Nuevo Testamento

La puerta estrecha

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > La puerta estrecha (40:7:13 - 40:7:14)

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.

Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que la hallan.

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Por sus frutos los conoceréis

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Por sus frutos los conoceréis (40:7:15 - 40:7:20)

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces.

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?

Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos.

El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos.

Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Así que, por sus frutos los conoceréis.

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Nunca os conocí

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Nunca os conocí (40:7:21 - 40:7:23)

“No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?

Entonces yo les declararé: Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de maldad!

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Los dos cimientos

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Los dos cimientos (40:7:24 - 40:7:29)

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la peña.

Y cayó la lluvia, vinieron torrentes, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa. Pero ella no se derrumbó, porque se había fundado sobre la peña.

“Pero todo el que me oye estas palabras y no las hace, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.

Cayó la lluvia, vinieron torrentes, y soplaron vientos, y azotaron contra aquella casa. Y se derrumbó, y fue grande su ruina.”

Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza;

porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

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Jesús sana a un leproso

Imagen Jesús sana a un leproso 1

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Mateo > Jesús sana a un leproso (40:8:1 - 40:8:4)

Cuando descendió del monte, le siguió mucha gente.

Y he aquí vino un leproso y se postró ante él diciendo: —¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!

Jesús extendió la mano y le tocó diciendo: —Quiero. ¡Sé limpio! Y al instante quedó limpio de la lepra.

Entonces Jesús le dijo: —Mira, no lo digas a nadie; pero vé, muéstrate al sacerdote y ofrece la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos.

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