El apóstol Pablo estaba muy preocupado porque los corintios, aquellos primeros cristianos de Corinto, a los que él amaba especialmente porque les había llevado personalmente al Señor, eran muchos de ellos personas muy influenciables e inconstantes, que fácilmente podían ser contaminados por las herejías de los falsos maestros de aquellos tiempos que se acercaban a ellos en el nombre de “Jesús”.
Fijémonos que Pablo les amonesta acerca del peligro de desviarse de las tres verdades de Dios: Jesús, Espíritu y Evangelio, y en su lugar recibir sus falsas contrapartidas, a saber: “Otro Jesús”; “otro espíritu” y “otro evangelio”.
Estas tres aberraciones van de la mano danzando en corro ante Satanás, y el apóstol Pablo estaba muy preocupado, porque esos creyentes de Corinto fácilmente toleraban esas aberraciones.
¡Hoy en día, está ocurriendo exactamente lo mismo!
La antigua Corinto
Fijémonos que Pablo les exhorta a no creer el mensaje acerca de “otro Jesús”. Es decir, de un Jesús diferente, con el mismo nombre, pero que no es el Jesús de la Biblia. Es un Jesús que no es el verdadero, aunque tenga algunas similaridades en cuanto a apariencia con el auténtico.
Les advierte acerca de “otro espíritu”. Curiosamente, el G12 se vanagloria de tener un “espíritu diferente” al resto de los creyentes que no estamos en su “visión”. La palabra en griego para “diferente”, es “heteron”, y viene a significar, algo que es de otra naturaleza, forma, clase, tipo etc. Así pues ese “espíritu diferente” NO es el bendito Espíritu Santo, sino que es un espíritu diabólico.
Pablo les sigue advirtiendo sobre “otro evangelio”. La palabra en griego es la misma, “heteron», es decir, un evangelio que no es el mismo que predicaba el apóstol Pablo.
¿Es posible que pueda haber “otro evangelio”, es decir un evangelio que no es el Evangelio, y ser creído por muchos? Hermanos, si no fuera así, no nos preocuparía el asunto, pero como de preocupado estaba nuestro amado hermano Pablo de Tarso, así también lo estamos todos aquellos que amamos la Iglesia por la cual Cristo una vez entregó su propia sangre.
El mismo Pablo, esta vez dirigiéndose a los Gálatas, también les escribe previniéndoles, acerca de un “evangelio diferente” (ver Gálatas 1: 6-9). Esta vez, el modismo que emplea es “paró” en griego, que significa “añadido”. Es decir les previene acerca de la añadidura de parte de los judaizantes de ese tiempo al Evangelio de la gracia, la cual desvirtuaba a éste.
Este “evangelio añadido” en concreto, es el usado por los judaizantes actuales, los cuales siguen las mismas premisas que aquellos que aleccionaban a los creyentes de origen gentil de Galacia, contra los cuales Pablo se levantó.
Y es que, ¡cuán fácilmente puede llegar a distorsionarse el Evangelio, para llegar a ser un “evangelio diferente”, es decir, “otro evangelio”. Pongamos otro ejemplo:
Hoy en día, a modo de los falsos maestros gnósticos inmediatamente posteriores al tiempo de Pablo, se está levantando una herejía muy significativa que enseña que Jesús no obtuvo nuestra salvación en la cruz del Calvario, derramando su sangre, sino cuando bajó a los infiernos y sufrió allí a manos del diablo, y necesitó “nacer de nuevo” en su espíritu en ese lugar. Esa herejía enseña que Jesús en la cruz aceptó la naturaleza de pecado de Satanás ¡en su propio espíritu!, por lo tanto, debía nacer de nuevo. Ese es “otro evangelio”. (1)
La Biblia, en cambio, enseña otra cosa, y muy diferente a esa. Jesús venció a Satanás en la cruz; allí le derrotó; y despojando a las potestades y principados, los exhibió públicamente, ¡triunfando sobre ellos en la Cruz! (Colosenses 2: 15), y su sangre preciosa es la que nos redime (He. 9: 22; Col. 1: 14, 20)
Así como fue desde que se puso en marcha el “misterio de la iniquidad” en tiempos del ministerio del apóstol Pablo (2 Ts. 2: 7), pero en mayor proporción en estos últimos días, la verdadera Iglesia de Jesucristo se ve abocada a contender (Jud. 3, 4) contra un falso evangelio que tiene diferentes y variadas ramificaciones, y que conlleva el espíritu de apostasía el cual está muy activo. Veamos algunas, que no todas, de esas ramificaciones:
1. El “otro evangelio”, el de los milagros
Hoy en día el tremendo énfasis que se hace acerca de las señales y prodigios, milagros y sanidades es impresionante, no porque no sean de desear las intervenciones sobrenaturales de Dios, sino porque lo sobrenatural (y no todo es de Dios), se coloca muy por delante del verdadero sentido y mensaje del Evangelio.
Erróneamente, Cash Luna dice: “Creemos que la estrategia de Dios para alcanzar a las personas sigue siendo la misma: Los Milagros” (2)
Sin embargo, eso no lo encontramos en la Biblia, sino todo lo contrario. El mismo Jesucristo dijo que la señales sobrenaturales seguirían a los que creen en Él (Mr. 16: 17). Es decir, que las señales sobrenaturales de Dios van por detrás de la persona de Jesucristo, ya que Él es la razón del Evangelio.
En los tiempos de los primeros discípulos el enfoque era Jesucristo y su perdón para los hombres que creyeran en Él, y consecuentemente, la reconciliación con un Dios santo. Las sanidades y los milagros, seguían a esa gloria, y no al revés. La meta no eran los milagros, éstos eran (y son) sencillamente la obra de la misericordia del Señor.
No eran los milagros (dinamis en gr.) los que convencían a las personas, sino la <> (ver 1 Co. 1: 21)por el poder del Espíritu Santo, y al igual que entonces, es ahora; la gente se convierte de la misma manera que antes.
Pero todo lo sobrenatural llama mucho la atención, y el enemigo de nuestras almas lo sabe muy bien.
¿Es todo lo sobrenatural de Dios?
Desde hace unos años a esta parte, se ha levantado mucho afán de señales, prodigios y demás obras de corte sobrenatural. Muchos, y sin darse cuenta de ello, han llegado a aceptar la terrible mentira de que todo lo sobrenatural es de Dios, y cuando el supuesto ministro, sea quien sea, que está en la plataforma, imparte la “unción”, la gente literalmente corre hacia el púlpito a “recibir la unción”. Llegan a creer sin cuestionarse más, que ese mover es del Espíritu Santo, y ni siquiera se plantean otra opción diferente.
Hay demasiado emocionalismo, demasiada credulidad, demasiada ingenuidad, y no hay discernimiento. Ni se les pasa por la imaginación de que los brujos y satanistas hoy en día, disfrazados de ministros de justicia (2 Co. 11: 15), como los hay, y a modo de Janes y Jambres, los brujos que emulaban los milagros de Aarón y Moisés (Ex. 7:11-12, 22; 9.11; 2 Ti. 3: 8), pueden hacer, y de hecho hacen hasta cierto punto, las mismitas cosas con el poder que manejan; poder este permitido por Dios, concedido puntualmente al diablo en estos últimos días (2 Ts. 2: 11; Ap. 13: 7, 15 etc.).
Hay mucha ceguera en este tiempo, y es porque muchos han mordido la carnada que el diablo, a través de sus falsos maestros, les ha ido colocando ante ellos vez tras vez, esto es, que ahora es el tiempo del “avivamiento mundial” y de la consiguiente “conquista de la tierra para Cristo”.
¡Hermanos, eso es todo lo contrario a lo que enseñó Jesús en el Monte de los Olivos!, en cuanto a que los días de Su venida serían como los días de Noé y Lot (Mt. 24: 37; Lc. 17: 28), es decir, días de apostasía, de perversión, de maldad y pecado in crescendo, y cuando el amor de muchos se iba a enfriar, y se iban a levantar falsos ungidos en Su nombre, y falsos profetas que harían grandes señales y prodigios (lo sobrenatural que no es de Dios), con el fin de engañar, si fuere posible, aun a los escogidos, es decir, a los verdaderos cristianos (Mt. 24: 4, 5, 12, 24). Justamente, el creer que todo lo sobrenatural es de Dios, porque vivimos en supuestos “días gloriosos”, es parte de ese engaño.
El engaño derivado de una mala teología
Presumiendo que todo va a ir a mejor y a excelencia en este planeta, porque la Iglesia está transformando este mundo, enarbolando la bandera de conquista del mismo, inevitablemente nos lleva a creer que todo lo sobrenatural “nos ayuda a bien”, ya que supuestamente de Dios viene para poder llevar a la últimas consecuencias nuestra oración y acción de conquista. Esta manera de pensar, lleva a algunos a pronunciarse de manera extraviada, manifestando planteamientos anticristianos, como el siguiente que leemos a continuación:
<> (3)
No es un impío quien así escribe, sino un creyente y responsable de un ministerio. Démonos cuenta de sus declaraciones. Nos habla el hermano del “pensamiento positivo” como algo positivo. Nos habla el hermano de las maravillas que hacen “algunas religiones orientales”, con la “mentalización positiva”, como si eso fuera deseable…Hermano, ¿es que esas religiones orientales y sus prácticas no son diabólicas? ¿es que el diablo regala algo?… Pero al final, siguiendo esa trayectoria pseudo triunfalista, todo vale, porque todo nos ayuda a nuestra “fe” de conquista de este mundo. Todo ello no es más que confusión tras confusión.
