Números

Leyes sobre las ofrendas

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Leyes sobre las ofrendas (4:15:1 - 4:15:31)

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que vais a habitar y que yo os doy,

presentaréis una ofrenda quemada del ganado vacuno o del ganado ovino, como grato olor a Jehovah, en holocausto o sacrificio por un voto especial, o como sacrificio voluntario, o por vuestras festividades.

Entonces el que presente su ofrenda a Jehovah traerá como ofrenda vegetal la décima parte de un efa de harina fina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite.

Y para la libación presentarás sobre el holocausto o el sacrificio la cuarta parte de un hin de vino por cada cordero.

“Por cada carnero presentarás una ofrenda vegetal de dos décimas de efa de harina fina amasada con la tercera parte de un hin de aceite.

Y para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin de vino, como grato olor a Jehovah.

“Cuando ofrezcas un novillo en holocausto o sacrificio, tanto al cumplir un voto especial o como sacrificio de paz a Jehovah,

ofrecerás con el novillo una ofrenda vegetal de tres décimas de efa de harina fina amasada con la mitad de un hin de aceite.

Y para la libación ofrecerás la mitad de un hin de vino, como ofrenda quemada de grato olor a Jehovah.

Así se presentará por cada toro, por cada carnero o por cada cordero y por los cabritos.

Conforme al número que presentaréis, así presentaréis por cada uno de ellos, según su número.

“Todo natural hará estas cosas así, al presentar una ofrenda quemada como grato olor a Jehovah.

Y si con vosotros reside algún extranjero o alguno que se encuentre entre vosotros a través de vuestras generaciones, y hace una ofrenda quemada como grato olor a Jehovah, él lo hará así como vosotros lo hagáis.

Un mismo estatuto tendréis los de la asamblea y el extranjero que resida con vosotros. Este es un estatuto perpetuo a través de vuestras generaciones. Como vosotros, así será el extranjero delante de Jehovah.

Una misma ley y una misma norma tendréis vosotros y el extranjero que resida con vosotros.”

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo,

sucederá que cuando comáis del pan de la tierra, presentaréis una ofrenda alzada a Jehovah.

De lo primero que amaséis presentaréis una torta como ofrenda alzada de la era; así la presentaréis alzada.

De lo primero que amaséis daréis a Jehovah una ofrenda alzada, a través de vuestras generaciones.

“Cuando pequéis por inadvertencia y no cumpláis todos estos mandamientos que Jehovah ha dado a Moisés

(todas las cosas que Jehovah os ha mandado por medio de Moisés, a partir del día en que Jehovah lo mandó para vuestras generaciones en adelante),

si el pecado fue cometido sin que la congregación se diera cuenta de ello, es decir, por inadvertencia, toda la congregación ofrecerá un novillo en holocausto como grato olor a Jehovah, con su ofrenda vegetal y su libación, conforme a lo establecido, y un macho cabrío como sacrificio por el pecado.

El sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel; y les será perdonado, porque fue por inadvertencia. Ellos traerán delante de Jehovah, por su inadvertencia, su ofrenda a Jehovah: la ofrenda quemada a Jehovah y su sacrificio por el pecado.

Así le será perdonado a toda la congregación de los hijos de Israel y al extranjero que resida entre ellos, porque se trata de la inadvertencia de todo el pueblo.

“Si un individuo peca por inadvertencia, ofrecerá una cabra de un año como sacrificio por el pecado.

El sacerdote hará expiación delante de Jehovah por la persona que haya errado por su pecado, haciendo expiación por ella; y le será perdonado.

Tanto el natural de entre los hijos de Israel como el extranjero que resida entre ellos tendrán una misma ley respecto al que cometa pecado por inadvertencia.

“Pero si alguien comete pecado con altivez, sea natural o extranjero, a Jehovah injuria. Tal persona será excluida de entre su pueblo,

porque tuvo en poco la palabra de Jehovah y quebrantó su mandamiento. Tal persona será excluida por completo; su iniquidad estará sobre ella.”

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Lapidación de un violador del día de reposo

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Lapidación de un violador del día de reposo (4:15:32 - 4:15:36)

Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de sábado.

Los que lo encontraron recogiendo leña lo llevaron ante Moisés, Aarón y toda la congregación,

y lo pusieron bajo guardia, porque no había sido declarado qué se había de hacer con él.

Entonces Jehovah dijo a Moisés: “Aquel hombre morirá irremisiblemente; que toda la congregación lo apedree fuera del campamento.”

Entonces toda la congregación lo sacó fuera del campamento, y lo apedrearon. Y murió, como Jehovah había mandado a Moisés.

