Pentateuco

Consecuencias de la desobediencia

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Consecuencias de la desobediencia (5:28:15 - 5:28:68)

“Pero si no escuchas la voz de Jehovah tu Dios a fin de procurar poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te mando hoy, todas estas maldiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán:

“Maldito serás en la ciudad, y maldito en el campo.

“Malditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

“Malditos serán el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y el incremento de tus ovejas.

“Maldito serás al entrar, y maldito al salir.

“Jehovah enviará contra ti maldición, turbación y reprensión en todo lo que emprenda tu mano, hasta que seas destruido y perezcas rápidamente a causa de la maldad de tus hechos, por los cuales me habrás abandonado.

“Jehovah hará que se te pegue la peste hasta acabar contigo en la tierra a la cual entras para tomarla en posesión.

Jehovah te herirá con tisis, con fiebre, con inflamación, con calor sofocante, con sequía, con tizón y con añublo, los cuales te perseguirán hasta que perezcas.

Tus cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti será de hierro.

En lugar de lluvia Jehovah dará a tu tierra polvo y ceniza, los cuales descenderán del cielo sobre ti hasta que perezcas.

“Jehovah hará que seas derrotado delante de tus enemigos. Por un camino saldrás hacia ellos, y por siete caminos huirás de ellos. Así serás objeto de horror para todos los reinos de la tierra.

Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a los animales de la tierra, y no habrá quien los espante.

“Jehovah te afligirá con úlceras de Egipto, con tumores, con sarna y con comezón, de los que no puedas ser sanado.

“Jehovah te afligirá con locura, con ceguera y con confusión de la mente.

Palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad, y no tendrás éxito en tus caminos. Todos los días serás oprimido y robado, sin que haya quien te libre.

Te desposarás con una mujer, y otro hombre dormirá con ella. Edificarás una casa, y no la habitarás. Plantarás una viña, y no la vendimiarás.

Tu buey será matado ante tus ojos, pero no comerás de él. Tu asno será arrebatado delante de ti, y no te será devuelto. Tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo. Tus ojos lo verán y se desesperarán por ellos todo el día, pero tu mano no podrá hacer nada.

El fruto de tu tierra y de toda tu labor lo comerá un pueblo que no has conocido. Serás oprimido y quebrantado todos los días,

y enloquecerás a causa de lo que verán tus ojos.

“Jehovah te afligirá con úlcera maligna en las rodillas y en las piernas, y desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser sanado.

“Jehovah te llevará a ti, y a tu rey que hayas establecido sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres habéis conocido. Allá rendirás culto a otros dioses de madera y de piedra.

Serás objeto de horror y servirás de refrán y de hazmerreír a todos los pueblos a los cuales te lleve Jehovah.

“Llevarás mucha semilla al campo, pero cosecharás poco; porque la langosta la consumirá.

Plantarás viñas y las cuidarás, pero no recogerás uvas ni beberás vino; porque el gusano se las comerá.

Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te ungirás con aceite; porque tus olivas se caerán.

Engendrarás hijos e hijas, pero no serán para ti; porque serán llevados cautivos.

La langosta tomará posesión de toda tu arboleda y del fruto de tu tierra.

El forastero que habite en medio de ti subirá cada vez más alto que tú, pero tú descenderás cada vez más bajo.

El podrá prestarte a ti, pero tú no podrás prestarle a él. El será la cabeza, y tú serás la cola.

Sobre ti vendrán todas estas maldiciones. Te perseguirán y te alcanzarán hasta que perezcas, porque no habrás escuchado la voz de Jehovah tu Dios, a fin de guardar los mandamientos y los estatutos que él te ha mandado.

Y serán en ti señal y prodigio, y también en tu descendencia, para siempre.

“Por no haber servido a Jehovah tu Dios con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todo,

servirás a tus enemigos que Jehovah enviará contra ti, en medio del hambre, de la sed, de la desnudez y de la falta de todas las cosas. El pondrá sobre tu cuello un yugo de hierro, hasta destruirte.

Jehovah traerá, desde el extremo de la tierra, una nación lejana que se abalanzará sobre ti como el águila, una nación cuyo idioma no entiendas,

gente de aspecto fiero, que no respetará al anciano ni tendrá compasión del niño.