Con la guardia baja
Pero si éstos actuales, como venimos diciendo, son días de “avivamiento y conquista”, ¿cómo no esperar un continuo mover sobrenatural de Dios por todas partes? ¿Cómo no creer a todos esos importantes y casi indispensables ministros que viajan por todo el mundo llevando la “unción” y derramándola allí donde van, muchos negando ya abiertamente el Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia?
Pero meditemos bien, ¿qué tiempo es este en el que estamos viviendo? No nos engañemos, este el tiempo en el que el Señor Jesucristo dijo que iba a volver a por los suyos. Sin lugar a dudas.
Amado lector, si creemos que estamos en días de “avivamiento y gloria”, y así hasta la venida del Señor (cosa que Él jamás enseñó), entonces, la guardia la tenemos muy baja, porque ¿cómo vamos a esperar algo negativo si vivimos en los días del establecimiento del Reino?… ¡Qué astuto y felón es el diablo, hermanos!
Muchos actualmente no creen que se está levantando una apostasía sin precedentes históricos, pero pensemos esto bien, sin una tribulación pendiente de producirse (Mt. 24: 21; Ap. 13; 15; 16), no hay necesidad de estar vigilantes; si no hay apostasía (2 Ts. 2: 3; 2 Ti. 4: 3, 4; 3: 1-5) no hay necesidad de discernir el engaño, ni preocuparse por el error, sólo esperar la “bendición”.
Y justamente, esto es lo que está ocurriendo. Muchos tienen su guardia bajada y consecuentemente están creyendo mucha mentira con sus consecuencias, porque no ven la necesidad de discernir ni de estar vigilantes, porque neciamente creen que ya viven en el Reino prometido, o están ya a las puertas del mismo, con mucha presunción, “conquistando las naciones”.
Los “milagros” van por delante del Evangelio
Por ello, hoy en día, el énfasis de la mayoría de las “campañas o cruzadas de milagros”, no es la predicación a los inconversos del Evangelio, es decir, que Jesús murió por nuestros pecados, que fue sepultado, y que resucitó de entre los muertos en el mismo cuerpo que tenía (1 Co. 15: 3, 4). El énfasis es acerca de las bendiciones y unción sin precedentes que van a recibir todos aquellos que pongan la suficiente fe, ¡cuando una inmensa mayoría de los asistentes a esos actos, ni siquiera han nacido de nuevo!
Sabemos que en muchos de esos actos, incluso se ora por la impartición del Espíritu Santo a personas que son católicas, y que no han nacido de nuevo. ¡De hecho se ministra la impartición del Espíritu Santo a cualquiera que se acerque a la plataforma, sin llegar a saber si son, o no son verdaderos creyentes! Esto es desorden, hermanos.
¿Por qué no se menciona acerca de las tribulaciones y persecuciones?
Por otro lado, es curioso que, cuando les predican a los cristianos acerca de las bendiciones y las promesas de Dios, en cuanto a estas últimas, jamás enseñan acerca de la persecución y las tribulaciones que como seguidores de Cristo, ciertamente les vendrán (Mr. 10: 30, Jn. 16: 33; 1 Ts. 3: 4; 2 Ti. 3: 12; Ap. 1: 9 etc.) Saben que si enseñan esas cosas, que son absolutamente verídicas, la mayoría de sus atentos oyentes no volverán a sus congresos, conferencias, etc. porque ese mensaje no es popular.
Saben que muchos de sus oyentes no sufren la sana doctrina, pero aprovechando que tienen comezón de oír como tienen, esos maestros les hablan lo que éstos desean escuchar, conforme a sus propias concupiscencias, como está escrito (2 Ti. 4: 3, 4)… ¿o no lo está?
Buscadores del “éxito”
Y es que esos promotores del “otro evangelio” buscan como conseguir el “éxito” en su ministerio, como así lo llaman. “Éxito” significa cuantos más miles de oyentes y seguidores tengan, mejor; consecuentemente, para ellos, fracaso significa tener pocos de ellos. Como nos comentaba por e mail un predicador dominionista de la “prosperidad” en España, el cual con sarcasmo comentaba acerca de nosotros, diciendo acerca de los “deprimidos predicadores de 100 personas…o menos” (4) Entre éstos, obviamente deberíamos contar con el apóstol Pablo, el cual, al final de sus días, no sólo se quedó prácticamente solo, sino que en prisión esperó su final en esta tierra, ante el verdugo que le llegó a cortar la cabeza…
2. El “otro evangelio”; el terrenal
<> (Filipenses 3: 18, 19)
Otra de las variantes o ramificaciones de ese “otro evangelio” es el que, contrariamente a como lo enseña la Palabra de Dios, dirige a los creyentes a poner la mente y el corazón en las cosas de la tierra. En Colosenses 2: 8, leemos que Pablo advierte a los creyentes a no ser engañados por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la manera de proceder de los impíos, conforme a los principios de este mundo, sino que contrariamente a eso, vivamos conforme a los principios de Cristo.
El “evangelio” terrenal, influencia poderosamente al oyente, a tener como sumo logro en definitiva, las mismas cosas que buscan los impíos, a saber, las posesiones materiales, los “éxitos” a todos los niveles de este mundo, y según este mundo. En definitiva, como meta final y concluyente, a ser “felices” en este planeta. Todo lo contrario a lo que la Palabra enseña (Mt. 16: 26; Lc. 21: 34; Col. 3: 2; Tit. 2: 12; Stgo. 4: 4; 1 Jn. 2: 15)
César Castellanos, el ideólogo del G12, definiendo lo que es el “éxito”, enseña así: <> (5)
Este entendimiento del “éxito” que expresa Castellanos, es el que tienen todos y cada uno de los impíos inconversos de este mundo, cuya meta en esta vida es su propia “felicidad”, en el estilo de aquella popular tonadilla, “Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor…”
El “éxito” según este mundo.
Y como nos decía el anterior aludido predicador dominionista de la prosperidad, expresándose del siguiente modo: <> (6)
Pero, ¿cómo se puede declarar tamaño error? ¿Es que no conocen las Escrituras? Leemos en el libro de Proverbios: <> (Proverbios 30: 8, 9) (Véase también 1 Timoteo 6: 8-10, etc.) ¿No es clara la Escritura?
Pero aun los más puristas seguidores de este “evangelio”, los mejor intencionados, que pretenden ver positivo el asunto, se equivocan.
En este sentido, otro predicador, esta vez un pastor que conozco, también dijo lo mismo que el anterior, esta vez públicamente en un “medio televisivo cristiano”: <>? (7) Según él, lo decía en el contexto de conquistar el mundo “para Cristo”, y me imagino que eso de exigir ser millonarios en Euros era parte del plan…
Según el autor de este estudio, el segmento del mercado en pujanza crece siete veces más que la población (en EEUU)… ¡lo que prima es el business!…ahora, fíjense bien en el dibujo del fondo, ¿revelador, verdad?
Y ahí radica el problema de base por parte de muchos de esos propagadores de tales ideas, en una errónea interpretación de nuestro papel como cristianos en este mundo, y en este tiempo. Ellos enseñan que los cristianos somos los que vamos a cambiar de arriba a abajo todo lo malo de este mundo, y lo que es hostil a Dios, y que a la postre, este mundo estará no sólo cristianizado, sino convertido a Cristo, y listo para entregárselo al Señor ¡para que pueda volver! (eso, en todo caso). A eso se le llama dominionismo/neo-reformismo, y no es más que herejía y doctrina de demonios.
Jesús jamás enseñó eso, sino todo lo contrario. La Palabra nos enseña que es Dios Padre (y no la Iglesia), el encargado de poner a los enemigos de Cristo por estrado de sus pies, y acabar con la maldad en este planeta, enviar y levantar al Hijo como Rey de facto en el mismo (S. 110: 1; Mt. 22: 44; 1 Co. 15: 23-25; S. 2: 7-9)
Usando el nombre de Dios en vano
Sin embargo, hace unos pocos años, una famosa profetisa dominionista/neo reformista norteamericana profetizaba sin cesar, y a voz en cuello en un congreso celebrado en el mismo plató de la televisión T.B.N/Enlace en Madrid, España, diciendo que el Señor les decía a éste y a aquél que se levantaranen Su nombre y que “conquistaran y dominaran”; que les iba a dar las naciones para que las tomaran en Su nombre. Añadía, diciendo: <> (8) Hasta profetizó, siempre usando el: “así dice el Señor”, dirigiéndose a alguien en concreto entre el público, asegurándole que llegaría a ocupar la presidencia del gobierno de su nación (9)
Todo el énfasis de este “otro evangelio”, radica en esta Tierra y Ahora. Este es un “evangelio” acomodado a esta esfera terrenal y natural. Es un “evangelio”, no tanto dirigido a la persona individual, sino a todos en general que estén dispuestos a creerlo.
