Nuevo Testamento

A quién se debe temer

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > A quién se debe temer (40:10:26 - 40:10:33)

“Así que, no les temáis. Porque no hay nada encubierto que no será revelado, ni oculto que no será conocido.

Lo que os digo en privado, decidlo en público; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

No temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Más bien, temed a aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

¿Acaso no se venden dos pajaritos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.

Pues aun vuestros cabellos están todos contados.

Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajaritos.

“Por tanto, a todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

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Jesús, causa de división (San Mateo)

Imagen Jesús, causa de división (San Mateo) 1

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Jesús, causa de división (40:10:34 - 40:10:39)

“No penséis que he venido para traer paz a la tierra. No he venido para traer paz, sino espada.

Porque yo he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.

Y los enemigos de un hombre serán los de su propia casa.

“El que ama a padre o a madre más que a mí no es digno de mí, y el que ama a hijo o a hija más que a mí no es digno de mí.

El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí.

El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por mi causa la hallará.

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Recompensas

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Recompensas (40:10:40 - 40:10:42)

“El que os recibe a vosotros a mí me recibe, y el que me recibe a mí recibe al que me envió.

El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, recibirá recompensa de justo.

Cualquiera que da a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente porque es mi discípulo, de cierto os digo que jamás perderá su recompensa.”

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Los mensajeros de Juan el Bautista

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Los mensajeros de Juan el Bautista (40:11:1 - 40:11:19)

Aconteció que, cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

Ahora bien, cuando oyó Juan en la cárcel de los hechos de Cristo, envió a él por medio de sus discípulos,

y le dijo: —¿Eres tú aquel que ha de venir, o esperaremos a otro?

Y respondiendo Jesús les dijo: —Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis:

Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son hechos limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncia el evangelio.

Y bienaventurado es el que no toma ofensa en mí.

Mientras ellos se iban, Jesús comenzó a hablar de Juan a las multitudes: “¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido de ropa delicada? He aquí, los que se visten con ropa delicada están en los palacios de los reyes.

Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? ¡Sí, os digo, y más que profeta!

Este es aquel de quien está escrito: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu rostro, quien preparará tu camino delante de ti.

De cierto os digo que no se ha levantado entre los nacidos de mujer ningún otro mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos se apoderan de él.

Porque todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.

Y si lo queréis recibir, él es el Elías que había de venir.

El que tiene oídos, oiga.

“Pero, ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros,

diciendo: Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos canciones de duelo y no lamentasteis.

Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: Tiene demonio.

Y vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hechos.”

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Ayes sobre las ciudades impenitentes

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Ayes sobre las ciudades impenitentes (40:11:20 - 40:13:43)

Entonces comenzó a reprender a las ciudades en las cuales se realizaron muchos de sus hechos poderosos, porque no se habían arrepentido:

“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si se hubieran realizado en Tiro y en Sidón los hechos poderosos que se realizaron en vosotras, ya hace tiempo se habrían arrepentido en saco y ceniza.

Pero os digo que en el día del juicio el castigo para Tiro y Sidón será más tolerable que para vosotras.

“Y tú, Capernaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo? ¡Hasta el Hades serás hundida! Porque si entre los de Sodoma se hubieran realizado los hechos poderosos que se realizaron en ti, habrían permanecido hasta

Y respondiendo él dijo: —El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo. La buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno.

El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

De manera que como la cizaña es recogida y quemada en el fuego, así será el fin del mundo.

El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que causan tropiezos y a los que hacen maldad,

y los echarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.

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