San Lucas

La levadura de los fariseos

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > La levadura de los fariseos (42:12:1 - 42:12:3)

En esto, habiéndose juntado una multitud de miles y miles, tanto que se pisoteaban unos a otros, él comenzó a decir primeramente a sus discípulos: “Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Porque no hay nada encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de ser conocido.

Más bien, las cosas que habéis dicho en las tinieblas serán oídas en la luz, y lo que habéis hablado al oído en las habitaciones será pregonado en las azoteas.

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A quién se debe temer

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > A quién se debe temer (42:12:4 - 42:12:7)

“Y os digo a vosotros mis amigos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después no tienen nada peor que hacer.

Pero yo os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que, después de haber dado muerte, tiene poder de echar en el infierno. Sí, os digo: A éste temed.

¿No se venden cinco pajaritos por dos cuartos? Pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

Pero aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; más valéis vosotros que muchos pajaritos.

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El que me confesare delante de los hombres

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > El que me confesare delante de los hombres (42:12:8 - 42:12:12)

“Os digo que todo aquel que me confiese delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;

pero el que me niegue delante de los hombres será negado delante de los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga palabra en contra del Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

“Cuando os lleven a las sinagogas y a los magistrados y autoridades, no estéis preocupados de cómo o qué responderéis, o qué habréis de decir.

Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora lo que se debe decir.”

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El rico insensato

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > El rico insensato (42:12:13 - 42:12:21)

Le dijo uno de la multitud: —Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

Y él le dijo: —Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o repartidor sobre vosotros?

Y les dijo: —Mirad, guardaos de toda codicia, porque la vida de uno no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Entonces les refirió una parábola, diciendo: —Las tierras de un hombre rico habían producido mucho.

Y él razonaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré? Porque ya no tengo dónde juntar mis productos.”

Entonces dijo: “¡Esto haré! Derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes. Allí juntaré todo mi grano y mis bienes,

y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, alégrate.”

Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, ¿para quién será?”

Así es el que hace tesoro para sí y no es rico para con Dios.

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El afán y la ansiedad

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > El afán y la ansiedad (42:12:22 - 42:12:31)

Dijo a sus discípulos: —Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.

La vida es más que el alimento, y el cuerpo es más que el vestido.

Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan, ni tienen almacenes ni graneros; y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!

¿Quién de vosotros podrá, con afanarse, añadir un codo a su estatura?

Pues si no podéis lo que es menos, ¿por qué estáis afanosos de lo demás?

Considerad los lirios, cómo crecen. No trabajan, ni hilan; y os digo que ni aun Salomón, con toda su gloria, fue vestido como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada en el horno, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe!

Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni estéis ansiosos.

Porque todas estas cosas busca la gente del mundo; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

Más bien, buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.

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