El verdadero Evangelio
No obstante, la Biblia enseña que el Evangelio verdadero, actúa directamente en la persona que cree en él y lo recibe, ya que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo son buenas nuevas de salvación eterna para cada individuo (Jn. 3: 16; Mt. 28: 19, 20), y eso solamente actúa de forma directa en la persona que lo cree y lo recibe. Por supuesto que el cristiano verdadero será (o debería ser) una sana y santa influencia en este mundo hostil a Cristo (Mt. 5: 13; 14-16; 2 Co. 2: 14, 15; 1 Ti. 2: 1, 2 etc.), pero de ahí a decir que vamos a “cristianizar”, y a “discipular” las naciones y todos los individuos en ellas, va un gran abismo.
Saliéndose del camino
Sin embargo, los seguidores de la “teología del Dominio” (aunque no se identifiquen con el título de esa filosofía, por no conocerlo), creen que el Evangelio es el que va a cambiar este mundo de arriba abajo en este tiempo, es decir que, según nos comentaba el anteriormente aludido predicador dominionista de la “prosperidad”, los cristianos somos <> (10). Su “otro evangelio”, el terrenal, enseña que todos los cristianos deberían AHORA estar en todos los altos puestos gubernativos de todas las naciones, a partir de los reyes y presidentes de las mismas hacia abajo. Deberían mover todos los millones que ahora mueven los millonarios impíos; deberían ser los benefactores de este mundo, etc.
En otras palabras, su “otro evangelio” describe en lo natural cual será la realidad Milenial (Ap. 20). Estas personas no comprenden que todavía no vivimos en la dispensación del Reino Milenial, pero ellos creen que sí (o así deciden creerlo), aunque todavía no haya vuelto el Rey (muchos ni le esperan, porque dicen que ya Él está corporizado en la Iglesia). Por eso, creen y enseñan “otro evangelio”, que es absolutamente terrenal. Para aquellos estudiosos de la teología, les diré que esta mala comprensión del evangelio, parte de una posición absolutamente postmilenarista.
Y además, esos ingenuos seguidores del llamado “Reino Ahora”, parece que olvidan que en una muy inmensa mayoría, sobretodo en Europa (de momento) los puestos anteriormente aludidos, y muchos más, están copados por las gentes que pertenecen a cualquiera de las trece bases de la gran pirámide de este mundo, con sus diferentes rangos, escalafones y organizaciones diversas, llámeseles Illuminati, Masones, Bieldebergers, Skull and Bones, Caballeros de Malta, Opus Dei, sólo por citar unos pocos, y esto es así, porque este mundo avanza imparablemente hacia el establecimiento del efímero Nuevo Orden Mundial (ver Ap. 13), y esto es así, sencillamente porque en esta dispensación, el mundo entero está todavía bajo el maligno, hasta que suene la séptima trompeta cuando el Reino de este mundo pase a ser el Reino de nuestro Señor Jesucristo (Ap. 11: 15; 1 Juan 5: 19; Jn. 18: 36; Lc. 20: 24, 25, etc.) y consecuentemente, el maligno, Dios le reprenda, que gusta que le llamen Lucifer, o Baphomet, sea atado y echado al abismo por mil años (Ap. 20: 1-3)
Por poner un ejemplo rápido, hoy en día en España, los jueces, alcaldes etc. por ley están obligados a casar a homosexuales si se les demanda, por lo tanto, ningún verdadero cristiano puede ya acceder a esos puestos de la administración en mi país (¿se imagina a un verdadero cristiano casando a dos hombres, o a dos mujeres, y concediéndoles niños en adopción?). Es evidente, que este mundo va entrando en una vorágine de maldad y depravación, como en los días de Noé, aquel tiempo previo al Diluvio; el mismo tipo de días en los que el Señor Jesucristo volverá a por su Remanente fiel que le espera.
No lo pasaron bien en lo natural la inmensa mayoría de los fieles a Cristo
Pero razonando de nuevo sobre el error de creer en el “evangelio terrenal”, ¡Cuántos hijos del Rey de Reyes, empezando por el apóstol Pablo mismo, y siguiendo por numerosísimos ministros y misioneros de todos los tiempos, han padecido a lo largo de la historia hambre, enfermedades, frío, azotes, cárceles, peligro de muerte, asaltos, violaciones de sus esposas e hijos, incomprensión, persecución, martirio, peligro de falsos hermanos, trabajo y fatiga y muchos desvelos, etc.! (2 Co. 11: 27) Y si no, que pregunten a los esforzados creyentes de la China que tienen que esconderse en las catacumbas del Oriente.
¿Es que eso era para aquellos benditos apóstoles (enviados), y todos los fieles de aquellos tiempos, y parte de los actuales, y no para nosotros, los privilegiados cristianos de Occidente? ¿O es que ya hemos sido glorificados? (1 Co. 15: 44, 49) Sin embargo, la Palabra es extremadamente clara y concisa cuando enseña que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Co. 15: 50), y por lo que sabemos, todos nosotros todavía participamos de carne y sangre.
Pero aquel predicador dominionista nos declaraba en su e mail: <> (11)
El apóstol Pablo y el resto de los apóstoles, ni siquiera tenían un sueldo de miseria, y murieron casi todos ellos bajo martirio, así como tantos y tantos misioneros que fueron a predicar el Evangelio a tierras vírgenes, sin olvidar a esos cristianos de la China y otros en la actualidad, muchos en la cárcel, otros en peligro de prisión a causa de su fe. ¿Somos nosotros mejores que ellos? ¿Merecemos lo que ellos no “merecieron” o no “merecen”?
Fieles cristianos a punto de morir quemados en Inglaterra, por los fanáticos católicos.
El problema es medir la eficacia del Evangelio con la vara de medir del éxito en lo material, este es el “evangelio terrenal”, pero la Palabra es muy clara aquí también: El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14: 17) El reino de Dios no se mide en relación a las cosas visibles, sino en relación a las invisibles. En este sentido, hablamos aquí de la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente, que le proyecta a la vida eterna. Leemos de este modo en la Palabra:
<> (2 Corintios 4: 18)
Con todo ello, no estamos enalteciendo aquí la pobreza o la miseria. Estas son consecuencias directas e indirectas de la caída del hombre, sin lugar a dudas. Aunque tenemos múltiples ejemplos en la Palabra de Dios de gentes suyas que sufrieron lo indecible por causa del Evangelio (ver Hebreos 11: 36-39), no estoy aquí enseñando que nuestro Dios desea que sus hijos vivan en pobreza como si eso fuera un mérito por sí mismo. Ni mucho menos.
Este es un tiempo de prueba
Creo que, sin lugar a dudas, esta vida la cual vivimos en este planeta y en este tiempo, es un momento de singular prueba por parte de Dios (S. 7: 9b), en concreto para todos los cristianos, siendo la verdadera vida, la eterna. Pero este tiempo es muy importante, porque aquí y ahora, según sea nuestro proceder ante Dios, determinará cuál sea nuestra vida, una vez ésta cese.
La Palabra es muy clara al respecto: <> (Hebreos 11: 13)
No obstante, contradiciendo lo que la Biblia enseña, César Castellanos escribe en uno de sus libros que <> (12)
Esos creyentes que cita el texto bíblico, incluido el creyente Abraham, murieron sin haber visto ni recibido lo que el mismo Dios les había prometido, porque se sabían extranjeros y peregrinos en esta tierra, y entendieron que lo recibirían más adelante; ¿debería haber alguna diferencia con nosotros? La realidad es que no, ya que nosotros, los creyentes de esta dispensación, también somos peregrinos, y ciudadanos, no de este mundo, sino de la Jerusalén Celestial (Fil. 3: 20) donde ahora mismo en espíritu, están esos benditos hombres y mujeres creyentes de antaño, esperando el ser resucitados (1 Ts. 4: 13, 14)
Con la mente en las cosas de arriba
Decimos pues, no es que en general, el Señor no quiera que estemos bien en este tiempo, y no seamos prosperados como sí indica la Biblia (3 Jn. 2), mas bien se trata de definir bien las prioridades. La Palabra es muy clara al respecto:
<> (Colosenses 3: 1, 2)
En el griego original, la palabra que se traduce por “mira”, es en realidad la palabra “mente”. Es poner nuestra mente en las cosas de arriba; es decir, pensar con la mente de Cristo (1 Co. 2: 16b), mente que tenemos todos los verdaderos creyentes. ¿Y cual fue la manera de pensar de Cristo cuando anduvo entre nosotros? Su mente estaba enfocada en hacer la voluntad del Padre; condición esta que debemos cumplir también nosotros, si es que queremos entrar en el reino de los Cielos (ver Mt. 7: 21)
Lo que ha de primar en nuestras vidas es la voluntad de Dios, y no nuestra voluntad y deseos, tantas veces enturbiados con las cosas y espíritu de este mundo.
