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Parábola de las diez minas

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Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > Parábola de las diez minas (42:19:11 - 42:19:27)
Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén y porque ellos pensaban que inmediatamente habría de ser manifestado el reino de Dios.
Dijo, pues: “Cierto hombre de noble estirpe partió a un país lejano para recibir un reino y volver.
Entonces llamó a diez siervos suyos y les dio diez minas, …

Riquezas y fama de Salomón

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… de oro.
También hizo otros 300 escudos pequeños de oro trabajado. En cada escudo empleó 3 minas de oro. Y el rey los puso en la Casa del Bosque del Líbano.
El rey también hizo un gran trono de marfil y lo recubrió de oro refinado.
El trono tenía seis gradas, y la parte alta del respaldo era redonda. A ambos lados del asiento tenía soportes para los brazos, y junto a los brazos había dos leones de pie.
Había también doce leones de pie, uno a cada lado de las seis …

Los que volvieron con Zorobabel

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… su mismo sitio.
Según sus recursos dieron para el fondo de la obra 61.000 dracmas de oro, 5.000 minas de plata y 100 túnicas sacerdotales.
Los sacerdotes, los levitas, algunos del pueblo, los cantores, los porteros y los servidores del templo habitaron en sus ciudades; y todo Israel en sus ciudades.

Los que volvieron con Zorobabel

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… Los jefes de las casas paternas dieron para el fondo de la obra 20.000 dracmas de oro y 2.200 minas de plata.
Lo que dio el resto del pueblo fue 20.000 dracmas de oro, 2.000 minas de plata y 67 túnicas sacerdotales.
“Los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, algunos del pueblo, los servidores del templo y todo Israel habitaron en sus ciudades.” Cuando llegó el mes séptimo, los hijos de Israel ya estaban en sus ciudades.

El hombre en busca de la sabiduría

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… lugares más recónditos las piedras de la oscuridad y de las tinieblas.
Abre socavones en las minas, lejos de las poblaciones, olvidados por el pie del ser humano; allí se descuelgan y se balancean.
La tierra, de la cual proviene el pan, pero cuyo interior se transforma como con fuego,
es el lugar cuyas piedras son de zafiro y cuyo polvo es de oro.
Es una senda que el ave de rapiña no conoce, ni jamás ha mirado el ojo del halcón.
Nunca la han pisoteado fieras arrogantes, ni …