Comerá el fruto de tus animales y el fruto de tu tierra hasta que tú perezcas. No dejará para ti el grano, ni el vino nuevo, ni el aceite, ni la cría de tus vacas ni el incremento de tus ovejas, hasta destruirte.

“El te asediará en todas tus ciudades, hasta que en toda tu tierra caigan tus murallas altas y fortificadas en las cuales confías. El te asediará en todas tus ciudades y en toda la tierra que Jehovah tu Dios te haya dado.

En el asedio y en la angustia con que te angustiará tu enemigo, comerás el fruto de tu vientre: la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehovah tu Dios te haya dado.

Aun el hombre más tierno y acostumbrado a los deleites en medio de ti mirará malévolamente a su hermano, a su amada mujer y al resto de sus hijos que queden,

para no compartir con ninguno de ellos la carne de sus hijos que él se comerá. Porque nada le habrá quedado, debido al asedio y a la angustia con que te angustiará tu enemigo en todas tus ciudades.

También la mujer más tierna y acostumbrada a los deleites en medio de ti, que nunca probó asentar la planta de su pie sobre el suelo a causa de su delicadeza y de su ternura, mirará malévolamente a su amado marido, a su hijo y a su hija.

Hasta la placenta que sale de entre sus piernas, y los hijos que dé a luz, se los comerá a escondidas, debido a que faltará todo por causa del asedio y la angustia con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

“Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta ley, escritas en este libro, temiendo este nombre grande y temible, Jehovah tu Dios,

entonces aumentará Jehovah asombrosamente tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas graves y crónicas, enfermedades malignas y crónicas.

El traerá contra ti todas las enfermedades de Egipto, de las cuales tuviste miedo, y se te pegarán.

Jehovah también enviará sobre ti todas las enfermedades y todas las plagas que no están mencionadas en el libro de esta ley, hasta que seas destruido.

Y después de haber sido tan numerosos como las estrellas del cielo, quedaréis pocos en número, porque no habrás obedecido la voz de Jehovah tu Dios.

“Y sucederá que como Jehovah se gozó en vosotros para haceros el bien y para multiplicaros, así se gozará en vosotros para arruinaros y destruiros. Seréis arrancados de la tierra en la cual entráis para tomarla en posesión.

Jehovah te esparcirá entre todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra. Allí rendiréis culto a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres habéis conocido.

Y entre aquellas naciones no tendrás tranquilidad, ni habrá reposo para la planta de tu pie. Allí te dará Jehovah corazón tembloroso, decaimiento de ojos y desesperación del alma.

Vivirás en constante suspenso; estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.

Debido al terror con que serás amedrentado y por lo que verán tus ojos, dirás por la mañana: ¡Oh, si fuera de noche! Y dirás por la noche: ¡Oh, si fuera de mañana!

Y Jehovah te hará volver a Egipto en navíos, por el camino del cual yo te había dicho: ¡Nunca más volveréis a verlo! Allí os ofreceréis en venta a vuestros enemigos como esclavos y esclavas, y no habrá quien os compre.”




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Pacto de Jehová con Israel en Moab

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Pacto de Jehová con Israel en Moab (5:29:1 - 5:29:29)

Estas son las palabras del pacto que Jehovah mandó a Moisés que hiciera con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que hizo con ellos en Horeb.

Moisés llamó a todo Israel y les dijo: “Vosotros habéis visto todo lo que Jehovah hizo ante vuestros ojos en la tierra de Egipto al faraón, a todos sus servidores y a toda su tierra;

las grandes pruebas que vuestros ojos vieron, aquellas grandes señales y prodigios.

Pero hasta el día de hoy Jehovah no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.

“Yo os he conducido cuarenta años por el desierto. Vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestros zapatos se han gastado en vuestros pies.

No habéis comido pan ni tomado vino ni licor, para que sepáis que yo soy Jehovah vuestro Dios.

Así llegasteis a este lugar, y cuando Sejón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron para combatir contra nosotros, los derrotamos.

Luego tomamos su tierra y la dimos por posesión a Rubén, a Gad y a la media tribu de Manasés.

Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas por obra, para que prosperéis en todo lo que hagáis.

“Todos vosotros estáis hoy delante de Jehovah vuestro Dios: los jefes de vuestras tribus, vuestros ancianos, vuestros oficiales, todos los hombres de Israel,

vuestros niños, vuestras mujeres y los forasteros que están en medio de vuestro campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tus aguas.

