Deuteronomio

La rebelión de Israel en Horeb

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > La rebelión de Israel en Horeb (5:9:6 - 5:9:29)

“Sabrás, pues, que no es por tu justicia que Jehovah tu Dios te da esta buena tierra para que la tomes en posesión, puesto que tú eres un pueblo de dura cerviz.

Acuérdate; no te olvides que en el desierto provocaste a ira a Jehovah tu Dios. Habéis sido rebeldes para con Jehovah desde el día en que salisteis de la tierra de Egipto, hasta que llegasteis a este lugar.

“Vosotros provocasteis a ira a Jehovah en Horeb, y Jehovah se airó tanto contra vosotros como para destruiros.

Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehovah hizo con vosotros, estuve en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua.

Y Jehovah me dio las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. En ellas estaban todas las palabras que Jehovah os había hablado en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.

Sucedió que, al final de los cuarenta días y cuarenta noches, Jehovah me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.

Y me dijo Jehovah: Levántate, desciende pronto de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Se han apartado rápidamente del camino que yo les mandé, y se han hecho una imagen de fundición.

“Jehovah me habló diciendo: Yo he visto a este pueblo, y he aquí que es un pueblo de dura cerviz.

Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y de ti haré una nación más poderosa y numerosa que ellos.

“Di vuelta y descendí del monte que ardía en fuego, con las dos tablas del pacto en mis dos manos.

Miré, y he aquí que habíais pecado contra Jehovah vuestro Dios. Os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos rápidamente del camino que Jehovah os había mandado.

Entonces tomé las dos tablas, las arrojé de mis dos manos y las rompí delante de vuestros ojos.

“Luego me postré delante de Jehovah, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. No comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo lo malo ante los ojos de Jehovah, hasta enojarlo.

Ciertamente tuve mucho miedo a causa del furor y de la ira con que Jehovah estaba tan enojado contra vosotros como para destruiros. Pero Jehovah me escuchó también esta vez.

“Jehovah también se enojó tanto contra Aarón como para destruirlo. Y también oré por Aarón en aquella ocasión.

“Yo tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego. Lo desmenucé moliéndolo bien, hasta reducirlo a polvo, el cual arrojé a la quebrada que descendía del monte.

“También en Tabera, en Masá y en Quibrot-hataavah provocasteis a ira a Jehovah.

Y cuando Jehovah os envió desde Cades-barnea, diciendo: Subid y tomad posesión de la tierra que yo os doy, fuisteis rebeldes al mandato de Jehovah vuestro Dios y no le creisteis ni obedecisteis su voz.

Habéis sido rebeldes contra Jehovah desde el día en que yo os conocí.

Yo me postré delante de Jehovah cuarenta días y cuarenta noches; me postré, porque Jehovah dijo que os iba a destruir.

Oré a Jehovah diciendo: Oh, Señor Jehovah, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad que has rescatado por tu grandeza, al cual sacaste de Egipto con mano poderosa.

Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob. No mires la dureza de este pueblo, ni su impiedad ni su pecado.

No sea que los de la tierra de donde nos sacaste digan: Porque Jehovah no fue capaz de introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto.

Pero ellos son tu pueblo y tu heredad que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.

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El pacto renovado

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > El pacto renovado (5:10:1 - 5:10:11)

“En aquel tiempo Jehovah me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras y sube hacia mí al monte. Haz también un arca de madera.

Yo escribiré en esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que rompiste, y las pondrás en el arca.

“Entonces hice un arca de madera de acacia y labré dos tablas de piedra como las primeras. Después subí al monte con las dos tablas en mi mano.

Y él escribió en las tablas lo mismo que estaba escrito en las primeras: Los Diez Mandamientos que Jehovah os había hablado en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea. Luego Jehovah me las dio.

Di vuelta y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho. Allí están, como Jehovah me mandó.

“Después los hijos de Israel partieron de Beerot-bene-jaacán hacia Mosera. Allí murió Aarón, y allí fue sepultado. En lugar suyo asumió el sacerdocio su hijo Eleazar.

De allí partieron hacia Gudgoda, y de Gudgoda hacia Jotbata, una tierra de arroyos de agua.

“En aquel tiempo Jehovah apartó la tribu de Leví para llevar el arca del pacto de Jehovah, a fin de que estuviese delante de Jehovah para servirle, y para que bendijese en su nombre hasta el día de hoy.

Por esto Leví no ha tenido parte ni heredad entre sus hermanos: Jehovah es su heredad, como Jehovah tu Dios se lo ha prometido.

“Yo estuve en el monte como en los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches. Y Jehovah me escuchó también esta vez, y no quiso Jehovah destruirte.

Y Jehovah me dijo: Levántate, vé para ponerte en marcha delante del pueblo, a fin de que entren y tomen posesión de la tierra que juré a sus padres que les había de dar.

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Lo que Dios exige

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Lo que Dios exige (5:10:12 - 5:10:22)

“Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehovah tu Dios de ti? Sólo que temas a Jehovah tu Dios, que andes en todos sus caminos, que ames y sirvas a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma,

y que guardes los mandamientos de Jehovah y sus estatutos que yo te prescribo hoy, para tu bien.

“He aquí, de Jehovah tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay.

Pero Jehovah se agradó sólo de vuestros padres para amarles, y después de ellos eligió a su descendencia de entre todos los pueblos, es decir, a vosotros, como en el día de hoy.

Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón y no endurezcáis más vuestra cerviz.

Porque Jehovah vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores. Es Dios grande, poderoso y temible, que no hace distinción de personas ni acepta soborno.

El hace justicia al huérfano y a la viuda, y también ama al extranjero y le da pan y vestido.

Por tanto, amaréis al extranjero, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

“A Jehovah tu Dios temerás, y a él servirás. A él serás fiel y por su nombre jurarás.

El es tu alabanza; él es tu Dios que ha hecho por ti estas cosas grandes y temibles que tus ojos han visto.

Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto, y ahora Jehovah tu Dios te ha hecho tan numeroso como las estrellas del cielo.

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La grandeza de Jehová

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > La grandeza de Jehová (5:11:1 - 5:11:7)

“Amarás, pues, a Jehovah tu Dios y guardarás su ordenanza, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.

“Hoy habéis de reconocer vosotros—no vuestros hijos que no la han conocido ni visto— la disciplina de Jehovah vuestro Dios: su grandeza, su mano poderosa y su brazo extendido,

sus señales y sus obras que hizo en medio de Egipto al faraón rey de Egipto y a toda su tierra,

y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros, cómo hizo que las aguas del mar Rojo se precipitasen sobre ellos cuando venían tras vosotros, y cómo Jehovah los destruyó hasta el día de hoy,

y lo que ha hecho con vosotros en el desierto hasta que habéis llegado a este lugar,

y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén, cómo la tierra abrió su boca y los tragó a ellos, a sus familias, sus tiendas y todo lo que les pertenecía en medio de todo Israel.

Ciertamente son vuestros ojos los que han visto toda la gran obra que Jehovah ha hecho.

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Bendiciones de la Tierra Prometida

Imagen Bendiciones de la Tierra Prometida 1
Enviado por Marco Aurelio Lopez

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Bendiciones de la Tierra Prometida (5:11:8 - 5:11:32)

“Por tanto, guardad todos los mandamientos que yo os mando hoy, para que seáis fuertes y lleguéis a tomar la tierra a la cual cruzáis para tomarla en posesión;

a fin de que prolonguéis vuestros días en la tierra que Jehovah juró a vuestros padres que les daría a ellos y a sus descendientes: una tierra que fluye leche y miel.

“Ciertamente la tierra a la cual entras para tomarla en posesión no es como la tierra de Egipto, de donde has salido, donde sembrabas tu semilla y la regabas con tu pie como a huerto de hortalizas.

La tierra a la cual cruzas para tomarla en posesión es una tierra de montes y de valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo;

una tierra de la cual cuida Jehovah tu Dios. Los ojos de Jehovah tu Dios están siempre sobre ella, desde el principio del año hasta el final de él.

“Sucederá que si obedecéis cuidadosamente mis mandamientos que hoy os mando, para amar a Jehovah vuestro Dios y para servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,

entonces él dará la lluvia a vuestra tierra en su tiempo, tanto la lluvia temprana como la lluvia tardía. Así podrás recoger tu grano, tu vino y tu aceite.

El dará también hierba en tu campo para tu ganado. Así comerás y te saciarás.

“Guardaos, pues, no sea que vuestro corazón se engañe y os apartéis y sirváis a otros dioses, y os inclinéis a ellos.

No sea que se encienda el furor de Jehovah contra vosotros y cierre los cielos y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis rápidamente sobre la buena tierra que Jehovah os da.

“Por tanto, pondréis estas palabras mías en vuestro corazón y en vuestra alma. Las ataréis a vuestra mano como señal, y estarán como frontales entre vuestros ojos.

Las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas sentado en tu casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

Las escribirás en los postes de tu casa y en las puertas de tus ciudades,

para que vuestros días y los días de vuestros hijos sobre la tierra que Jehovah juró a vuestros padres que les había de dar, sean tan numerosos como los días de los cielos sobre la tierra.

“Porque si guardáis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os mando para que los cumpláis, amando a Jehovah vuestro Dios, andando en todos sus caminos y siendo fieles a él,

entonces Jehovah también echará todas estas naciones de delante de vosotros, y desalojaréis naciones más grandes y más poderosas que vosotros.

Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro. Vuestro territorio será desde el desierto hasta el Líbano, y desde el río, el río Eufrates, hasta el mar occidental.

Nadie prevalecerá ante vosotros. Jehovah vuestro Dios pondrá miedo y pavor de vosotros sobre la faz de toda la tierra que piséis, como él os lo ha prometido.

“Mira, pues; yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:

la bendición, si obedecéis los mandamientos de Jehovah vuestro Dios que yo os mando hoy;

y la maldición, si no obedecéis los mandamientos de Jehovah vuestro Dios, sino que os apartáis del camino que yo os mando hoy, para ir en pos de otros dioses que no habéis conocido.

“Sucederá que cuando Jehovah tu Dios te introduzca en la tierra a la cual vas para tomarla en posesión, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim y la maldición sobre el monte Ebal.

¿Acaso no están éstos al otro lado del Jordán, hacia donde se pone el sol, en la tierra de los cananeos que habitan en el Arabá, frente a Gilgal, junto a la encina de Moré?

“Ciertamente vosotros vais a cruzar el Jordán para ir a tomar posesión de la tierra que os da Jehovah vuestro Dios, y la tomaréis y habitaréis en ella.

Entonces cuidaréis de poner por obra todas las leyes y decretos que yo pongo hoy delante de vosotros.

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