Antiguo Testamento > Libros Proféticos > Isaías > Advertencia a las mujeres de Jerusalén (23:32:9 - 23:32:20)
Oh mujeres indolentes, levantaos; oíd mi voz. Oh hijas confiadas, escuchad mi palabra:
Dentro de poco más de un año os estremeceréis, oh confiadas; porque la vendimia fallará, y la cosecha no vendrá.
Temblad, oh indolentes; estremeceos, oh confiadas. Despojaos, desnudaos; ceñid con cilicio vuestras caderas.
Golpeaos el pecho por los campos agradables, por la vid fecunda.
Sobre la tierra de mi pueblo brotarán espinos y cardos, sobre las casas donde hay regocijo en la ciudad alegre.
Porque el palacio ha quedado abandonado, y ha cesado el bullicio de la ciudad. La colina y la torre del centinela se han convertido en lugares arrasados para siempre, lugares de retozo para los asnos monteses y prados para los rebaños.
Cuando sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se transforme en un campo fértil, y el campo fértil sea considerado bosque,
entonces habitará el derecho en el desierto, y la justicia se establecerá en el campo fértil.
El efecto de la justicia será paz; el resultado de la justicia será tranquilidad y seguridad para siempre.
Mi pueblo habitará en una morada de paz, en habitaciones seguras y en frescos lugares de reposo.
Aunque el bosque caiga por completo, y la ciudad sea totalmente abatida,
dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, los que metéis en los campos los cascos del buey y del asno.
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