Estás por entrar en el pacto de Jehovah tu Dios, y en el compromiso solemne que Jehovah tu Dios hace hoy contigo,

a fin de confirmarte hoy como pueblo suyo, y para que él sea tu Dios, como te ha prometido y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

“No sólo con vosotros hago yo este pacto y este compromiso solemne;

ciertamente es con el que está aquí con nosotros hoy, delante de Jehovah nuestro Dios, y también con aquel que no está aquí con nosotros hoy.

Pues vosotros sabéis cómo habitábamos en la tierra de Egipto y cómo hemos pasado en medio de las naciones por las cuales habéis pasado.

Vosotros habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que tienen entre ellos.

No sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehovah nuestro Dios para ir a rendir culto a los dioses de aquellas naciones. No sea que haya entre vosotros una raíz que produzca una hierba venenosa y ajenjo,

y que al oír las palabras de este compromiso solemne, se bendiga a sí mismo en su corazón, diciendo: Yo tendré paz, aunque ande en la terquedad de mi corazón, de modo que arrase la tierra regada junto con la sedienta.

“Jehovah no estará dispuesto a perdonarle, sino que subirán entonces cual humo el furor y el celo de Jehovah contra ese hombre, y sobre él se asentarán todas las imprecaciones escritas en este libro. Jehovah borrará su nombre de debajo del cielo.

El lo apartará para mal de entre todas las tribus de Israel, conforme a todas las imprecaciones del pacto escritas en este libro de la ley.

“La generación futura, vuestros hijos que se levantarán después de vosotros y el extranjero que vendrá de tierras lejanas, cuando vean las plagas de aquella tierra y las enfermedades que Jehovah habrá hecho brotar en ella, dirán:

Toda su tierra está quemada con azufre y sal. No puede ser sembrada, ni producirá; y en ella no crecerá ninguna planta, como cuando fueron trastornadas Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboím, las cuales Jehovah destruyó en su ira y su furor.

Y todas las naciones preguntarán: ¿Por qué ha hecho así Jehovah a esta tierra? ¿Por qué razón se ha encendido este gran furor?

Entonces les responderán: Porque abandonaron el pacto de Jehovah, Dios de sus padres, que él hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto.

Ellos fueron a rendir culto a otros dioses; se postraron ante ellos, dioses que no habían conocido y que él no les había asignado.

Por eso se encendió el furor de Jehovah contra esta tierra, para traer sobre ella toda maldición escrita en este libro.

Jehovah los desarraigó de su suelo con furor, con ira y con gran indignación, y los echó a otra tierra, como hoy.

“Las cosas secretas pertenecen a Jehovah nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley.




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Condiciones para la restauración y la bendición

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Condiciones para la restauración y la bendición (5:30:1 - 5:30:20)

“Sucederá que cuando te hayan sobrevenido todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, si consideras en tu corazón, en medio de todas las naciones donde Jehovah tu Dios te haya dispersado;

si vuelves, tú con tus hijos, a Jehovah tu Dios y obedeces su voz con todo tu corazón y con toda tu alma, conforme a todo lo que yo te mando hoy,

entonces Jehovah tu Dios también te restaurará de tu cautividad. El tendrá misericordia de ti y volverá a reunirte de todos los pueblos a donde Jehovah tu Dios te haya dispersado.

Si eres arrojado hasta el extremo de los cielos, de allí te reunirá Jehovah tu Dios, y de allí te tomará.

Y te hará regresar Jehovah tu Dios a la tierra que tus padres tomaron en posesión, y tú la poseerás. El te hará bien y te multiplicará más que a tus padres.

“Jehovah tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

Luego Jehovah tu Dios pondrá todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te aborrecen, y te persiguieron.

Pero tú volverás a escuchar la voz de Jehovah, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy.

Jehovah tu Dios hará que sobreabundes en toda la obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el fruto de tu tierra. Pues Jehovah volverá a gozarse en ti para bien, así como se gozó en tus padres,

si escuchas la voz de Jehovah tu Dios para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; si te vuelves a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

“Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?

Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién cruzará el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?

Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

“Mira, pues, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal,

con el fin de que ames a Jehovah tu Dios, de que andes en sus caminos y de que guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, que yo te mando hoy. Entonces vivirás y te multiplicarás, y Jehovah tu Dios te bendecirá en la tierra a la cual entras para tomarla en posesión.

