La nube sobre el tabernáculo

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Éxodo > La nube sobre el tabernáculo (2:40:34 - 2:40:38)

Entonces la nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehovah llenó la morada.

Moisés no podía entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehovah había llenado la morada.

En todas sus etapas, cuando la nube se levantaba del tabernáculo, los hijos de Israel partían;

pero si la nube no se levantaba, no partían hasta el día en que ella se levantaba.

Porque en todas sus etapas, la nube de Jehovah estaba de día sobre el tabernáculo; y el fuego estaba allí de noche, a la vista de toda la casa de Israel.

Pero si la mancha blanca se ha detenido en su lugar y no se ha extendido, es la cicatriz de la úlcera. El sacerdote lo declarará puro.

“Asimismo, cuando la piel del cuerpo tiene quemadura de fuego y en la carne viva de la quemadura aparece una mancha clara, rojiza o blanca,

el sacerdote la examinará. Y he aquí que si el pelo en la mancha se ha vuelto blanco y ésta parece estar más hundida que la piel, es lepra que se originó en la quemadura. El sacerdote lo declarará impuro; es llaga de lepra.

“Pero si el sacerdote la examina, y he aquí que no aparece en la mancha el pelo blanco, ni está más hundida que la piel, sino que aparece oscura, el sacerdote lo aislará durante siete días.

Al séptimo día el sacerdote lo examinará. Y si se ha extendido por la piel, el sacerdote lo declarará impuro; es llaga de lepra.

Pero si la mancha blanca se ha detenido en su lugar y no se ha extendido en la piel, sino que parece oscura, es hinchazón de la quemadura. El sacerdote lo declarará puro, porque es sólo la cicatriz de la quemadura.

“Cuando a un hombre o a una mujer le salga una llaga en la cabeza o en la barba,

el sacerdote examinará la llaga. Y he aquí que si parece estar más hundida que la piel y el pelo en ella es amarillento y delgado, entonces el sacerdote lo declarará impuro. Es tiña o lepra de la cabeza o de la barba.

Pero si el sacerdote examina la llaga de tiña, y he aquí que no parece estar más hundida que la piel ni hay en ella pelo amarillento, el sacerdote aislará al enfermo de tiña durante siete días.

Al séptimo día el sacerdote examinará la llaga. Y he aquí que si la tiña no parece haberse extendido, ni hay en ella pelo amarillento, ni tampoco parece la llaga más hundida que la piel,

entonces se afeitará, excepto en el lugar de la tiña. Luego el sacerdote lo aislará durante otros siete días.

Al séptimo día el sacerdote examinará la tiña. Y he aquí que si la tiña no se ha extendido en la piel, ni parece estar más hundida que ésta, el sacerdote lo declarará puro. El lavará su ropa y quedará puro.

“Pero si la tiña se ha extendido en la piel después de su purificación,

el sacerdote lo examinará. Y he aquí que si la tiña se ha extendido en la piel, no busque el sacerdote el pelo amarillento. Es impuro.

Pero si le parece que la tiña está detenida y que ha crecido en ella pelo negro, la tiña está sanada. El es puro, y el sacerdote lo declarará puro.

“Asimismo, cuando un hombre o una mujer tenga en la piel de su cuerpo manchas, manchas blancas,

el sacerdote las examinará. Y he aquí que si las manchas en la piel de su cuerpo son blancas algo oscuras, es eczema que brotó en la piel. Dicha persona es pura.

“Cuando a un hombre se le cae el cabello, es calvo pero puro.

Si pierde el cabello en la parte delantera de la cabeza, es calvo por delante, pero puro.

No obstante, si en la calva trasera o delantera aparece una llaga blanca rojiza, es lepra que brota en su calva trasera o delantera.

El sacerdote lo examinará; y he aquí que si la hinchazón de la llaga blanca rojiza en la calva trasera o delantera es semejante a la lepra en la piel del cuerpo,

es leproso; es impuro. El sacerdote le declarará impuro; en su cabeza tiene la llaga.

“En cuanto al leproso que tiene la llaga, sus vestidos serán rasgados, y su cabeza será despeinada. Se cubrirá hasta la nariz y pregonará: ¡Impuro! ¡Impuro!

