Dios cuida de su creación
Salmos 104:1 – Salmos 104:35 ¡Bendice, alma mía, a Jehovah! Jehovah, Dios mío, ¡qué grande eres! Te has vestido de gloria y de esplendor. Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como…
Salmos 104:1 – Salmos 104:35 ¡Bendice, alma mía, a Jehovah! Jehovah, Dios mío, ¡qué grande eres! Te has vestido de gloria y de esplendor. Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como…
Isaías 18:1 – Isaías 18:7 ¡Ay de la tierra del zumbido de alas, que está más allá de los ríos de Etiopía! Ella envía embajadores por mar en navíos de junco sobre las aguas. Id, oh veloces mensajeros, al pueblo…
Isaías 44:21 – Isaías 44:28 «Acuérdate de estas cosas, oh Jacob; y tú, oh Israel, porque eres mi siervo. Yo te formé; tú eres mi siervo. Oh Israel, no me olvides. He borrado como niebla tus rebeliones, y como nube…
Isaías 57:1 – Isaías 57:21 El justo perece, y no hay quien lo tome a pecho. Los piadosos son eliminados, y nadie entiende que es a causa de la calamidad que el justo es eliminado. El que anda en rectitud…
Ezequiel 29:1 – Ezequiel 31:8 En el día 12 del mes décimo del año 10 vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo: «Oh hijo de hombre, pon tu rostro hacia el faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él…
Ezequiel 23:1 – Ezequiel 23:49 Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo: «Oh hijo de hombre: Había dos mujeres, que eran hijas de una sola madre. Se prostituyeron en Egipto; en su juventud se prostituyeron. Allá fueron apretados…
Nahúm 2:13 – Nahúm 3:19 «He aquí que yo estoy contra ti, dice Jehovah de los Ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y la espada devorará a tus leoncillos. Raeré tu presa de la tierra, y nunca más…
San Lucas 9:51 – San Lucas 9:56 Aconteció que, cuando se cumplía el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en…
San Juan 5:30 – San Juan 5:47 Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco la voluntad mía, sino la voluntad del que me envió. Si yo doy testimonio…