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"alzar" en la Biblia |
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… la tierra, ni en forma de cualquier pez que haya en las aguas debajo de la tierra.
No sea que al alzar tus ojos al cielo y al ver el sol, la luna y las estrellas, es decir, todo el ejército del cielo, seas desviado a postrarte ante ellos y a rendir culto a cosas que Jehovah tu Dios ha asignado a todos los pueblos de debajo del cielo.
Pero a vosotros Jehovah os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de su heredad como en el día de hoy. …
Libro Bíblico: Deuteronomio
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… es tu oro y tu plata más escogida,
entonces te deleitarás en el Todopoderoso y podrás alzar tu cara hacia Dios.
Orarás a él, y él te escuchará; y podrás pagar tus votos.
Decidirás algo, y se te realizará; la luz resplandecerá sobre tus caminos.
Cuando sean abatidos, tú dirás: “Sean enaltecidos.” Y Dios salvará al humilde de ojos.
Librará al inocente; escapará por causa de la limpieza de tus manos.
Libro Bíblico: Job
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… > Libros Proféticos > Zacarías > El rollo volante (38:5:1 - 38:5:4)
Volví a alzar mis ojos y miré. Y he aquí un rollo que volaba.
El me preguntó: —¿Qué ves? Yo respondí: —Veo un rollo que vuela, de 20 codos de largo por 10 codos de ancho.
Entonces me dijo: —Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que roba (según consta en este lado del rollo) será excluido de acuerdo con ella; y todo el que jura en vano (según …
Libro Bíblico: Zacarías
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… > Libros Proféticos > Zacarías > Los cuatro carros (38:6:1 - 38:6:8)
Volví a alzar mis ojos y miré. Y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes. Aquellos montes eran de bronce.
En el primer carro había caballos rojos, en el segundo carro caballos negros,
en el tercer carro caballos blancos y en el cuarto carro caballos moteados y bayos.
Entonces pregunté al ángel que hablaba conmigo: —Señor mío, ¿qué son éstos?
Y el ángel me respondió …
Libro Bíblico: Zacarías
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… doy diezmos de todo lo que poseo.
Pero el publicano, de pie a cierta distancia, no quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, que soy pecador.
Os digo que éste descendió a casa justificado en lugar del primero. Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”
Libro Bíblico: San Lucas