Pero si tu corazón se aparta y no obedeces; si te dejas arrastrar a inclinarte ante otros dioses y les rindes culto,

yo os declaro hoy que de cierto pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra a la cual, cruzando el Jordán, entraréis para tomarla en posesión.

“Llamo hoy por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de vosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes,

amando a Jehovah tu Dios, escuchando su voz y siéndole fiel. Porque él es tu vida y la prolongación de tus días, para que habites en la tierra que Jehovah juró que había de dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.”




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Josué es instalado como sucesor de Moisés

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Josué es instalado como sucesor de Moisés (5:31:1 - 5:31:23)

Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel,

y les dijo: “Yo tengo ahora 120 años de edad; no puedo salir ni entrar más. Además, Jehovah me ha dicho: No cruzarás este Jordán.

Jehovah tu Dios es el que cruza delante de ti. El destruirá estas naciones delante de ti, y tú las desalojarás. Josué es quien cruzará al frente de ti, como Jehovah ha dicho.

Jehovah hará con ellos como hizo con Sejón y con Og, reyes de los amorreos, a los cuales destruyó con sus tierras.

Jehovah los entregará delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.

¡Esforzaos y sed valientes! No tengáis temor ni os aterroricéis de ellos, porque Jehovah tu Dios va contigo. El no te abandonará ni te desamparará.”

Entonces Moisés llamó a Josué y le dijo ante la vista de todo Israel: “¡Esfuérzate y sé valiente! Porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que Jehovah juró a sus padres que les había de dar, y tú se la darás en posesión.

Jehovah es quien va delante de ti. El estará contigo; no te dejará ni te desamparará. ¡No temas ni te atemorices!”

Entonces Moisés escribió esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehovah, y a todos los ancianos de Israel.

Moisés les mandó diciendo: “Al final del séptimo año, en el tiempo señalado del año de la remisión, en la fiesta de los Tabernáculos,

cuando todo Israel venga para presentarse delante de Jehovah tu Dios en el lugar que él haya escogido, leerás esta ley a oídos de todo Israel.

Harás congregar al pueblo—los hombres, las mujeres, los niños y los forasteros que estén en tus ciudades—, para que oigan, aprendan a temer a Jehovah vuestro Dios y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.

Sus hijos que no la conocen la oirán y aprenderán a temer a Jehovah vuestro Dios, todos los días que viváis en la tierra que para tomarla en posesión cruzáis el Jordán.”

Entonces Jehovah dijo a Moisés: “He aquí, se ha acercado el día de tu muerte. Llama a Josué, y presentaos en el tabernáculo de reunión para que yo lo comisione.” Moisés y Josué fueron y esperaron en el tabernáculo de reunión.

Entonces Jehovah se apareció en el tabernáculo, en una columna de nube. Se posó la columna de nube sobre la entrada del tabernáculo.

Y Jehovah dijo a Moisés: “He aquí que tú vas a reposar con tus padres, pero este pueblo se levantará y se prostituirá tras los dioses extraños de la tierra hacia la cual va. En medio de ella me abandonará e invalidará mi pacto que he hecho con él.

Aquel día se encenderá contra él mi furor. Yo los abandonaré; esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos. Muchos males y angustias les vendrán. En aquel día dirá: ¿Acaso no me han sobrevenido estos males porque mi Dios no está en medio de mí?

Pero aquel día ciertamente esconderé mi rostro, a causa de todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a otros dioses.

“Ahora pues, escribid para vosotros este cántico y enseñadlo a los hijos de Israel. Ponlo en su boca, para que este cántico me sirva de testigo contra los hijos de Israel.

Cuando yo les haya introducido en la tierra que juré dar a sus padres, una tierra que fluye leche y miel, y cuando hayan comido y se hayan saciado y engordado, entonces se volverán a otros dioses y les rendirán culto. Así me desdeñarán e invalidarán mi pacto.

Y sucederá que cuando le sobrevengan muchos males y angustias, este cántico dará testimonio contra él. Ciertamente no caerá en el olvido en la boca de sus descendientes, porque yo conozco sus predisposiciones y lo que hace hoy, aun antes de que yo le introduzca en la tierra que juré dar a sus padres.”

Aquel mismo día escribió Moisés este cántico y lo enseñó a los hijos de Israel.