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Franjas en los vestidos

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Franjas en los vestidos (4:15:37 - 4:15:41)

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Habla a los hijos de Israel y diles que a través de sus generaciones se hagan flecos en los bordes de sus vestiduras y que pongan un cordón azul en cada fleco del borde.

Los flecos servirán para que al verlos os acordéis de todos los mandamientos de Jehovah, a fin de ponerlos por obra, y para que no vayáis en pos de vuestro propio corazón y de vuestros propios ojos, tras los cuales os habéis prostituido.

Será para que os acordéis y cumpláis todos mis mandamientos, a fin de que seáis santos para vuestro Dios.

Yo, Jehovah, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Jehovah, vuestro Dios.”

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La rebelión de Coré

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > La rebelión de Coré (4:16:1 - 4:16:50)

Coré hijo de Izjar, hijo de Cohat, hijo de Leví; Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, hijos de Rubén, tomaron gente

y se levantaron contra Moisés, junto con 250 hombres de los hijos de Israel, dirigentes de la congregación, nombrados de la asamblea y hombres de renombre.

Ellos se juntaron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron: —¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y Jehovah está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, os enaltecéis vosotros sobre la asamblea de Jehovah?

Cuando Moisés lo oyó, se postró sobre su rostro,

y habló a Coré y a todo su grupo, diciendo: —Jehovah dará a conocer mañana por la mañana a los que son suyos. A quien sea santo lo hará que se acerque a él, y a quien escoja lo hará que se acerque a él.

Haced esto, Coré y todo tu grupo: Tomad incensarios.

Mañana poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehovah. El hombre a quien Jehovah escoja, aquél será santo. ¡Basta ya de vosotros, oh hijos de Leví!

Moisés también dijo a Coré: —Escuchad, por favor, hijos de Leví:

¿Os parece poca cosa que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel y os haya acercado a sí mismo para realizar el servicio del tabernáculo de Jehovah y para estar delante de la congregación a fin de servirles?

El te ha traído a su lado, y contigo a todos tus hermanos, los hijos de Leví. ¿Y procuráis también el sacerdocio?

Por tanto, contra Jehovah os habéis juntado tú y todo tu grupo, pues ¿quién es Aarón, para que murmuréis contra él?

Entonces Moisés mandó llamar a Datán y a Abiram, hijos de Eliab, pero ellos respondieron: —¡No iremos!

¿Te parece poca cosa que nos hayas hecho venir de una tierra que fluye leche y miel a fin de hacernos morir en el desierto, para que también insistas en enseñorearte sobre nosotros?

Tampoco nos has traído a una tierra que fluye leche y miel, ni nos has dado heredades de campos y viñas. ¿Vas a sacar los ojos a estos hombres? ¡No iremos!

Entonces Moisés se enojó muchísimo y dijo a Jehovah: —¡No aceptes su ofrenda! Ni siquiera un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho daño.

Después Moisés dijo a Coré: —Presentaos mañana tú y todo tu grupo delante de Jehovah; tú, ellos y Aarón.

Tomad cada uno su incensario y poned en ellos incienso. Y acercaos delante de Jehovah, cada uno con su incensario, 250 incensarios; también tú y Aarón, cada uno con su incensario.

Tomaron cada uno su incensario, pusieron en ellos fuego, echaron en ellos incienso, y se pusieron de pie con Moisés y Aarón a la entrada del tabernáculo de reunión.

Coré ya había reunido contra ellos a toda la congregación a la entrada del tabernáculo de reunión. Entonces la gloria de Jehovah apareció a toda la congregación.

Y Jehovah habló a Moisés y a Aarón diciendo:

—Apartaos de en medio de esta congregación, pues voy a consumirlos en un instante.

Ellos se postraron sobre sus rostros y dijeron: —Oh Dios, Dios de los espíritus de todo ser humano: Cuando un solo hombre peca, ¿te has de enfurecer contra toda la congregación?

Entonces Jehovah habló a Moisés y le dijo:

—Habla a la congregación diciendo: “Apartaos de los alrededores de las moradas de Coré, Datán y Abiram.”

Moisés se levantó y fue a donde estaban Datán y Abiram. Y los ancianos de Israel fueron tras él.

Luego habló a la congregación diciendo: —¡Apartaos, por favor, de las tiendas de estos hombres impíos! No toquéis ninguna cosa suya, no sea que perezcáis con todos sus pecados.

Se apartaron, pues, de alrededor de las moradas de Coré, Datán y Abiram. Entonces Datán y Abiram salieron y se pusieron de pie a la entrada de sus tiendas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus niños pequeños.

Y Moisés dijo: —En esto conoceréis que Jehovah me ha enviado para que haga todas estas cosas, y que no las hice por mi propia voluntad:

Si éstos mueren como mueren todos los hombres, o si les acontece sólo la misma suerte de todos los hombres, entonces Jehovah no me ha enviado.