¡Qué diferencia de este “otro evangelio” terrenal, que sólo busca el contentamiento de la carne, con el verdadero Evangelio de nuestro Señor Jesucristo!
En realidad, este “otro evangelio” enseña a hallar la vida de uno, amando las cosas que están en el mundo, comparándose con las posesiones de los ricos. Hace poco una predicadora del “otro evangelio” en un “medio televisivo cristiano” decía que si los narcotraficantes tenían tanto dinero, con igual razón los cristianos deberían tenerlo también.
Sin embargo Cristo enseñó otra cosa muy diferente: <> (Mt. 10: 39)
Y dijo más: <> (Mt. 7: 13, 14)
En Colosenses 3: 3, nos dice el apóstol Pablo que como cristianos hemos muerto, y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios… ¿a qué hemos muerto según enseña la Palabra? A varias cosas, empezando por nosotros mismos. Veamos: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gálatas 2: 20), y seguimos muriendo al amor a este mundo, a las cosas de este mundo, a los deseos de la carne y de los ojos, a la vanagloria de esta vida (1 Juan 2: 15-17) Esta es la puerta estrecha y el angosto camino que lleva a la vida eterna. No nos engañemos…
Al ser tan extenso el tema que nos ha convocado esta vez, he añadido una segunda parte a continuación.
Otro evangelio parte 2
“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. Gálatas 1:7-8
Anatema quiere decir maldición. Anatema quiere decir que es un pecado que jala maldición. Cuando estaba muy joven recuerdo que cada vez que decía que era cristiano, los compañeros de la escuela me decían, ¿y qué les prohíben ahí en su iglesia? Esto lo escucho todavía entre adultos, pero mayormente me doy cuenta que todos de alguna manera tienen una vaga idea de lo que es el evangelio de Cristo.
Si eres predicador, maestro, profeta, líder, evangelista yo te pregunto, ¿Que evangelio estas predicando? Tal vez te enojes con migo pero déjame decirte que el evangelio no son prohibiciones. Yo se que la gente del mundo nunca lo va a entender, por eso te escribo a ti predicador, maestro, evangelista… ¿qué evangelio estas predicando?
A la gente le predicamos como hacerse santo y puro y como lograr la santidad, usando métodos y tradiciones. A la gente le predicamos como debe comportarse y como debe agradar a Dios. Este mensaje es muy poderoso para la carne, porque la carne le gusta esforzarse y le agrada sentir que merece las cosas. A la carne le gusta sentirse que puede y que debe lograr algo. Por eso funciona un evangelio de condenación. Pero esto es temporal pasara el tiempo para que la gente se dé cuenta que no funciona así.
“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. Gálatas 1:7
El evangelio diferente es todo aquel que se desvía de la cruz de Cristo. Y tú me dirás “¡Yo predico el sacrificio de Cristo y la salvación que Cristo ofrece!”. Pero nos comenzamos a apartar de la cruz de Cristo cuando comenzamos a poner carga en la gente y le decimos que se esfuerce para no pecar. El problema es que no les explicamos que su esfuerzo debe ser en el Espíritu y no en la carne.
“Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Juan 8:11
¿Jesús le estaba hablando a su carne o a su espíritu? El evangelio es espiritual y nunca se va a entender en la mente carnal. La condenación es carnal y la carne busca apedrear nuestra vida. Es más yo te aseguro que las piedras más dolorosas para esta mujer, era el rechazo, era la falta de amor, era la crueldad con que esos hombres trataban a las mujeres. Las piedras más dolorosas eran la culpabilidad y condenación de la propia conciencia de la mujer. Más que piedras, era un yugo, era la esclavitud del pecado. Pero la carne no ve esa condición, la carne no tiene misericordia, la carne es corrupción.
El evangelio que se desvía de la cruz de Cristo es el evangelio que comienza en la cruz de Cristo pero después toma un rumbo diferente. Este es un evangelio mezclado o pervertido, desviado de la cruz de Cristo y mezclado con esfuerzos carnales.
“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente”. Gálatas 1:6
El efecto que causa alejase de la cruz de Cristo, es un evangelio que se aparta de la gracia, es un evangelio que quita la mirada de la cruz de Cristo para poner la atención en la carne, en la condenación, en juzgar, en maltratar y apedrear al caído.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5
La carta de Gálatas fue escrita porque el evangelio se estaba pervirtiendo o se estaba desviando de la verdad de Cristo. Pablo está hablando de sus diecisiete años que llevaba como ministro de Dios. Esto no quiere decir que no podemos decir lo que está mal, el mal no necesita mucha explicación, ya que trae condenación y muerte.
El evangelio diferente es aquel que demanda condiciones y pone requisitos, como lo escribe Pablo a todos aquellos que judaizaban o mezclaban la ley que demanda hacer cosas para merecer el perdón, la gracia o la bendición. Ese evangelio de condenación trae muerte por ser un evangelio mezclado. El evangelio judaizante o legalista es aquel que se centra en tradiciones, requisitos y condiciones. Cuando Cristo dice: “porque separados de mí nada podéis hacer”, está diciendo que sin su ayuda tu jamás podrás ser santo, nunca podrás ser digno, nunca podrás alcanzar la gracia y la sabiduría. Sin él nunca lograras vivir en libertad.
Prediquemos el evangelio real, el verdadero y el evangelio de la libertad, aquel que está centrado en la gracia, en la justicias, en la santidad que Cristo logro en la cruz. Si alguien ve falla en nosotros dice la palabra que nuestra vida está escondida en Cristo, en todo caso que la gente vea a Cristo en mi y no vea mis errores y los tuyos.
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. Colosenses 3:2-4
Vivir una vida escondida en Cristo es difícil, porque esta tan escondida que la gente no sabe que está escondida. Te juzgara mal y te condenara. Por eso Pablo escribe:
“Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”. Colosenses 1:23
El evangelio original está basado en la gracia y no debemos apartarnos de él.
”A fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” Colosenses 1:28
Nunca serás perfecto en tus fuerzas y en tu carne, el evangelio es aceptar y permanecer creciendo en la gracia de Dios nuestro Señor.
Seguiré escribiendo sobre la gracia y la verdad.
Ese texto 1 Corintio 34-35, no se refiere a la mujer como tal, sino a la iglesia. Hay que recordar que Pablo era un hombre espiritual y hablaba en términos espirituales. Este pasaje bíblico es tomado por líderes religiosos y hombres contenciosos para callar la voz de la mujer. Pero en realidad Pablo se dío cuento que en Corinto existió el mismo problema que en las iglesias de hoy: No dejan hablar a Dios, y solo es el hombre quien habla de su humana sabiduria con algo de conocimiento espiritual. Cuando Pablo dice «calle la mujer en la congregación, esta hablando del cuerpo de Cristo, de la iglesia, que no deja que Cristo hable, que no deja que Cristo enseñe, que no deja que Cristo edifique, sino que el predicador, el pastor y el obispo se creen autosuficientes e impiden el actuar del Espiritu Santo. Hoy en día la Iglesia come su propio pan, viste su propia ropa y solo lleva su nombre. Isaias 4:1 dice: «Y echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente sea llamado tu nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio.» Estas mujeres son iglesias en el tiempo de hoy, al ser siete representan la plenitud (o sea todas las iglesias). Comen su propio pan, es decir, predican lo que les conviene, visten sus propias ropas, obligando a hombres y mujeres a vestirse de una forma determinada y solo llevan el nombre de iglesia. Saludos.
1 corintio 34-35: 1 Corintios 14:34-35 NVI
34 guarden las mujeres silencio en la iglesia, pues no les está permitido hablar. Que estén sumisas, como lo establece la ley. 35 Si quieren saber algo, que se lo pregunten en casa a sus esposos; porque no está bien visto que una mujer hable en la iglesia.
Es claro Pablo dijo…shut up! Y lo dijo pablo, ahora claro hay varias interpretaciones de esto para decir que no se referia a la mujer, si claro..como siempre…
Em mi iglesia las mujeres se maquillan y van en pantalones comenzando con la esposa del pastor que parece un arlequin…esos son doctrinas y dogmas…
Hay varios versículos de la biblia que son muy claro y por eso no entiendo donde sacan algunas iglesias ciertas cosas. Uno de los versículos 1 Timoteo 2:9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos.
Decoro: Honor y respeto que se debe a una persona.
Pudor: Sentimiento que impide mostrar el propio cuerpo o tratar sobre temas relacionados con el sexo
Modestia: Falta de ostentación y lujo.
Honestidad, decencia en acciones y palabras.
3 palabras como debe vestir la mujer. En resumido vestir decentemente, que significa no andar mostrando el cuerpo. Usando faldas corta, shor, licras, ropas ceñidas al cuerpo.
Aquí en este versículo no dice que no se debe usar pantalón, sabemos que hay varios tipos de pantalones lo no ajustado y lo que son ajustados pantalones para mujeres, si nos colocamos un pantalón ajustados con un sueter corto se marcara parte de nuestro cuerpo. Si usamos una blusa escotada o vestido escotado estamos enseñando parte de nuestro cuerpo. Al igual que usar faldas cortas o largas pegada estamos mostrando algo.