Entonces Dios comisionó a Josué hijo de Nun, diciendo: “¡Esfuérzate y sé valiente! Porque tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré; y yo estaré contigo.”




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Orden de guardar la ley junto al arca

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Orden de guardar la ley junto al arca (5:31:24 - 5:31:29)

Cuando Moisés acabó de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta que fueron concluidas,

mandó a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehovah, diciendo:

“Tomad este libro de la Ley y ponedlo junto al arca del pacto de Jehovah vuestro Dios. Que esté allí como testigo contra ti,

porque yo conozco tu rebelión y tu dura cerviz. He aquí que aun estando vivo yo hoy con vosotros, sois rebeldes a Jehovah; ¡y cuánto más después que yo haya muerto!

Congregad ante mí a los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales. Yo hablaré a sus oídos estas palabras y llamaré como testigos contra ellos a los cielos y a la tierra.

Porque yo sé que después de mi muerte ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado. También en los días futuros os ha de sobrevenir el desastre, porque habréis hecho lo malo ante los ojos de Jehovah, enojándole con la obra de vuestras manos.”




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Cántico de Moisés

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Cántico de Moisés (5:31:30 - 5:32:47)

Entonces Moisés pronunció a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico, hasta terminarlas:

“Prestad atención, oh cielos, y hablaré; escuche la tierra los dichos de mi boca.

Goteará como lluvia mi enseñanza, destilará cual rocío mi palabra, como lloviznas sobre el pasto, como aguaceros sobre la hierba.

Porque el nombre de Jehovah proclamaré. ¡Engrandeced a nuestro Dios!

“El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud. El es un Dios fiel, en quien no hay iniquidad; es justo y recto.

La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.

¿Así pagáis a Jehovah, pueblo necio e insensato? ¿Acaso no es él tu Padre, tu Creador, quien te hizo y te estableció?

“Acuérdate de los días antiguos; considera los años de muchas generaciones. Pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán.

Cuando el Altísimo repartió heredades a las naciones, cuando separó a los hijos del hombre, estableció las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

Porque la porción de Jehovah es su pueblo; Jacob es la parcela de su heredad.

“Lo halló en tierra desértica, en medio de la soledad rugiente del desierto. Lo rodeó, lo cuidó, lo guardó como a la niña de sus ojos;

como el águila que agita su nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre sus plumas.

Jehovah solo le guió; no hubo dioses extraños con él.

Le hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, y le hizo comer los productos del campo. Hizo que chupara miel de la peña, aceite del duro pedernal,

mantequilla de las vacas, leche de las ovejas, con sebo de corderos y carneros, y machos cabríos de Basán. Con lo mejor del trigo y de la sangre de uvas bebiste vino.

“Jesurún se engordó y dio coces. (Te hiciste gordo, grueso y rollizo.) Y abandonó al Dios que lo hizo; desdeñó a la Roca de su salvación.

Le provocaron a celos con dioses ajenos; le enojaron con abominaciones.

Ofrecieron sacrificios a los demonios, no a Dios; a dioses que no habían conocido, a dioses nuevos, llegados de cerca, a los cuales vuestros padres no temieron.

Te has olvidado de la Roca que te procreó; te has olvidado del Dios que te hizo nacer.

“Jehovah lo vio, e indignado desdeñó a sus hijos y a sus hijas.

Entonces dijo: Esconderé de ellos mi rostro, y veré cuál será su final; porque son una generación perversa, hijos en quienes no hay fidelidad.

Ellos me provocaron a celos con lo que no es Dios; me indignaron con sus vanidades. También yo les provocaré a celos con uno que no es pueblo; con una nación insensata les causaré indignación.

Porque fuego se ha encendido en mi furor y arderá hasta el fondo del Seol. Devorará la tierra y sus frutos, e inflamará los fundamentos de las montañas.

Yo añadiré males sobre ellos; con mis flechas los acabaré.

Serán abatidos por el hambre, y consumidos por la fiebre ardiente y por la amarga plaga. Contra ellos enviaré dientes de fieras junto con el veneno de serpientes que se arrastran en el polvo.

Afuera desolará la espada, y adentro el espanto, tanto a los jóvenes como a las vírgenes, al que mama y al hombre con canas.

Yo dije: Yo los dispersaría; haría cesar su memoria de entre los hombres,

si no temiera la saña del enemigo, y que sus adversarios entiendan mal. No sea que ellos digan: Nuestra mano enaltecida hizo todo esto, y no Jehovah.