Pero si Jehovah hace algo nuevo y la tierra abre su boca y se los traga, junto con todo lo que les pertenece, y descienden vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres han menospreciado a Jehovah.

Aconteció que al acabar él de hablar todas estas palabras, se rompió la tierra que estaba debajo de ellos.

La tierra abrió su boca y se los tragó a ellos, a sus familias y a todos los hombres que eran de Coré, junto con todos sus bienes.

Ellos con todo lo que tenían descendieron vivos al Seol. La tierra los cubrió, y perecieron en medio de la asamblea.

Y todo Israel, los que estaban a su alrededor, huyeron al grito de ellos, porque decían: “¡No sea que la tierra nos trague a nosotros también!”

Después salió fuego de parte de Jehovah y consumió a los 250 hombres que ofrecían el incienso.

Entonces Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio y que esparza las brasas a distancia; porque están santificados.

En lo que respecta a los incensarios de estos que pecaron a costa de sus vidas, de ellos se harán láminas para cubrir el altar. Por cuanto han sido presentados delante de Jehovah, están santificados; y servirán de advertencia a los hijos de Israel.”

Entonces el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce que habían presentado los que fueron quemados. Y los hicieron láminas para cubrir el altar,

como memorial para los hijos de Israel, de que ningún extraño, que no sea de la descendencia de Aarón, ha de acercarse para ofrecer incienso delante de Jehovah. No les suceda como a Coré y a su grupo, conforme a lo que había dicho Jehovah por medio de Moisés.

Al día siguiente toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: —¡Vosotros habéis matado al pueblo de Jehovah!

Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y contra Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí que la nube lo había cubierto, y se manifestó la gloria de Jehovah.

Entonces Moisés y Aarón fueron al frente del tabernáculo de reunión,

y Jehovah habló a Moisés diciendo:

—¡Apartaos de en medio de esta congregación, porque voy a consumirlos en un momento! Ellos se postraron sobre sus rostros,

y Moisés dijo a Aarón: —Toma el incensario, pon fuego del altar en él y pon incienso en él; vé rápidamente hacia la congregación y haz expiación por ellos. Porque se ha encendido la ira de Jehovah, y la mortandad ha comenzado.

Entonces Aarón tomó el incensario, como le había dicho Moisés, y corrió al medio de la asamblea. Y he aquí que la mortandad ya había comenzado entre el pueblo. El puso incienso e hizo expiación por el pueblo,

y se puso de pie entre los muertos y los vivos. Así cesó la mortandad.

Los que murieron a causa de la mortandad fueron 14.700, además de los que murieron por causa de Coré.

Después, cuando la mortandad había sido detenida, Aarón volvió a donde estaba Moisés, a la entrada del tabernáculo de reunión.

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La vara de Aarón florece

Imagen La vara de Aarón florece 1
Enviado por OSWALDO

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > La vara de Aarón florece (4:17:1 - 4:17:13)

Entonces Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Habla a los hijos de Israel y toma doce varas, una vara por cada casa paterna, de todos sus dirigentes de casas paternas. Escribe el nombre de cada uno en su vara,

y en la vara que corresponde a Leví escribe el nombre de Aarón; pues habrá una vara para cada jefe de su casa paterna.

Pondrás estas varas en el tabernáculo de reunión, delante del testimonio, donde yo me encontraré con vosotros.

Y sucederá que florecerá la vara del hombre que yo escoja. Así quitaré de sobre mí las quejas de los hijos de Israel con que murmuran contra vosotros.”

Moisés habló a los hijos de Israel, y todos sus dirigentes le dieron varas, una vara por cada dirigente de cada casa paterna, doce varas en total. Y la vara de Aarón estaba entre sus varas.

Luego Moisés puso las varas delante de Jehovah en el tabernáculo de reunión.

Y sucedió que al día siguiente Moisés entró en el tabernáculo de reunión y vio que la vara de Aarón, de la casa de Leví, había brotado, echado botones, dado flores y producido almendras maduras.

Entonces Moisés llevó de delante de Jehovah todas las varas a los hijos de Israel. Ellos las vieron y tomaron cada uno su vara.

Entonces Jehovah dijo a Moisés: “Vuelve a poner la vara de Aarón delante del testimonio, para que sea guardada como señal para los rebeldes. Así harás cesar sus quejas contra mí, para que ellos no mueran.”

Moisés hizo como le mandó Jehovah; así lo hizo.

Entonces los hijos de Israel hablaron a Moisés diciendo: “¡He aquí que perecemos! ¡Estamos perdidos! ¡Todos nosotros estamos perdidos!

Cualquiera que se acerque al tabernáculo de Jehovah, morirá. ¿Acabaremos pereciendo todos?”

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