Todo el tiempo que tenga la llaga, quedará impuro. Siendo impuro, habitará solo, y su morada estará fuera del campamento.

“Cuando una mancha de lepra esté en un vestido, sea vestido de lana o vestido de lino,

esté en la urdimbre o en la trama de lino o de lana, así como en cuero o en cualquier objeto de cuero;

si la mancha en el vestido, en la urdimbre, en la trama o en cualquier objeto de cuero es verdosa o rojiza, es mancha de lepra. Ha de ser mostrada al sacerdote.

El sacerdote examinará la mancha y aislará el objeto manchado durante siete días.

Al séptimo día examinará la mancha. Si se ha extendido en el vestido, en la urdimbre, en la trama, en el cuero o en cualquier objeto que se hace de cuero, es lepra maligna. Será inmunda.

Quemará el vestido de lana o de lino, la urdimbre o la trama, o cualquier objeto de cuero donde esté la mancha, porque es lepra maligna; será quemado en el fuego.

“Si el sacerdote examina la mancha, y he aquí que no parece haberse extendido en el vestido, en la urdimbre, en la trama o en el objeto de cuero,

el sacerdote mandará lavar el lugar donde está la mancha y lo aislará otros siete días.

El sacerdote lo examinará después de lavada la mancha. Y he aquí que si parece que la mancha no ha cambiado de aspecto, aunque ésta no se haya extendido, es inmundo. Lo quemarás al fuego. Es una corrosión, ya esté en el derecho o en el revés del objeto.

“Pero si el sacerdote lo examina y parece que la mancha ha perdido su color después de lavada, la cortará del vestido, del cuero, de la urdimbre o de la trama.

Si aparece otra vez en el vestido, en la urdimbre, en la trama o en cualquier objeto de cuero, rebrotando sobre él, quemarás en el fuego el objeto en el cual está la mancha.

Pero el vestido, la urdimbre, la trama o cualquier objeto de cuero que laves y que se le quite la mancha, deberá ser lavado por segunda vez, y quedará limpio.”

Estas son las instrucciones acerca de la mancha de lepra en un vestido de lana o de lino, en la urdimbre o en la trama, y en cualquier objeto de cuero, para que sea declarado limpio o inmundo.

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Estas serán las instrucciones acerca del leproso en el día de su purificación: Será traído al sacerdote.

El sacerdote saldrá fuera del campamento y examinará al leproso; y he aquí que si la llaga de la lepra del leproso está sanada,

el sacerdote mandará traer para el que se purifica dos pájaros vivos y limpios, madera de cedro, tinte escarlata e hisopo.

Luego el sacerdote mandará degollar uno de los pájaros sobre una vasija de barro que contenga aguas vivas.

Después tomará el pájaro vivo, la madera de cedro, el tinte escarlata y el hisopo, y los sumergirá junto con el pájaro vivo en la sangre del pájaro degollado sobre las aguas vivas.

Después rociará siete veces al que se purifica de la lepra y le declarará puro. Luego soltará el pájaro vivo en el campo abierto.

“El que se purifica lavará su ropa, afeitará todo su pelo y se lavará con agua. Así quedará purificado. Después podrá entrar en el campamento, pero quedará fuera de su tienda durante siete días.

Al séptimo día afeitará de nuevo todo su pelo: su cabeza, su barba y sus cejas, es decir, todo su pelo. Luego lavará su ropa y lavará su cuerpo con agua, y quedará purificado.

“El octavo día tomará dos corderos, sin defecto, una cordera de un año, sin defecto, tres décimas de efa de harina fina para la ofrenda vegetal, mezclada con aceite, y un log de aceite.

El sacerdote que lo purifique presentará delante de Jehovah al que se purifica, de pie, con estas cosas, a la entrada del tabernáculo de reunión.

Luego el sacerdote tomará uno de los corderos, lo presentará como sacrificio por la culpa con el log de aceite y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehovah.

Después degollará el cordero en el lugar del santuario donde se degüellan las víctimas por el pecado y el holocausto. Como la ofrenda por el pecado, así también la ofrenda por la culpa es para el sacerdote. Es cosa muy sagrada.

“Después el sacerdote tomará parte de la sangre de la víctima por la culpa, y el sacerdote la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.

