San Marcos

Jesús recorre Galilea predicando

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Marcos > Jesús recorre Galilea predicando (41:1:35 - 41:1:39)

Habiéndose levantado muy de madrugada, todavía de noche, Jesús salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba.

Simón y sus compañeros fueron en busca de él.

Le encontraron y le dijeron: —Todos te buscan.

El les respondió: —Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

Y fue predicando en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echando fuera los demonios.

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Jesús sana a un leproso

Imagen Jesús sana a un leproso 1
Enviado por luisa

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Marcos > Jesús sana a un leproso (41:1:40 - 41:1:45)

Y vino a él un leproso implorándole, y de rodillas le dijo: —Si quieres, puedes limpiarme.

Jesús, movido a compasión, extendió la mano, le tocó y le dijo: —Quiero; sé limpio.

Y al instante desapareció la lepra de él, y quedó limpio.

En seguida, le despidió después de amonestarle

y le dijo: —Mira, no digas nada a nadie. Más bien vé, muéstrate al sacerdote y ofrece lo que mandó Moisés en cuanto a tu purificación, para testimonio a ellos.

Pero cuando salió, él comenzó a proclamar y a difundir mucho el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba afuera en lugares despoblados. Y venían a él de todas partes.

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Jesús sana a un paralítico

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Marcos > Jesús sana a un paralítico (41:2:1 - 41:2:12)

Cuando él entró otra vez en Capernaúm después de algunos días, se oyó que estaba en casa.

Muchos acudieron a él, de manera que ya no cabían ni ante la puerta; y él les hablaba la palabra.

Entonces vinieron a él trayendo a un paralítico cargado por cuatro.

Y como no podían acercarlo a él debido al gentío, destaparon el techo donde Jesús estaba, y después de hacer una abertura bajaron la camilla en que el paralítico estaba recostado.

Y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: —Hijo, tus pecados te son perdonados.

Algunos de los escribas estaban sentados allí y razonaban en sus corazones:

—¿Por qué habla éste así? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados, sino uno solo, Dios?

De inmediato Jesús, dándose cuenta en su espíritu de que razonaban así dentro de sí mismos, les dijo: —¿Por qué razonáis así en vuestros corazones?

¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”; o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda”?

Pero para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la tierra—dijo al paralítico—:

A ti te digo, ¡levántate, toma tu camilla y vete a tu casa!

Y se levantó, y en seguida tomó su camilla y salió en presencia de todos, de modo que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo: —¡Jamás hemos visto cosa semejante!

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Llamamiento de Leví

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Marcos > Llamamiento de Leví (41:2:13 - 41:2:17)

Jesús salió otra vez junto al mar, y toda la gente venía a él, y él les enseñaba.

Y pasando, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: “Sígueme.” Y levantándose, le siguió.

Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban también sentados a la mesa con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos y le habían seguido.

Y cuando los escribas de los fariseos le vieron comer con los pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: —¿Por qué come con los publicanos y pecadores?

Al oírlo, Jesús les dijo: —Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido para llamar a justos, sino a pecadores.

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La pregunta sobre el ayuno

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Marcos > La pregunta sobre el ayuno (41:2:18 - 41:2:22)

Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando. Fueron a Jesús y le dijeron: —¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos, pero tus discípulos no ayunan?

Jesús les dijo: —¿Acaso pueden ayunar los que están de bodas mientras el novio está con ellos? Entretanto que tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.

Pero vendrán días cuando el novio les será quitado. Entonces, en aquel día ayunarán.

Nadie pone parche de tela nueva en vestido viejo. De otra manera, el parche nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor.

Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos. De otra manera, el vino rompe los odres, y se pierde el vino, y también los odres. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos.

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