“Son un pueblo al cual le falta juicio; no hay en ellos entendimiento.

Si fueran sabios, entenderían esto; comprenderían cuál sería su final.

¿Cómo podrá perseguir uno a mil? ¿Cómo harán huir dos a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, si Jehovah no los hubiese entregado?

La roca de ellos no es como nuestra Roca; nuestros mismos enemigos lo han de reconocer.

La vid de ellos proviene de la vid de Sodoma, y de los campos de Gomorra. Sus uvas son uvas venenosas; sus racimos son amargos.

Su vino es veneno de serpientes y veneno cruel de cobras.

“¿Acaso no tengo reservado esto conmigo, sellado entre mis tesoros?

Mía es la venganza, yo pagaré; a su debido tiempo su pie resbalará. Porque está cercano el día de su calamidad, y lo que les está preparado se apresura.

“Ciertamente Jehovah juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se agota su fuerza y que no queda nadie, ni preso ni abandonado.

El dirá: ¿Dónde están sus dioses, la roca en que se refugiaban,

los que comían el sebo de sus sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y os socorran! ¡Que os sirvan de refugio!

“Ved ahora que yo, Yo Soy, y conmigo no hay más dioses. Yo hago morir y hago vivir; yo hiero y también sano; no hay quien pueda librar de mi mano.

Ciertamente levantaré mis manos a los cielos y diré: ¡Viva yo para siempre!

Cuando afile mi reluciente espada y mi mano arrebate el juicio, tomaré venganza de mis enemigos y retribuiré a los que me aborrecen.

Mi espada devorará carne, y mis flechas embriagaré con sangre: con la sangre de muertos y cautivos, y de las cabezas melenudas del enemigo.

“¡Regocijaos, oh naciones, con su pueblo! Porque él vengará la sangre de sus siervos. El tomará venganza de sus enemigos y expiará la tierra de su pueblo.”

Moisés fue con Josué hijo de Nun y pronunció todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo.

Cuando Moisés acabó de pronunciar todas estas palabras a todo Israel,

les dijo: “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras con que yo os advierto hoy, para que las encarguéis a vuestros hijos a fin de guardar y poner por obra todas las palabras de esta ley.

Porque no son palabras vanas; pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días en la tierra que para tomarla en posesión cruzáis el Jordán.”




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Se le permite a Moisés contemplar la tierra de Canaán

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Se le permite a Moisés contemplar la tierra de Canaán (5:32:48 - 5:32:52)

Aquel mismo día Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán que yo doy en posesión a los hijos de Israel.

Allí en el monte a donde subas, morirás y serás reunido con tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor y fue reunido con su pueblo.

Porque actuasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin; y no me tratasteis como santo en medio de los hijos de Israel.

Por eso verás la tierra delante de ti, pero no irás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.”




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Moisés bendice a las doce tribus de Israel

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Moisés bendice a las doce tribus de Israel (5:33:1 - 5:33:29)

Esta es la bendición con la cual Moisés, hombre de Dios, bendijo a los hijos de Israel, antes de morir.

El dijo: “Jehovah vino de Sinaí y de Seír les resplandeció. Apareció desde los montes de Parán y vino con miríadas de santos, y a su diestra fuego refulgente.

Ciertamente él ama a los pueblos; Todos sus santos están en sus manos. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras.

“Moisés nos prescribió la ley, la heredad de la congregación de Jacob.

El ha sido rey en Jesurún, cuando se congregaban los jefes del pueblo, la comunidad de las tribus de Israel.

“¡Viva Rubén, y no muera! Y sean numerosos sus hombres.”

Esto dijo acerca de Judá: “Escucha, oh Jehovah, la voz de Judá; tráelo a su pueblo. Sus manos le basten, y séle ayuda contra sus enemigos.

Dijo acerca de Leví: “Dale a Leví tu Tumim y tu Urim a tu hombre piadoso al cual probaste en Masá, y con quien contendiste en las aguas de Meriba.

El que dijo de su padre y de su madre: No los conozco. No reconoció a sus hermanos, ni conoció a sus propios hijos. Pues ellos guardaron tu palabra y observaron tu pacto.

Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel. Pondrán delante de ti el incienso y sobre tu altar la ofrenda del todo quemada.