Tampoco dice que no use maquillaje.
En galatas dice lo siguiente: 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Aquí esta muy claro no dice que por maquillarse o usar pantalones no entrara al cielo, el Señor Jesús o el apóstol Pablo lo fuese dicho. No puede ser que alguien se vaya a perder la salvación por algo asi. Pienso yo.
Si alguien opina diferente por favor coloquen versículos
Vistamonos como queramos y ya…. Mientras alegamos por la forma de vestir, hay quienes ni siquiera tienen para vestirse, ¿por qué mejor no nos preocupamos de vestir al desnudo, dar de comer al que no tiene, etc?… En fin aprendamos primero a tener respeto.
Ya tengo la solución para la vestidura de la mujer y para el diezmo (soy genial y así de paso mato dos pájaros de un tiro): La mujer que quiera usar pantalones que pague un diezmo adicional. Queda feliz el pastor, queda feliz la mujer, asunto solucionado.
Hola
Cierto la primera vestimenta fueron de cuero, lana y pieles de animales, después fue evolucionando con el tiempo con Túnicas habían para mujer, y hombre, también el uso la toga. Ambos vestían iguales claro con cierta diferencia la tunica de la mujer era más ajustada
<> (
El apóstol Pablo estaba muy preocupado porque los corintios, aquellos primeros cristianos de Corinto, a los que él amaba especialmente porque les había llevado personalmente al Señor, eran muchos de ellos personas muy influenciables e inconstantes, que fácilmente podían ser contaminados por las herejías de los falsos maestros de aquellos tiempos que se acercaban a ellos en el nombre de “Jesús”.
Fijémonos que Pablo les amonesta acerca del peligro de desviarse de las tres verdades de Dios: Jesús, Espíritu y Evangelio, y en su lugar recibir sus falsas contrapartidas, a saber: “Otro Jesús”; “otro espíritu” y “otro evangelio”.
Estas tres aberraciones van de la mano danzando en corro ante Satanás, y el apóstol Pablo estaba muy preocupado, porque esos creyentes de Corinto fácilmente toleraban esas aberraciones.
¡Hoy en día, está ocurriendo exactamente lo mismo!
La antigua Corinto
Fijémonos que Pablo les exhorta a no creer el mensaje acerca de “otro Jesús”. Es decir, de un Jesús diferente, con el mismo nombre, pero que no es el Jesús de la Biblia. Es un Jesús que no es el verdadero, aunque tenga algunas similaridades en cuanto a apariencia con el auténtico.
Les advierte acerca de “otro espíritu”. Curiosamente, el G12 se vanagloria de tener un “espíritu diferente” al resto de los creyentes que no estamos en su “visión”. La palabra en griego para “diferente”, es “heteron”, y viene a significar, algo que es de otra naturaleza, forma, clase, tipo etc. Así pues ese “espíritu diferente” NO es el bendito Espíritu Santo, sino que es un espíritu diabólico.
Pablo les sigue advirtiendo sobre “otro evangelio”. La palabra en griego es la misma, “heteron», es decir, un evangelio que no es el mismo que predicaba el apóstol Pablo.
¿Es posible que pueda haber “otro evangelio”, es decir un evangelio que no es el Evangelio, y ser creído por muchos? Hermanos, si no fuera así, no nos preocuparía el asunto, pero como de preocupado estaba nuestro amado hermano Pablo de Tarso, así también lo estamos todos aquellos que amamos la Iglesia por la cual Cristo una vez entregó su propia sangre.
El mismo Pablo, esta vez dirigiéndose a los Gálatas, también les escribe previniéndoles, acerca de un “evangelio diferente” (ver Gálatas 1: 6-9). Esta vez, el modismo que emplea es “paró” en griego, que significa “añadido”. Es decir les previene acerca de la añadidura de parte de los judaizantes de ese tiempo al Evangelio de la gracia, la cual desvirtuaba a éste.
Este “evangelio añadido” en concreto, es el usado por los judaizantes actuales, los cuales siguen las mismas premisas que aquellos que aleccionaban a los creyentes de origen gentil de Galacia, contra los cuales Pablo se levantó.
Y es que, ¡cuán fácilmente puede llegar a distorsionarse el Evangelio, para llegar a ser un “evangelio diferente”, es decir, “otro evangelio”. Pongamos otro ejemplo:
Hoy en día, a modo de los falsos maestros gnósticos inmediatamente posteriores al tiempo de Pablo, se está levantando una herejía muy significativa que enseña que Jesús no obtuvo nuestra salvación en la cruz del Calvario, derramando su sangre, sino cuando bajó a los infiernos y sufrió allí a manos del diablo, y necesitó “nacer de nuevo” en su espíritu en ese lugar. Esa herejía enseña que Jesús en la cruz aceptó la naturaleza de pecado de Satanás ¡en su propio espíritu!, por lo tanto, debía nacer de nuevo. Ese es “otro evangelio”. (1)
La Biblia, en cambio, enseña otra cosa, y muy diferente a esa. Jesús venció a Satanás en la cruz; allí le derrotó; y despojando a las potestades y principados, los exhibió públicamente, ¡triunfando sobre ellos en la Cruz! (Colosenses 2: 15), y su sangre preciosa es la que nos redime (He. 9: 22; Col. 1: 14, 20)
Así como fue desde que se puso en marcha el “misterio de la iniquidad” en tiempos del ministerio del apóstol Pablo (2 Ts. 2: 7), pero en mayor proporción en estos últimos días, la verdadera Iglesia de Jesucristo se ve abocada a contender (Jud. 3, 4) contra un falso evangelio que tiene diferentes y variadas ramificaciones, y que conlleva el espíritu de apostasía el cual está muy activo. Veamos algunas, que no todas, de esas ramificaciones:
1. El “otro evangelio”, el de los milagros
Hoy en día el tremendo énfasis que se hace acerca de las señales y prodigios, milagros y sanidades es impresionante, no porque no sean de desear las intervenciones sobrenaturales de Dios, sino porque lo sobrenatural (y no todo es de Dios), se coloca muy por delante del verdadero sentido y mensaje del Evangelio.
Erróneamente, Cash Luna dice: “Creemos que la estrategia de Dios para alcanzar a las personas sigue siendo la misma: Los Milagros” (2)
Sin embargo, eso no lo encontramos en la Biblia, sino todo lo contrario. El mismo Jesucristo dijo que la señales sobrenaturales seguirían a los que creen en Él (Mr. 16: 17). Es decir, que las señales sobrenaturales de Dios van por detrás de la persona de Jesucristo, ya que Él es la razón del Evangelio.
En los tiempos de los primeros discípulos el enfoque era Jesucristo y su perdón para los hombres que creyeran en Él, y consecuentemente, la reconciliación con un Dios santo. Las sanidades y los milagros, seguían a esa gloria, y no al revés. La meta no eran los milagros, éstos eran (y son) sencillamente la obra de la misericordia del Señor.
No eran los milagros (dinamis en gr.) los que convencían a las personas, sino la <> (ver 1 Co. 1: 21)por el poder del Espíritu Santo, y al igual que entonces, es ahora; la gente se convierte de la misma manera que antes.
Pero todo lo sobrenatural llama mucho la atención, y el enemigo de nuestras almas lo sabe muy bien.
¿Es todo lo sobrenatural de Dios?
Desde hace unos años a esta parte, se ha levantado mucho afán de señales, prodigios y demás obras de corte sobrenatural. Muchos, y sin darse cuenta de ello, han llegado a aceptar la terrible mentira de que todo lo sobrenatural es de Dios, y cuando el supuesto ministro, sea quien sea, que está en la plataforma, imparte la “unción”, la gente literalmente corre hacia el púlpito a “recibir la unción”. Llegan a creer sin cuestionarse más, que ese mover es del Espíritu Santo, y ni siquiera se plantean otra opción diferente.
Hay demasiado emocionalismo, demasiada credulidad, demasiada ingenuidad, y no hay discernimiento. Ni se les pasa por la imaginación de que los brujos y satanistas hoy en día, disfrazados de ministros de justicia (2 Co. 11: 15), como los hay, y a modo de Janes y Jambres, los brujos que emulaban los milagros de Aarón y Moisés (Ex. 7:11-12, 22; 9.11; 2 Ti. 3: 8), pueden hacer, y de hecho hacen hasta cierto punto, las mismitas cosas con el poder que manejan; poder este permitido por Dios, concedido puntualmente al diablo en estos últimos días (2 Ts. 2: 11; Ap. 13: 7, 15 etc.).
Hay mucha ceguera en este tiempo, y es porque muchos han mordido la carnada que el diablo, a través de sus falsos maestros, les ha ido colocando ante ellos vez tras vez, esto es, que ahora es el tiempo del “avivamiento mundial” y de la consiguiente “conquista de la tierra para Cristo”.
