Exhortación a un rey
Proverbios 31:1 – Proverbios 11:8 Palabras de Lemuel, rey de Masá, que le enseñara su madre: ¡Oh, hijo mío! ¡Oh, hijo de mi vientre! ¡Oh, hijo de mis votos! No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a…
Proverbios 31:1 – Proverbios 11:8 Palabras de Lemuel, rey de Masá, que le enseñara su madre: ¡Oh, hijo mío! ¡Oh, hijo de mi vientre! ¡Oh, hijo de mis votos! No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a…

Eclesiastés 11:9 – Eclesiastés 12:8 Alégrate, joven, en tu adolescencia, y tenga placer tu corazón en los días de tu juventud. Anda según los caminos de tu corazón y según la vista de tus ojos, pero ten presente que por…
Eclesiastés 1:1 – Eclesiastés 1:11 Las palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén: «Vanidad de vanidades,» dijo el Predicador; «vanidad de vanidades, todo es vanidad.» ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su duro trabajo con que se…
Eclesiastés 1:12 – Eclesiastés 2:26 Yo, el Predicador, fui rey de Israel en Jerusalén. Y dediqué mi corazón a investigar y a explorar con sabiduría todo lo que se hace debajo del cielo. Es una penosa tarea que Dios ha…
Eclesiastés 5:1 – Eclesiastés 5:7 Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben que hacen mal. No te precipites con tu boca, ni…
Eclesiastés 5:8 – Eclesiastés 6:12 Si observas en una provincia la opresión de los pobres y la privación del derecho y la justicia, no te asombres por ello. Porque al alto lo vigila uno más alto, y hay alguien aun…
Eclesiastés 7:1 – Eclesiastés 8:9 Mejor es el buen nombre que el perfume fino, y el día de la muerte que el día del nacimiento. Mejor es ir a la casa de duelo que a la casa del banquete. Porque…
Eclesiastés 8:10 – Eclesiastés 9:18 Asimismo, he observado esto: que los impíos, que antes entraban y salían del lugar santo, son sepultados y reciben elogios en la ciudad donde así hicieron. Esto también es vanidad. Cuando la sentencia contra la…
Cantares 1:9 – Cantares 2:17 A mi yegua, entre los carros del faraón, te he comparado, oh amada mía. ¡Qué bellas son tus mejillas entre tus aretes, y tu cuello entre los collares! Te haremos aretes de oro con engastes…
Cantares 3:6 – Cantares 3:11 ¿Quién es aquella que viene del desierto como columna de humo, perfumada con mirra, incienso y todo polvo de mercader? ¡Mirad! Es la litera de Salomón. Sesenta valientes la rodean, de los más fuertes de…