De la misma manera el sacerdote tomará el log de aceite y echará parte de él en la palma de su mano izquierda.

Luego el sacerdote mojará un dedo de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda, y rociará el aceite con su dedo siete veces delante de Jehovah.

De lo que quede del aceite en su mano, el sacerdote pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, junto al lugar donde está la sangre del sacrificio por la culpa.

Lo que quede del aceite que está en la mano del sacerdote, éste lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica. Así el sacerdote hará expiación por él delante de Jehovah.

“Luego el sacerdote ofrecerá el sacrificio por el pecado y hará expiación por el que se purifica de su impureza. Después degollará el holocausto.

Y el sacerdote ofrecerá el holocausto y la ofrenda vegetal sobre el altar. Así el sacerdote hará expiación por él, y quedará purificado.

“Pero si él es pobre y no tiene lo suficiente para estos sacrificios, tomará un cordero como sacrificio por la culpa, como ofrenda mecida por su expiación; una décima de efa de harina fina amasada con aceite, para la ofrenda vegetal, un log de aceite

y dos tórtolas o dos pichones de paloma, según lo que pueda. Uno será para el sacrificio por el pecado y el otro para el holocausto.

El octavo día traerá estas cosas al sacerdote para su purificación, a la entrada del tabernáculo de reunión, delante de Jehovah.

“El sacerdote tomará el cordero del sacrificio por la culpa y el log de aceite, y los mecerá como ofrenda mecida delante de Jehovah.

Después el sacerdote degollará el cordero del sacrificio por la culpa, tomará parte de la sangre de la víctima por la culpa y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.

“Después el sacerdote echará parte del aceite sobre la palma de su mano izquierda,

y con un dedo de su mano derecha el sacerdote rociará del aceite que tiene en la palma de su mano izquierda siete veces delante de Jehovah.

También del aceite que el sacerdote tiene en su mano, pondrá parte sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, junto al lugar donde está la sangre del sacrificio por la culpa.

Lo que quede del aceite que está en la mano del sacerdote, éste lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para hacer expiación por él delante de Jehovah.

“Asimismo, ofrecerá una de las tórtolas o uno de los pichones, según lo que pueda.

Según lo que pueda, uno será para el sacrificio por el pecado y el otro para el holocausto, además de la ofrenda vegetal. Así el sacerdote hará expiación delante de Jehovah por el que se purifica.”

Estas son las instrucciones para el que haya tenido lepra y no tenga lo suficiente para su purificación.

Jehovah habló a Moisés y a Aarón diciendo:

“Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pongo una mancha de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,

el dueño de la casa vendrá y lo notificará al sacerdote diciendo: Algo como una mancha ha aparecido en mi casa.

Entonces el sacerdote mandará que desocupen la casa antes que él entre para examinar la mancha, para que no sea contaminado todo lo que está en la casa. Después el sacerdote entrará para examinar la casa,

y examinará la mancha. Y he aquí que si hay manchas verdosas o rojizas en las paredes de la casa, que parezcan más hundidas que la superficie de la pared,

el sacerdote saldrá de la casa, a la puerta de ella, y clausurará la casa por siete días.

Al séptimo día el sacerdote volverá a examinarla; y he aquí que si la mancha se ha extendido en las paredes de la casa,

entonces el sacerdote mandará que saquen las piedras donde está la mancha y que las echen fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.

También hará raspar toda la casa por dentro, y el polvo resultante será arrojado fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.

Entonces tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las que fueron sacadas. Tomarán otro barro y recubrirán la casa.

“Si la mancha vuelve a brotar en la casa, después que sacaron las piedras, rasparon la casa y la

“Si preguntáis: ¿Qué comeremos el séptimo año, puesto que ni hemos de sembrar, ni hemos de cosechar nuestros productos?,

entonces yo decretaré para vosotros mi bendición el sexto año, y habrá fruto para tres años.

Sembraréis en el octavo año, pero todavía comeréis de la cosecha añeja. Hasta que llegue la cosecha del noveno año, seguiréis comiendo de la cosecha añeja.

“La tierra no se venderá a perpetuidad, pues la tierra es mía; porque vosotros sois para mí como forasteros y advenedizos.