¡Hermanos, eso es todo lo contrario a lo que enseñó Jesús en el Monte de los Olivos!, en cuanto a que los días de Su venida serían como los días de Noé y Lot (Mt. 24: 37; Lc. 17: 28), es decir, días de apostasía, de perversión, de maldad y pecado in crescendo, y cuando el amor de muchos se iba a enfriar, y se iban a levantar falsos ungidos en Su nombre, y falsos profetas que harían grandes señales y prodigios (lo sobrenatural que no es de Dios), con el fin de engañar, si fuere posible, aun a los escogidos, es decir, a los verdaderos cristianos (Mt. 24: 4, 5, 12, 24). Justamente, el creer que todo lo sobrenatural es de Dios, porque vivimos en supuestos “días gloriosos”, es parte de ese engaño.
El engaño derivado de una mala teología
Presumiendo que todo va a ir a mejor y a excelencia en este planeta, porque la Iglesia está transformando este mundo, enarbolando la bandera de conquista del mismo, inevitablemente nos lleva a creer que todo lo sobrenatural “nos ayuda a bien”, ya que supuestamente de Dios viene para poder llevar a la últimas consecuencias nuestra oración y acción de conquista. Esta manera de pensar, lleva a algunos a pronunciarse de manera extraviada, manifestando planteamientos anticristianos, como el siguiente que leemos a continuación:
<> (3)
No es un impío quien así escribe, sino un creyente y responsable de un ministerio. Démonos cuenta de sus declaraciones. Nos habla el hermano del “pensamiento positivo” como algo positivo. Nos habla el hermano de las maravillas que hacen “algunas religiones orientales”, con la “mentalización positiva”, como si eso fuera deseable…Hermano, ¿es que esas religiones orientales y sus prácticas no son diabólicas? ¿es que el diablo regala algo?… Pero al final, siguiendo esa trayectoria pseudo triunfalista, todo vale, porque todo nos ayuda a nuestra “fe” de conquista de este mundo. Todo ello no es más que confusión tras confusión.
Con la guardia baja
Pero si éstos actuales, como venimos diciendo, son días de “avivamiento y conquista”, ¿cómo no esperar un continuo mover sobrenatural de Dios por todas partes? ¿Cómo no creer a todos esos importantes y casi indispensables ministros que viajan por todo el mundo llevando la “unción” y derramándola allí donde van, muchos negando ya abiertamente el Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia?
Pero meditemos bien, ¿qué tiempo es este en el que estamos viviendo? No nos engañemos, este el tiempo en el que el Señor Jesucristo dijo que iba a volver a por los suyos. Sin lugar a dudas.
Amado lector, si creemos que estamos en días de “avivamiento y gloria”, y así hasta la venida del Señor (cosa que Él jamás enseñó), entonces, la guardia la tenemos muy baja, porque ¿cómo vamos a esperar algo negativo si vivimos en los días del establecimiento del Reino?… ¡Qué astuto y felón es el diablo, hermanos!
Muchos actualmente no creen que se está levantando una apostasía sin precedentes históricos, pero pensemos esto bien, sin una tribulación pendiente de producirse (Mt. 24: 21; Ap. 13; 15; 16), no hay necesidad de estar vigilantes; si no hay apostasía (2 Ts. 2: 3; 2 Ti. 4: 3, 4; 3: 1-5) no hay necesidad de discernir el engaño, ni preocuparse por el error, sólo esperar la “bendición”.
Y justamente, esto es lo que está ocurriendo. Muchos tienen su guardia bajada y consecuentemente están creyendo mucha mentira con sus consecuencias, porque no ven la necesidad de discernir ni de estar vigilantes, porque neciamente creen que ya viven en el Reino prometido, o están ya a las puertas del mismo, con mucha presunción, “conquistando las naciones”.
Los “milagros” van por delante del Evangelio
Por ello, hoy en día, el énfasis de la mayoría de las “campañas o cruzadas de milagros”, no es la predicación a los inconversos del Evangelio, es decir, que Jesús murió por nuestros pecados, que fue sepultado, y que resucitó de entre los muertos en el mismo cuerpo que tenía (1 Co. 15: 3, 4). El énfasis es acerca de las bendiciones y unción sin precedentes que van a recibir todos aquellos que pongan la suficiente fe, ¡cuando una inmensa mayoría de los asistentes a esos actos, ni siquiera han nacido de nuevo!
Sabemos que en muchos de esos actos, incluso se ora por la impartición del Espíritu Santo a personas que son católicas, y que no han nacido de nuevo. ¡De hecho se ministra la impartición del Espíritu Santo a cualquiera que se acerque a la plataforma, sin llegar a saber si son, o no son verdaderos creyentes! Esto es desorden, hermanos.
¿Por qué no se menciona acerca de las tribulaciones y persecuciones?
Por otro lado, es curioso que, cuando les predican a los cristianos acerca de las bendiciones y las promesas de Dios, en cuanto a estas últimas, jamás enseñan acerca de la persecución y las tribulaciones que como seguidores de Cristo, ciertamente les vendrán (Mr. 10: 30, Jn. 16: 33; 1 Ts. 3: 4; 2 Ti. 3: 12; Ap. 1: 9 etc.) Saben que si enseñan esas cosas, que son absolutamente verídicas, la mayoría de sus atentos oyentes no volverán a sus congresos, conferencias, etc. porque ese mensaje no es popular.
Saben que muchos de sus oyentes no sufren la sana doctrina, pero aprovechando que tienen comezón de oír como tienen, esos maestros les hablan lo que éstos desean escuchar, conforme a sus propias concupiscencias, como está escrito (2 Ti. 4: 3, 4)… ¿o no lo está?
Buscadores del “éxito”
Y es que esos promotores del “otro evangelio” buscan como conseguir el “éxito” en su ministerio, como así lo llaman. “Éxito” significa cuantos más miles de oyentes y seguidores tengan, mejor; consecuentemente, para ellos, fracaso significa tener pocos de ellos. Como nos comentaba por e mail un predicador dominionista de la “prosperidad” en España, el cual con sarcasmo comentaba acerca de nosotros, diciendo acerca de los “deprimidos predicadores de 100 personas…o menos” (4) Entre éstos, obviamente deberíamos contar con el apóstol Pablo, el cual, al final de sus días, no sólo se quedó prácticamente solo, sino que en prisión esperó su final en esta tierra, ante el verdugo que le llegó a cortar la cabeza…
2. El “otro evangelio”; el terrenal
<> (Filipenses 3: 18, 19)
Otra de las variantes o ramificaciones de ese “otro evangelio” es el que, contrariamente a como lo enseña la Palabra de Dios, dirige a los creyentes a poner la mente y el corazón en las cosas de la tierra. En Colosenses 2: 8, leemos que Pablo advierte a los creyentes a no ser engañados por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la manera de proceder de los impíos, conforme a los principios de este mundo, sino que contrariamente a eso, vivamos conforme a los principios de Cristo.
El “evangelio” terrenal, influencia poderosamente al oyente, a tener como sumo logro en definitiva, las mismas cosas que buscan los impíos, a saber, las posesiones materiales, los “éxitos” a todos los niveles de este mundo, y según este mundo. En definitiva, como meta final y concluyente, a ser “felices” en este planeta. Todo lo contrario a lo que la Palabra enseña (Mt. 16: 26; Lc. 21: 34; Col. 3: 2; Tit. 2: 12; Stgo. 4: 4; 1 Jn. 2: 15)
César Castellanos, el ideólogo del G12, definiendo lo que es el “éxito”, enseña así: <> (5)
Este entendimiento del “éxito” que expresa Castellanos, es el que tienen todos y cada uno de los impíos inconversos de este mundo, cuya meta en esta vida es su propia “felicidad”, en el estilo de aquella popular tonadilla, “Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor…”
El “éxito” según este mundo.
Y como nos decía el anterior aludido predicador dominionista de la prosperidad, expresándose del siguiente modo: <> (6)
Pero, ¿cómo se puede declarar tamaño error? ¿Es que no conocen las Escrituras? Leemos en el libro de Proverbios: <> (Proverbios 30: 8, 9) (Véase también 1 Timoteo 6: 8-10, etc.) ¿No es clara la Escritura?
Pero aun los más puristas seguidores de este “evangelio”, los mejor intencionados, que pretenden ver positivo el asunto, se equivocan.
En este sentido, otro predicador, esta vez un pastor que conozco, también dijo lo mismo que el anterior, esta vez públicamente en un “medio televisivo cristiano”: <>? (7) Según él, lo decía en el contexto de conquistar el mundo “para Cristo”, y me imagino que eso de exigir ser millonarios en Euros era parte del plan…
Según el autor de este estudio, el segmento del mercado en pujanza crece siete veces más que la población (en EEUU)… ¡lo que prima es el business!…ahora, fíjense bien en el dibujo del fondo, ¿revelador, verdad?
Y ahí radica el problema de base por parte de muchos de esos propagadores de tales ideas, en una errónea interpretación de nuestro papel como cristianos en este mundo, y en este tiempo. Ellos enseñan que los cristianos somos los que vamos a cambiar de arriba a abajo todo lo malo de este mundo, y lo que es hostil a Dios, y que a la postre, este mundo estará no sólo cristianizado, sino convertido a Cristo, y listo para entregárselo al Señor ¡para que pueda volver! (eso, en todo caso). A eso se le llama dominionismo/neo-reformismo, y no es más que herejía y doctrina de demonios.
