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"miran" en la Biblia |
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… de malhechores, y horadaron mis manos y mis pies.
Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan.
Reparten entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echan suertes.
Pero tú, oh Jehovah, no te alejes. Fortaleza mía, apresúrate para ayudarme.
Libra mi alma de la espada; libra mi única vida de las garras de los perros.
Sálvame de la boca del león y de los cuernos de los toros salvajes. ¡Me has respondido!
Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la …
Libro Bíblico: Salmos
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… nombre.
Yo busqué a Jehovah, y él me oyó, y de todos mis temores me libró.
Los que a él miran son iluminados; sus rostros no serán avergonzados.
Este pobre clamó, y Jehovah le escuchó y lo libró de todas sus angustias.
El ángel de Jehovah acampa en derredor de los que le temen, y los libra.
Probad y ved que Jehovah es bueno. ¡Bienaventurado el hombre que se refugia en él!
Temed a Jehovah, vosotros sus santos, porque nada falta a los que le temen.
Los leones tienen …
Libro Bíblico: Salmos
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… A ti, que habitas en los cielos, levanto mis ojos.
He aquí, como los ojos de los siervos miran la mano de sus amos, y como los ojos de la sierva miran la mano de su ama, así nuestros ojos miran a Jehovah, nuestro Dios, hasta que tenga compasión de nosotros.
Ten compasión de nosotros, oh Jehovah; ten compasión de nosotros, porque estamos hastiados del desprecio.
Nuestra alma está sumamente hastiada de la burla de los que están en holgura, y del desprecio de los …
Libro Bíblico: Salmos
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… así son esparcidos nuestros huesos en la boca del Seol.
Por eso, oh Señor Jehovah, hacia ti miran mis ojos. En ti me refugio; no expongas mi vida.
Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los que obran iniquidad.
Caigan juntos los impíos en sus propias redes, mientras yo paso a salvo.
Libro Bíblico: Salmos
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… hombres valerosos; cuando estén inactivas las muelas, por quedar pocas, y se oscurezcan los que miran por las ventanas;
cuando se cierren las puertas de la calle, y se debilite el ruido del molino; cuando uno se levante ante el gorjeo de un pajarito, y todas las hijas del canto sean abatidas;
cuando también se tenga miedo de la altura y haya horrores en el camino; cuando florezca el almendro, la langosta se arrastre pesadamente y se pierda el deseo. Es que el hombre se va a su …
Libro Bíblico: Eclesiastés