Por eso en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis el derecho de rescatar la tierra.

Si tu hermano se empobrece y vende algo de su posesión, vendrá su pariente más cercano y rescatará lo que su hermano haya vendido.

Si ese hombre no tiene quien se lo rescate, pero consigue lo suficiente para rescatarlo él mismo,

entonces contará los años desde su venta y pagará el resto al hombre a quien se lo vendió. Así volverá él a su posesión.

Pero si no consigue lo suficiente para rescatarla, la propiedad quedará en poder del comprador hasta el año del jubileo. Entonces quedará libre en el jubileo, y volverá a su posesión.

“Cuando una persona venda una vivienda en una ciudad amurallada, tendrá derecho de rescatarla dentro del plazo de un año a partir de su venta. Su derecho de rescate dura un año.

Si no es rescatada en el plazo de un año completo, la vivienda en una ciudad amurallada pertenecerá perpetuamente al que la compró y a sus descendientes. No quedará libre en el jubileo.

Pero las casas de las aldeas no amuralladas serán consideradas como parcelas de tierra. Pueden ser rescatadas y serán liberadas en el jubileo.

“Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, éstos siempre podrán rescatar las casas en las ciudades de su posesión.

Si una casa es vendida por un levita en una ciudad que pertenece a los levitas, y no es rescatada, será liberada en el jubileo; porque las casas de las ciudades de los levitas son posesión de ellos en medio de los hijos de Israel.

Pero los campos cercanos a sus ciudades no se venderán, porque son posesión perpetua suya.

“Si tu hermano se empobrece y se debilita económicamente con respecto a ti, tú lo ampararás; y vivirá contigo como forastero y advenedizo.

No le tomarás usura ni intereses; sino que temerás a tu Dios, y tu hermano vivirá contigo.

No le prestarás tu dinero con usura ni le venderás tus víveres con intereses.

Yo, Jehovah, vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto para daros la tierra de Canaán y para ser vuestro Dios.

“Si tu hermano se empobrece estando contigo, y se vende a ti, tú no le harás servir como esclavo.

Como jornalero o como forastero estará contigo, y te servirá hasta el año del jubileo.

Entonces saldrá libre de tu casa, él y sus hijos con él, y volverá a su familia y a la propiedad de sus padres;

porque ellos son mis siervos, a quienes yo saqué de la tierra de Egipto. No serán vendidos como esclavos.

No te enseñorearás de él con dureza, sino que temerás a tu Dios.

“Tus esclavos o esclavas provendrán de las naciones de alrededor. De ellas podréis comprar esclavos y esclavas.

También podréis comprar esclavos de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de sus familias que están entre vosotros, a los cuales engendraron en vuestra tierra. Estos podrán ser propiedad vuestra,

y los podréis dejar en herencia a vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria. Podréis serviros de ellos para siempre; pero en cuanto a vuestros hermanos, los hijos de Israel, no os enseñorearéis unos de otros con dureza.

“Si un forastero o un advenedizo que está contigo se enriquece y tu hermano que está con él se empobrece y se vende al forastero o al advenedizo que reside contigo, o a los descendientes de la familia de un forastero,

podrá ser rescatado después de haberse vendido. Uno de sus hermanos lo podrá rescatar.

O lo podrá rescatar su tío, o un hijo de su tío; o lo podrá rescatar un pariente cercano de su familia. Y si consigue lo suficiente, se podrá rescatar a sí mismo.

Hará la cuenta con el que lo compró, desde el año de su venta hasta el año del jubileo. Su precio de venta ha de ser establecido conforme al número de años, y el tiempo que habrá estado en su casa se contará conforme al pago de un jornalero.

Si aún le faltan muchos años, conforme a ellos devolverá para su rescate parte del dinero con que fue comprado.

Pero si faltan pocos años hasta el año del jubileo, los contará con él y pagará su rescate conforme a estos años.

Estará con él como un jornalero, año tras año. No consentirás que se enseñoree de él con crueldad ante tus ojos.

“Si no es rescatado antes, en el año del jubileo saldrá libre él y sus hijos con él.

Porque los hijos de Israel son mis siervos; son siervos míos, a quienes yo saqué de la tierra de Egipto. Yo, Jehovah, vuestro Dios.

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