Jesús jamás enseñó eso, sino todo lo contrario. La Palabra nos enseña que es Dios Padre (y no la Iglesia), el encargado de poner a los enemigos de Cristo por estrado de sus pies, y acabar con la maldad en este planeta, enviar y levantar al Hijo como Rey de facto en el mismo (S. 110: 1; Mt. 22: 44; 1 Co. 15: 23-25; S. 2: 7-9)
Usando el nombre de Dios en vano
Sin embargo, hace unos pocos años, una famosa profetisa dominionista/neo reformista norteamericana profetizaba sin cesar, y a voz en cuello en un congreso celebrado en el mismo plató de la televisión T.B.N/Enlace en Madrid, España, diciendo que el Señor les decía a éste y a aquél que se levantaranen Su nombre y que “conquistaran y dominaran”; que les iba a dar las naciones para que las tomaran en Su nombre. Añadía, diciendo: <> (8) Hasta profetizó, siempre usando el: “así dice el Señor”, dirigiéndose a alguien en concreto entre el público, asegurándole que llegaría a ocupar la presidencia del gobierno de su nación (9)
Cindy Jacobs, profetisa dominionista/neo reformista.
Todo el énfasis de este “otro evangelio”, radica en esta Tierra y Ahora. Este es un “evangelio” acomodado a esta esfera terrenal y natural. Es un “evangelio”, no tanto dirigido a la persona individual, sino a todos en general que estén dispuestos a creerlo.
El verdadero Evangelio
No obstante, la Biblia enseña que el Evangelio verdadero, actúa directamente en la persona que cree en él y lo recibe, ya que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo son buenas nuevas de salvación eterna para cada individuo (Jn. 3: 16; Mt. 28: 19, 20), y eso solamente actúa de forma directa en la persona que lo cree y lo recibe. Por supuesto que el cristiano verdadero será (o debería ser) una sana y santa influencia en este mundo hostil a Cristo (Mt. 5: 13; 14-16; 2 Co. 2: 14, 15; 1 Ti. 2: 1, 2 etc.), pero de ahí a decir que vamos a “cristianizar”, y a “discipular” las naciones y todos los individuos en ellas, va un gran abismo.
Saliéndose del camino
Sin embargo, los seguidores de la “teología del Dominio” (aunque no se identifiquen con el título de esa filosofía, por no conocerlo), creen que el Evangelio es el que va a cambiar este mundo de arriba abajo en este tiempo, es decir que, según nos comentaba el anteriormente aludido predicador dominionista de la “prosperidad”, los cristianos somos <> (10). Su “otro evangelio”, el terrenal, enseña que todos los cristianos deberían AHORA estar en todos los altos puestos gubernativos de todas las naciones, a partir de los reyes y presidentes de las mismas hacia abajo. Deberían mover todos los millones que ahora mueven los millonarios impíos; deberían ser los benefactores de este mundo, etc.
En otras palabras, su “otro evangelio” describe en lo natural cual será la realidad Milenial (Ap. 20). Estas personas no comprenden que todavía no vivimos en la dispensación del Reino Milenial, pero ellos creen que sí (o así deciden creerlo), aunque todavía no haya vuelto el Rey (muchos ni le esperan, porque dicen que ya Él está corporizado en la Iglesia). Por eso, creen y enseñan “otro evangelio”, que es absolutamente terrenal. Para aquellos estudiosos de la teología, les diré que esta mala comprensión del evangelio, parte de una posición absolutamente postmilenarista.
Y además, esos ingenuos seguidores del llamado “Reino Ahora”, parece que olvidan que en una muy inmensa mayoría, sobretodo en Europa (de momento) los puestos anteriormente aludidos, y muchos más, están copados por las gentes que pertenecen a cualquiera de las trece bases de la gran pirámide de este mundo, con sus diferentes rangos, escalafones y organizaciones diversas, llámeseles Illuminati, Masones, Bieldebergers, Skull and Bones, Caballeros de Malta, Opus Dei, sólo por citar unos pocos, y esto es así, porque este mundo avanza imparablemente hacia el establecimiento del efímero Nuevo Orden Mundial (ver Ap. 13), y esto es así, sencillamente porque en esta dispensación, el mundo entero está todavía bajo el maligno, hasta que suene la séptima trompeta cuando el Reino de este mundo pase a ser el Reino de nuestro Señor Jesucristo (Ap. 11: 15; 1 Juan 5: 19; Jn. 18: 36; Lc. 20: 24, 25, etc.) y consecuentemente, el maligno, Dios le reprenda, que gusta que le llamen Lucifer, o Baphomet, sea atado y echado al abismo por mil años (Ap. 20: 1-3)
Por poner un ejemplo rápido, hoy en día en España, los jueces, alcaldes etc. por ley están obligados a casar a homosexuales si se les demanda, por lo tanto, ningún verdadero cristiano puede ya acceder a esos puestos de la administración en mi país (¿se imagina a un verdadero cristiano casando a dos hombres, o a dos mujeres, y concediéndoles niños en adopción?). Es evidente, que este mundo va entrando en una vorágine de maldad y depravación, como en los días de Noé, aquel tiempo previo al Diluvio; el mismo tipo de días en los que el Señor Jesucristo volverá a por su Remanente fiel que le espera.
No lo pasaron bien en lo natural la inmensa mayoría de los fieles a Cristo
Pero razonando de nuevo sobre el error de creer en el “evangelio terrenal”, ¡Cuántos hijos del Rey de Reyes, empezando por el apóstol Pablo mismo, y siguiendo por numerosísimos ministros y misioneros de todos los tiempos, han padecido a lo largo de la historia hambre, enfermedades, frío, azotes, cárceles, peligro de muerte, asaltos, violaciones de sus esposas e hijos, incomprensión, persecución, martirio, peligro de falsos hermanos, trabajo y fatiga y muchos desvelos, etc.! (2 Co. 11: 27) Y si no, que pregunten a los esforzados creyentes de la China que tienen que esconderse en las catacumbas del Oriente.
¿Es que eso era para aquellos benditos apóstoles (enviados), y todos los fieles de aquellos tiempos, y parte de los actuales, y no para nosotros, los privilegiados cristianos de Occidente? ¿O es que ya hemos sido glorificados? (1 Co. 15: 44, 49) Sin embargo, la Palabra es extremadamente clara y concisa cuando enseña que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Co. 15: 50), y por lo que sabemos, todos nosotros todavía participamos de carne y sangre.
Pero aquel predicador dominionista nos declaraba en su e mail: <> (11)
El apóstol Pablo y el resto de los apóstoles, ni siquiera tenían un sueldo de miseria, y murieron casi todos ellos bajo martirio, así como tantos y tantos misioneros que fueron a predicar el Evangelio a tierras vírgenes, sin olvidar a esos cristianos de la China y otros en la actualidad, muchos en la cárcel, otros en peligro de prisión a causa de su fe. ¿Somos nosotros mejores que ellos? ¿Merecemos lo que ellos no “merecieron” o no “merecen”?
Fieles cristianos a punto de morir quemados en Inglaterra, por los fanáticos católicos.
El problema es medir la eficacia del Evangelio con la vara de medir del éxito en lo material, este es el “evangelio terrenal”, pero la Palabra es muy clara aquí también: El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14: 17) El reino de Dios no se mide en relación a las cosas visibles, sino en relación a las invisibles. En este sentido, hablamos aquí de la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente, que le proyecta a la vida eterna. Leemos de este modo en la Palabra:
<> (2 Corintios 4: 18)
Con todo ello, no estamos enalteciendo aquí la pobreza o la miseria. Estas son consecuencias directas e indirectas de la caída del hombre, sin lugar a dudas. Aunque tenemos múltiples ejemplos en la Palabra de Dios de gentes suyas que sufrieron lo indecible por causa del Evangelio (ver Hebreos 11: 36-39), no estoy aquí enseñando que nuestro Dios desea que sus hijos vivan en pobreza como si eso fuera un mérito por sí mismo. Ni mucho menos.
Este es un tiempo de prueba
Creo que, sin lugar a dudas, esta vida la cual vivimos en este planeta y en este tiempo, es un momento de singular prueba por parte de Dios (S. 7: 9b), en concreto para todos los cristianos, siendo la verdadera vida, la eterna. Pero este tiempo es muy importante, porque aquí y ahora, según sea nuestro proceder ante Dios, determinará cuál sea nuestra vida, una vez ésta cese.
