Epístola de San Pablo a los Efesios

Salutación

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Efesios > Salutación (49:1:1 - 49:1:2)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios; a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:

Gracia a vosotros y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

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Bendiciones espirituales en Cristo

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Efesios > Bendiciones espirituales en Cristo (49:1:3 - 49:1:14)

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.

Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

En amor nos predestinó por medio de Jesucristo para adopción como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad,

para la alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio gratuitamente en el Amado.

En él tenemos redención por medio de su sangre, el perdón de nuestras transgresiones, según las riquezas de su gracia

que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría y entendimiento.

El nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Cristo,

a manera de plan para el cumplimiento de los tiempos: que en Cristo sean reunidas bajo una cabeza todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra.

En él también recibimos herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que realiza todas las cosas conforme al consejo de su voluntad,

para que nosotros, que primero hemos esperado en Cristo, seamos para la alabanza de su gloria.

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo que había sido prometido,

quien es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria.

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El espíritu de sabiduría y de revelación

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Efesios > El espíritu de sabiduría y de revelación (49:1:15 - 49:1:23)

Por esta razón, yo también, habiendo oído de la fe que tenéis en el Señor Jesús y de vuestro amor para con todos los santos,

no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones.

Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de él;

habiendo sido iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que conozcáis cuál es la esperanza a que os ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

y cuál la inmensurable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la operación del dominio de su fuerza.

Dios la ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y le hizo sentar a su diestra en los lugares celestiales,

por encima de todo principado, autoridad, poder, señorío y todo nombre que sea nombrado, no sólo en esta edad sino también en la venidera.

Aun todas las cosas las sometió Dios bajo sus pies y le puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia,

la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.

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Salvos por gracia

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Efesios > Salvos por gracia (49:2:1 - 49:2:10)

En cuanto a vosotros, estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia.

En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás.

Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó,

aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia sois salvos!

Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales,

para mostrar en las edades venideras las superabundantes riquezas de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

No es por obras, para que nadie se gloríe.

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

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Reconciliación por medio de la cruz

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Efesios > Reconciliación por medio de la cruz (49:2:11 - 49:2:22)

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en la carne, erais llamados incircuncisión por los de la llamada circuncisión que es hecha con mano en la carne.

Y acordaos de que en aquel tiempo estabais sin Cristo, apartados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, estando sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos habéis sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz, quien de ambos nos hizo uno. El derribó en su carne la barrera de división, es decir, la hostilidad;

y abolió la ley de los mandamientos formulados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos hombres un solo hombre nuevo, haciendo así la paz.

También reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo, por medio de la cruz, dando muerte en ella a la enemistad.

Y vino y anunció las buenas nuevas: paz para vosotros que estabais lejos y paz para los que estaban cerca,

ya que por medio de él, ambos tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu.

Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.

Habéis sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular.

En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser un templo santo en el Señor.

En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

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