Primera epístola de San Pedro

Deberes conyugales

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pedro > Deberes conyugales (60:3:1 - 60:3:7)

Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que si algunos no obedecen a la palabra, también sean ganados sin una palabra por medio de la conducta de sus mujeres,

al observar vuestra reverente y casta manera de vivir.

Vuestro adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de oro, ni en vestir ropa lujosa;

sino que sea la persona interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios.

Porque así también se adornaban en tiempos antiguos aquellas santas mujeres que esperaban en Dios y estaban sujetas a sus propios maridos.

As√≠ Sara obedeci√≥ a Abraham, llam√°ndole se√Īor. Y vosotras hab√©is venido a ser hijas de ella, si hac√©is el bien y no ten√©is miedo de ninguna amenaza.

Vosotros, maridos, de la misma manera vivid con ellas con comprensión, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.

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Una buena conciencia

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pedro > Una buena conciencia (60:3:8 - 60:3:10)

Finalmente, sed todos de un mismo sentir: compasivos, am√°ndoos fraternalmente, misericordiosos y humildes.

No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendecid; pues para esto habéis sido llamados, para que heredéis bendición.

Porque: El que quiere amar la vida y ver d√≠as buenos refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen enga√Īo.

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El que quiere amar la vida

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pedro > El que quiere amar la vida (60:3:11 - 60:3:22)

Apártese del mal y haga el bien. Busque la paz y sígala.

Porque los ojos del Se√Īor est√°n sobre los justos, y sus o√≠dos est√°n atentos a sus oraciones. Pero el rostro del Se√Īor est√° contra aquellos que hacen el mal.

¬ŅQui√©n es aquel que os podr√° hacer da√Īo, si sois √°vidos por el bien?

Pero aun si lleg√°is a padecer por causa de la justicia, sois bienaventurados. Por tanto, no se√°is atemorizados por temor de ellos ni se√°is turbados.

M√°s bien, santificad en vuestros corazones a Cristo como Se√Īor y estad siempre listos para responder a todo el que os pida raz√≥n de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia.

Tened buena conciencia, para que en lo que hablan mal sean avergonzados los que se burlan de vuestra buena manera de vivir en Cristo.

Porque es mejor que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

Porque Cristo también padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu;

en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados

que en otro tiempo fueron desobedientes, cuando en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba, mientras se construía el arca. En esta arca fueron salvadas a través del agua pocas personas, es decir, ocho.

El bautismo, que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de Jesucristo, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino como apelación de una buena conciencia hacia Dios.

Ahora él, habiendo ascendido al cielo, está a la diestra de Dios; y los ángeles, las autoridades y los poderes están sujetos a él.

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Buenos administradores de la gracia de Dios

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pedro > Buenos administradores de la gracia de Dios (60:4:1 - 60:4:11)

Puesto que Cristo ha padecido en la carne, armaos también vosotros con la misma actitud. Porque el que ha padecido en la carne ha roto con el pecado,

para vivir el tiempo que le queda en la carne, no en las pasiones de los hombres, sino en la voluntad de Dios.

Porque ya es suficiente el haber hecho en el tiempo pasado los deseos de los gentiles, habiendo andado en sensualidad, en bajas pasiones, en borracheras, en orgías, en banqueteos y en abominables idolatrías.

A ellos les parece cosa extra√Īa que vosotros ya no corr√°is con ellos en el mismo desenfreno de disoluci√≥n, y por eso os ultrajan.

Ellos dar√°n cuenta a quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos.

Porque por esto ha sido anunciado el evangelio aun a los muertos, para que sean juzgados en la carne como los hombres, pero vivan en esp√≠ritu seg√ļn Dios.

El fin de todas las cosas se ha acercado. Sed, pues, prudentes y sobrios en la oración.

Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una multitud de pecados.

Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

Cada uno ponga al servicio de los dem√°s el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios. Si alguien presta servicio, sirva conforme al poder que Dios le da, para que en todas las cosas Dios sea glorificado por medio de Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

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Padeciendo como cristianos

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pedro > Padeciendo como cristianos (60:4:12 - 60:4:18)

Amados, no os sorprend√°is por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extra√Īa.

Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo.

Cuando sois injuriados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometerse en asuntos ajenos.

Pero si alguno padece como cristiano, no se averg√ľence; m√°s bien, glorifique a Dios en este nombre.

Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. Y si primero comienza por nosotros, ¬Ņc√≥mo ser√° el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

Y si el justo con dificultad se salva, ¬Ņen qu√© ir√° a parar el imp√≠o y pecador?

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