Epístola de San Pablo a Tito

Salutaci贸n

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Ep铆stolas > Ep铆stola de San Pablo a Tito > Salutaci贸n (56:1:1 - 56:1:4)

Pablo, siervo de Dios y ap贸stol de Jesucristo seg煤n la fe de los elegidos de Dios y el pleno conocimiento de la verdad鈥攍a cual es seg煤n la piedad

basada en la esperanza de la vida eterna, que el Dios que no miente prometi贸 desde antes del comienzo del tiempo,

y a su debido tiempo manifest贸 su palabra en la predicaci贸n que se me ha confiado por mandato de Dios nuestro Salvador鈥;

a Tito, verdadero hijo seg煤n la fe que nos es com煤n: Gracia y paz, de Dios Padre y de Cristo Jes煤s nuestro Salvador.

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Requisitos de ancianos y obispos

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Ep铆stolas > Ep铆stola de San Pablo a Tito > Requisitos de ancianos y obispos (56:1:5 - 56:1:16)

Por esta causa te dej茅 en Creta: para que pusieras en orden lo que faltase y establecieras ancianos en cada ciudad, como te mand茅.

Sea el anciano irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes que no sean acusados como libertinos o rebeldes.

Porque es necesario que el obispo sea irreprensible como mayordomo de Dios; que no sea arrogante, ni de mal genio, ni dado al vino, ni pendenciero, ni 谩vido de ganancias deshonestas.

Antes bien, debe ser hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo y due帽o de s铆 mismo;

que sepa retener la palabra fiel conforme a la doctrina, para que pueda exhortar con sana ense帽anza y tambi茅n refutar a los que se oponen.

Porque hay a煤n muchos rebeldes, habladores de vanidades y enga帽adores, especialmente de los de la circuncisi贸n.

A ellos es preciso tapar la boca, pues por ganancias deshonestas trastornan casas enteras, ense帽ando lo que no es debido.

Uno de ellos, su propio profeta, ha dicho: “Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones perezosos.”

Este testimonio es cierto. Por tanto, repr茅ndeles severamente para que sean sanos en la fe,

no atendiendo a f谩bulas judaicas ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

Para los que son puros, todas las cosas son puras; pero para los impuros e incr茅dulos nada es puro, pues hasta sus mentes y sus conciencias est谩n corrompidas.

Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan; son abominables, desobedientes y reprobados para toda buena obra.

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Ense帽anza de la sana doctrina

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Ep铆stolas > Ep铆stola de San Pablo a Tito > Ense帽anza de la sana doctrina (56:2:1 - 56:2:15)

Pero habla t煤 lo que est谩 de acuerdo con la sana doctrina;

que los hombres mayores sean sobrios, serios y prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la perseverancia.

Asimismo, que las mujeres mayores sean reverentes en conducta, no calumniadoras ni esclavas del mucho vino, maestras de lo bueno,

de manera que encaminen en la prudencia a las mujeres j贸venes: a que amen a sus maridos y a sus hijos,

a que sean prudentes y castas, a que sean buenas amas de casa, a que est茅n sujetas a sus propios maridos, para que la palabra de Dios no sea desacreditada.

Exhorta asimismo a los j贸venes a que sean prudentes,

mostr谩ndote en todo como ejemplo de buenas obras. Demuestra en tu ense帽anza integridad, seriedad

y palabra sana e irreprensible, para que el que se nos oponga se averg眉ence, no teniendo nada malo que decir de ninguno de nosotros.

Exhorta a los siervos a que est茅n sujetos a sus propios amos en todo: que sean complacientes y no respondones;

que no defrauden, sino que demuestren toda buena fe para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.

Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres,

ense帽谩ndonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas,

aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestaci贸n de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,

quien se dio a s铆 mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para s铆 mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Estas cosas habla, exhorta y reprende con toda autoridad. 隆Que nadie te menosprecie!

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Justificados por gracia

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Ep铆stolas > Ep铆stola de San Pablo a Tito > Justificados por gracia (56:3:1 - 56:3:11)

Recu茅rdales que se sujeten a los gobernantes y a las autoridades, que obedezcan, que est茅n dispuestos para toda buena obra;

que no hablen mal de nadie, que no sean contenciosos sino amables, demostrando toda consideraci贸n por todos los hombres.

Porque en otro tiempo nosotros tambi茅n 茅ramos insensatos, desobedientes, extraviados. Est谩bamos esclavizados por diversas pasiones y placeres, viviendo en malicia y en envidia. Eramos aborrecibles, odi谩ndonos unos a otros.

Pero cuando se manifest贸 la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor por los hombres,

茅l nos salv贸, no por las obras de justicia que nosotros hubi茅semos hecho, sino seg煤n su misericordia; por medio del lavamiento de la regeneraci贸n y de la renovaci贸n del Esp铆ritu Santo,

que 茅l derram贸 sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

Y esto, para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Fiel es esta palabra. Acerca de estas cosas, quiero que hables con firmeza, para que los que han cre铆do en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y 煤tiles a los hombres.

Pero evita las contiendas necias, las genealog铆as, las controversias y los debates acerca de la ley; porque de nada aprovechan y son vanos.

Despu茅s de una y otra amonestaci贸n, rechaza al hombre que causa divisiones,

sabiendo que el tal se ha pervertido y peca, habi茅ndose condenado a s铆 mismo.

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Instrucciones personales

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Ep铆stolas > Ep铆stola de San Pablo a Tito > Instrucciones personales (56:3:12 - 56:3:14)

Cuando yo env铆e a ti a Artemas o a T铆quico, procura venir a m铆 a Nic贸polis, pues all铆 he decidido pasar el invierno.

Encamina a Zenas, maestro de la ley, y a Apolos, para que no les falte nada.

Y aprendan los nuestros a dedicarse a las buenas obras para los casos de necesidad, con el fin de que no sean sin fruto.

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