¡Bendice, oh Jehovah, lo que ellos hagan! ¡Recibe con agrado la obra de sus manos! Hiere las espaldas de sus enemigos y de los que le aborrecen, de modo que no se levanten.”

Dijo acerca de Benjamín: “El amado de Jehovah habitará confiado cerca de él. El lo protegerá todo el día, y entre sus hombros morará.”

Dijo acerca de José: “Bendita de Jehovah sea su tierra con lo mejor del cielo, con el rocío y con el océano queMoisés bendice a José se extiende abajo,

con lo mejor que produce el sol, y con lo mejor que da la luna,

con lo principal de las montañas antiguas, con lo mejor de las colinas eternas,

con lo mejor de la tierra y de su plenitud, y el favor de aquel que moraba en la zarza. Que esto venga sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del príncipe de sus hermanos.

El tiene el esplendor del primogénito del toro; sus cuernos son como los del toro salvaje. Con ellos embestirá a los pueblos hasta los confines de la tierra. ¡Estas son las miríadas de Efraín! ¡Estos son los millares de Manasés!”

Dijo acerca de Zabulón: “¡Alégrate, oh Zabulón, en tus salidas; y tú, oh Isacar, en tus tiendas!

Convocarán a los pueblos al monte, y allí ofrecerán sacrificios de justicia. Porque absorberán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena.”

Dijo acerca de Gad: “¡Bendito el que hizo ensanchar a Gad! Como león habita, y arrebata el brazo y aun la coronilla.

Escogió lo mejor de la tierra para sí, pues allí estaba la parte del legislador. Cuando se congregaron los jefes del pueblo, realizó la justicia de Jehovah, sus juicios acerca de Israel.”

Dijo acerca de Dan: “Dan es un cachorro de león que salta desde Basán.”

Dijo acerca de Neftalí: “Neftalí, satisfecho con favores y lleno de las bendiciones de Jehovah, posee la región del mar y del sur.”

Dijo acerca de Aser: “¡Bendito más que los hijos sea Aser! Sea querido por sus hermanos y moje su pie en aceite.

De hierro y bronce sean tus cerrojos, y tu fuerza sea como tus días.”

“¡No hay como el Dios de Jesurún! El cabalga sobre los cielos en tu ayuda, y sobre las nubes en su majestad.

El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los brazos eternos. El echará de delante de ti al enemigo, diciendo: ¡Destruye!

Israel habitará confiado; el manantial de Jacob estará solitario en tierra de grano y de vino nuevo. También sus cielos gotearán rocío.

¡Bienaventurado eres tú, oh Israel! ¿Quién como tú, oh pueblo salvo por Jehovah, escudo de tu socorro y espada de tu excelencia? Tus enemigos tratarán de engañarte, pero tú pisotearás sus lugares altos.”




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Muerte y sepultura de Moisés

Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Muerte y sepultura de Moisés (5:34:1 - 5:34:12)

Entonces subió Moisés de la llanura de Moab al monte Nebo, en la cumbre del Pisga, que está frente a Jericó. Y Jehovah le mostró toda la tierra: desde Galaad hasta Dan,

todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar Grande,

el Néguev y la llanura del valle de Jericó (la ciudad de las palmeras), hasta Zoar.

Y Jehovah le dijo: “Esta es la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tus descendientes la daré. Yo te he permitido que la mires con tus ojos, pero tú no cruzarás allá.”

Y allí murió Moisés, siervo de Jehovah, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehovah.

Y él lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-peor. Nadie conoce su sepulcro, hasta el día de hoy.

Moisés tenía 120 años cuando murió. Sus ojos nunca se debilitaron, ni perdió su vigor.

Los hijos de Israel hicieron duelo por Moisés en las llanuras de Moab durante treinta días, hasta que se cumplieron los días del llanto y de duelo por Moisés.

Y Josué hijo de Nun estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él. Así que los hijos de Israel le obedecieron e hicieron como Jehovah había mandado a Moisés.

Nunca en Israel se levantó otro profeta como Moisés, a quien Jehovah conociera cara a cara.

Nadie fue como él, ni por todas las señales y prodigios que Jehovah le mandó hacer en la tierra de Egipto contra el faraón, contra todos sus servidores y contra toda su tierra,

ni por la mano poderosa y los hechos asombrosos, como los que Moisés hizo ante los ojos de todo Israel.




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