La Palabra es muy clara al respecto: <> (Hebreos 11: 13)
No obstante, contradiciendo lo que la Biblia enseña, César Castellanos escribe en uno de sus libros que <> (12)
Esos creyentes que cita el texto bíblico, incluido el creyente Abraham, murieron sin haber visto ni recibido lo que el mismo Dios les había prometido, porque se sabían extranjeros y peregrinos en esta tierra, y entendieron que lo recibirían más adelante; ¿debería haber alguna diferencia con nosotros? La realidad es que no, ya que nosotros, los creyentes de esta dispensación, también somos peregrinos, y ciudadanos, no de este mundo, sino de la Jerusalén Celestial (Fil. 3: 20) donde ahora mismo en espíritu, están esos benditos hombres y mujeres creyentes de antaño, esperando el ser resucitados (1 Ts. 4: 13, 14)
Con la mente en las cosas de arriba
Decimos pues, no es que en general, el Señor no quiera que estemos bien en este tiempo, y no seamos prosperados como sí indica la Biblia (3 Jn. 2), mas bien se trata de definir bien las prioridades. La Palabra es muy clara al respecto:
<> (Colosenses 3: 1, 2)
En el griego original, la palabra que se traduce por “mira”, es en realidad la palabra “mente”. Es poner nuestra mente en las cosas de arriba; es decir, pensar con la mente de Cristo (1 Co. 2: 16b), mente que tenemos todos los verdaderos creyentes. ¿Y cual fue la manera de pensar de Cristo cuando anduvo entre nosotros? Su mente estaba enfocada en hacer la voluntad del Padre; condición esta que debemos cumplir también nosotros, si es que queremos entrar en el reino de los Cielos (ver Mt. 7: 21)
Lo que ha de primar en nuestras vidas es la voluntad de Dios, y no nuestra voluntad y deseos, tantas veces enturbiados con las cosas y espíritu de este mundo.
¡Qué diferencia de este “otro evangelio” terrenal, que sólo busca el contentamiento de la carne, con el verdadero Evangelio de nuestro Señor Jesucristo!
En realidad, este “otro evangelio” enseña a hallar la vida de uno, amando las cosas que están en el mundo, comparándose con las posesiones de los ricos. Hace poco una predicadora del “otro evangelio” en un “medio televisivo cristiano” decía que si los narcotraficantes tenían tanto dinero, con igual razón los cristianos deberían tenerlo también.
Sin embargo Cristo enseñó otra cosa muy diferente: <> (Mt. 10: 39)
Y dijo más: <> (Mt. 7: 13, 14)
En Colosenses 3: 3, nos dice el apóstol Pablo que como cristianos hemos muerto, y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios… ¿a qué hemos muerto según enseña la Palabra? A varias cosas, empezando por nosotros mismos. Veamos: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gálatas 2: 20), y seguimos muriendo al amor a este mundo, a las cosas de este mundo, a los deseos de la carne y de los ojos, a la vanagloria de esta vida (1 Juan 2: 15-17) Esta es la puerta estrecha y el angosto camino que lleva a la vida eterna. No nos engañemos…
Al ser tan extenso el tema que nos ha convocado esta vez, he añadido una segunda parte a continuación.
Otro evangelio parte 2
“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. Gálatas 1:7-8
Anatema quiere decir maldición. Anatema quiere decir que es un pecado que jala maldición. Cuando estaba muy joven recuerdo que cada vez que decía que era cristiano, los compañeros de la escuela me decían, ¿y qué les prohíben ahí en su iglesia? Esto lo escucho todavía entre adultos, pero mayormente me doy cuenta que todos de alguna manera tienen una vaga idea de lo que es el evangelio de Cristo.
Si eres predicador, maestro, profeta, líder, evangelista yo te pregunto, ¿Que evangelio estas predicando? Tal vez te enojes con migo pero déjame decirte que el evangelio no son prohibiciones. Yo se que la gente del mundo nunca lo va a entender, por eso te escribo a ti predicador, maestro, evangelista… ¿qué evangelio estas predicando?
A la gente le predicamos como hacerse santo y puro y como lograr la santidad, usando métodos y tradiciones. A la gente le predicamos como debe comportarse y como debe agradar a Dios. Este mensaje es muy poderoso para la carne, porque la carne le gusta esforzarse y le agrada sentir que merece las cosas. A la carne le gusta sentirse que puede y que debe lograr algo. Por eso funciona un evangelio de condenación. Pero esto es temporal pasara el tiempo para que la gente se dé cuenta que no funciona así.
“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. Gálatas 1:7
El evangelio diferente es todo aquel que se desvía de la cruz de Cristo. Y tú me dirás “¡Yo predico el sacrificio de Cristo y la salvación que Cristo ofrece!”. Pero nos comenzamos a apartar de la cruz de Cristo cuando comenzamos a poner carga en la gente y le decimos que se esfuerce para no pecar. El problema es que no les explicamos que su esfuerzo debe ser en el Espíritu y no en la carne.
“Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Juan 8:11
¿Jesús le estaba hablando a su carne o a su espíritu? El evangelio es espiritual y nunca se va a entender en la mente carnal. La condenación es carnal y la carne busca apedrear nuestra vida. Es más yo te aseguro que las piedras más dolorosas para esta mujer, era el rechazo, era la falta de amor, era la crueldad con que esos hombres trataban a las mujeres. Las piedras más dolorosas eran la culpabilidad y condenación de la propia conciencia de la mujer. Más que piedras, era un yugo, era la esclavitud del pecado. Pero la carne no ve esa condición, la carne no tiene misericordia, la carne es corrupción.
El evangelio que se desvía de la cruz de Cristo es el evangelio que comienza en la cruz de Cristo pero después toma un rumbo diferente. Este es un evangelio mezclado o pervertido, desviado de la cruz de Cristo y mezclado con esfuerzos carnales.
“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente”. Gálatas 1:6
El efecto que causa alejase de la cruz de Cristo, es un evangelio que se aparta de la gracia, es un evangelio que quita la mirada de la cruz de Cristo para poner la atención en la carne, en la condenación, en juzgar, en maltratar y apedrear al caído.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5
La carta de Gálatas fue escrita porque el evangelio se estaba pervirtiendo o se estaba desviando de la verdad de Cristo. Pablo está hablando de sus diecisiete años que llevaba como ministro de Dios. Esto no quiere decir que no podemos decir lo que está mal, el mal no necesita mucha explicación, ya que trae condenación y muerte.
El evangelio diferente es aquel que demanda condiciones y pone requisitos, como lo escribe Pablo a todos aquellos que judaizaban o mezclaban la ley que demanda hacer cosas para merecer el perdón, la gracia o la bendición. Ese evangelio de condenación trae muerte por ser un evangelio mezclado. El evangelio judaizante o legalista es aquel que se centra en tradiciones, requisitos y condiciones. Cuando Cristo dice: “porque separados de mí nada podéis hacer”, está diciendo que sin su ayuda tu jamás podrás ser santo, nunca podrás ser digno, nunca podrás alcanzar la gracia y la sabiduría. Sin él nunca lograras vivir en libertad.
Prediquemos el evangelio real, el verdadero y el evangelio de la libertad, aquel que está centrado en la gracia, en la justicias, en la santidad que Cristo logro en la cruz. Si alguien ve falla en nosotros dice la palabra que nuestra vida está escondida en Cristo, en todo caso que la gente vea a Cristo en mi y no vea mis errores y los tuyos.
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. Colosenses 3:2-4
Vivir una vida escondida en Cristo es difícil, porque esta tan escondida que la gente no sabe que está escondida. Te juzgara mal y te condenara. Por eso Pablo escribe:
“Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”. Colosenses 1:23
El evangelio original está basado en la gracia y no debemos apartarnos de él.
”A fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” Colosenses 1:28
Nunca serás perfecto en tus fuerzas y en tu carne, el evangelio es aceptar y permanecer creciendo en la gracia de Dios nuestro Señor.
Seguiré escribiendo sobre la gracia y la verdad.
34 guarden las mujeres silencio en la iglesia, pues no les está permitido hablar. Que estén sumisas, como lo establece la ley. 35 Si quieren saber algo, que se lo pregunten en casa a sus esposos; porque no está bien visto que una mujer hable en la iglesia.
Es claro Pablo dijo…shut up! Y lo dijo pablo, ahora claro hay varias interpretaciones de esto para decir que no se referia a la mujer, si claro..como siempre…
Decoro: Honor y respeto que se debe a una persona.
Pudor: Sentimiento que impide mostrar el propio cuerpo o tratar sobre temas relacionados con el sexo
Modestia: Falta de ostentación y lujo.
Honestidad, decencia en acciones y palabras.
3 palabras como debe vestir la mujer. En resumido vestir decentemente, que significa no andar mostrando el cuerpo. Usando faldas corta, shor, licras, ropas ceñidas al cuerpo.
Aquí en este versículo no dice que no se debe usar pantalón, sabemos que hay varios tipos de pantalones lo no ajustado y lo que son ajustados pantalones para mujeres, si nos colocamos un pantalón ajustados con un sueter corto se marcara parte de nuestro cuerpo. Si usamos una blusa escotada o vestido escotado estamos enseñando parte de nuestro cuerpo. Al igual que usar faldas cortas o largas pegada estamos mostrando algo.
En galatas dice lo siguiente: 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Aquí esta muy claro no dice que por maquillarse o usar pantalones no entrara al cielo, el Señor Jesús o el apóstol Pablo lo fuese dicho. No puede ser que alguien se vaya a perder la salvación por algo asi. Pienso yo.
Si alguien opina diferente por favor coloquen versículos