Epístolas

Lo sacrificado a los ídolos

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Enviado por sandra beltran

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a los Corintios > Lo sacrificado a los ídolos (46:8:1 - 46:8:13)

Con respecto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.

Si alguien se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debiera saber.

Pero si alguien ama a Dios, tal persona es conocida por él.

Por eso, acerca de la comida de los sacrificios a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo y que no hay sino un solo Dios.

Porque aunque sea verdad que algunos son llamados dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),

sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, y nosotros vivimos para él; y un solo Señor, Jesucristo, mediante el cual existen todas las cosas, y también nosotros vivimos por medio de él.

Sin embargo, no en todos hay este conocimiento; porque algunos por estar hasta ahora acostumbrados al ídolo, comen el alimento como algo sacrificado a los ídolos, y su conciencia se contamina por ser débil.

Pero no es la comida lo que nos recomienda a Dios; pues ni somos menos si no comemos, ni somos más si comemos.

Pero mirad que esta vuestra libertad no sea tropezadero para los débiles.

Porque si alguien te ve a ti que tienes conocimiento, sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿no es cierto que la conciencia del que es débil será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?

Así, por el conocimiento tuyo se perderá el débil, un hermano por quien Cristo murió.

De esta manera, pecando contra los hermanos e hiriendo sus débiles conciencias, contra Cristo estáis pecando.

Por lo cual, si la comida es para mi hermano ocasión de caer, yo jamás comeré carne, para no poner tropiezo a mi hermano.

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Los derechos de un apóstol

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a los Corintios > Los derechos de un apóstol (46:9:1 - 46:9:27)

¿No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿Acaso no he visto a Jesús nuestro Señor? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

Si para otros yo no soy apóstol, ciertamente para vosotros lo soy, porque vosotros sois el sello de mi apostolado en el Señor.

Esta es mi defensa contra cuantos me cuestionan:

¿Acaso no tenemos derecho a comer y beber?

¿No tenemos derecho a llevar una esposa creyente con nosotros, tal como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Pedro?

¿O sólo Bernabé y yo no tenemos derecho a dejar de trabajar?

¿Quién presta jamás servicio de soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿Quién apacienta el rebaño y no toma la leche del rebaño?

¿Será que digo estas cosas sólo como hombre? ¿No lo dice también la ley?

Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado sólo de los bueyes?

¿O lo dice enteramente para nosotros? Pues para nosotros está escrito. Porque el que ara ha de arar con esperanza; y el que trilla, con esperanza de participar del fruto.

Si nosotros hemos sembrado cosas espirituales para vosotros, ¿será gran cosa si de vosotros cosechamos bienes materiales?

Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿no nos corresponde más a nosotros? Sin embargo, nunca usamos de este derecho; más bien, lo soportamos todo para no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

¿No sabéis que los que trabajan en el santuario comen de las cosas del santuario; es decir, los que sirven al altar participan del altar?

Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

Pero yo nunca me he aprovechado de nada de esto, ni tampoco he escrito al respecto para que se haga así conmigo. Pues para mí sería mejor morir, antes que alguien me quite este motivo de orgullo.

Porque si anuncio el evangelio, no tengo de qué jactarme, porque me es impuesta necesidad; pues ¡ay de mí si no anuncio el evangelio!

Por eso, si lo hago de buena gana, tendré recompensa; pero si lo hago de mala gana, de todos modos el llevarlo a cabo me ha sido confiado.

¿Cuál es, pues, mi recompensa? Que predicando el evangelio, pueda yo presentarlo gratuitamente, para no abusar de mi derecho en el evangelio.

A pesar de ser libre de todos, me hice siervo de todos para ganar a más.

Para los judíos me hice judío, a fin de ganar a los judíos. Aunque yo mismo no estoy bajo la ley, para los que están bajo la ley me hice como bajo la ley, a fin de ganar a los que están bajo la ley.

A los que están sin la ley, me hice como si yo estuviera sin la ley (no estando yo sin la ley de Dios, sino en la ley de Cristo), a fin de ganar a los que no están bajo la ley.

Me hice débil para los débiles, a fin de ganar a los débiles. A todos he llegado a ser todo, para que de todos modos salve a algunos.

Y todo lo hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero sólo uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.

Y todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible.

Por eso yo corro así, no como a la ventura; peleo así, no como quien golpea al aire.

Más bien, pongo mi cuerpo bajo disciplina y lo hago obedecer; no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo venga a ser descalificado.

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Amonestaciones contra la idolatría

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a los Corintios > Amonestaciones contra la idolatría (46:10:1 - 46:10:8)

No quiero que ignoréis, hermanos, que todos nuestros padres estuvieron bajo la nube, y que todos atravesaron el mar.

Todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar.

Todos comieron la misma comida espiritual.

Todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.

Sin embargo, Dios no se agradó de la mayoría de ellos; pues quedaron postrados en el desierto.

Estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no seamos codiciosos de cosas malas, como ellos codiciaron.

No seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó para divertirse.

Ni practiquemos la inmoralidad sexual, como algunos de ellos la practicaron y en un sólo día cayeron

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Haced todo para la gloria de Dios

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a los Corintios > Haced todo para la gloria de Dios (46:10:23 - 46:10:22)

personas.

Ni tentemos a Cristo, como algunos de ellos le tentaron y perecieron por las serpientes.

Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron y perecieron por el destructor.

Estas cosas les acontecieron como ejemplos y están escritas para nuestra instrucción, para nosotros sobre quienes ha llegado el fin de las edades.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no os dejará ser tentados más de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la podáis resistir.

Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo.

La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

Puesto que el pan es uno solo, nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo; pues todos participamos de un solo pan.

Considerad al Israel según la carne: Los que comen de los sacrificios, ¿no participan del altar?

¿Qué, pues, quiero decir? ¿Que lo que es sacrificado a los ídolos sea algo, o que el ídolo sea algo?

Al contrario, digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios, y no a Dios. Y yo no quiero que vosotros participéis con los demonios.

No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Seremos acaso más fuertes que él?

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Haced todo para la gloria de Dios

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a los Corintios > Haced todo para la gloria de Dios (46:10:23 - 46:11:1)

Todo me es lícito, pero no todo conviene. Todo me es lícito, pero no todo edifica.

Nadie busque su propio bien, sino el bien del otro.

Comed de todo lo que se vende en la carnicería, sin preguntar nada por motivo de conciencia;

porque del Señor es la tierra y su plenitud.

Si algún no creyente os invita, y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delante, sin preguntar nada por motivo de conciencia.

Pero si alguien os dice: “Esto ha sido sacrificado en un templo,” no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró y por motivo de conciencia.

Pero no me refiero a la conciencia tuya, sino a la del otro. Pues, ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia de otro?

Si yo participo con acción de gracias, ¿por qué he de ser calumniado por causa de aquello por lo cual doy gracias?

Por tanto, ya sea que comáis o bebáis, o que hagáis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

No seáis ofensivos ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios;

así como yo en todo complazco a todos, no buscando mi propio beneficio sino el de muchos, para que sean salvos.

Sed vosotros imitadores de mí; así como yo lo soy de Cristo.

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