(A Salomón) Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.

El juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus pobres con rectitud.

Los montes producirán paz para el pueblo; y las colinas, justicia.

Juzgará a los pobres del pueblo; salvará a los hijos del necesitado y quebrantará al opresor.

Durará con el sol y la luna, generación tras generación.

Descenderá como lluvia sobre la hierba cortada, como los aguaceros que humedecen la tierra.

En sus días florecerá el justo; habrá abundancia de paz, hasta que no haya más luna.

Dominará de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra.

Delante de él se postrarán los habitantes del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo.

Los reyes de Tarsis y de las costas del mar le traerán presentes; los reyes de Saba y de Seba le presentarán tributo.

Ante él se arrodillarán todos los reyes, y le servirán todas las naciones.

Librará al necesitado que suplica, y al pobre que no tiene quien le socorra.

Tendrá piedad del pobre y del necesitado, y salvará las vidas de los necesitados.

De la opresión y de la violencia redimirá sus vidas; la sangre de ellos será preciosa a sus ojos.

Vivirá, y se le dará el oro de Saba. Se orará por él continuamente; todo el día se le bendecirá.

Haya abundancia de grano en la tierra; sea copioso en las cumbres de los montes. Su fruto brotará como el Líbano, y surgirá como la hierba de la tierra.

Para siempre será su nombre; será perpetuado mientras dure el sol. En él serán benditas todas las naciones, y lo llamarán bienaventurado.

¡Bendito sea Jehovah Dios, Dios de Israel! Sólo él hace maravillas.

¡Bendito sea para siempre su nombre glorioso! Toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y amén.

Aquí terminan las oraciones de David hijo de Isaí.

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