Tretas de Jacob y de Labán

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Tretas de Jacob y de Labán (1:30:25 - 1:31:16)

Y aconteció que cuando Raquel dio a luz a José, Jacob dijo a Labán: —Déjame ir a mi lugar, a mi tierra.

Dame mis mujeres y mis hijos por quienes he trabajado para ti, y déjame ir. Tú conoces el trabajo que yo he realizado para ti.

Labán le respondió: —Por favor, si he hallado gracia ante tus ojos He visto que Jehovah me ha bendecido por tu causa.

—Y añadió—: Señálame tu salario, y yo te lo pagaré.

El respondió: —Tú sabes cómo he trabajado para ti y cómo ha estado tu ganado conmigo.

Pues poco tenías antes de que yo viniera, y ha crecido abundantemente. Jehovah te ha bendecido con mi llegada. Ahora, ¿cuándo he de trabajar yo también por mi propia casa?

El le preguntó: —¿Qué te daré? Jacob respondió: —No me des nada. Pero si haces para mí lo siguiente, volveré a apacentar y a cuidar tus ovejas:

Yo pasaré hoy en medio de todo tu rebaño, poniendo aparte toda oveja pintada o salpicada de diversos colores y todo cordero de color oscuro; y de entre las cabras las salpicadas de diversos colores y las pintadas. Eso será mi salario.

Así será constatada mi honradez en el futuro, cuando tomes en cuenta mi salario: Toda cabra que no sea pintada o salpicada y toda oveja que no sea de color oscuro, que esté conmigo, será considerada como robada.

Labán dijo: —¡Bien! Que sea como tú dices.

Aquel día Labán apartó los machos cabríos listados o pintados, todas las cabras pintadas o salpicadas de diversos colores, todo lo que tenía en sí algo de blanco y todos los corderos de color oscuro; y los entregó en manos de sus hijos.

Estableció una distancia de unos tres días de camino entre sí y Jacob, pero Jacob debía apacentar las otras ovejas de Labán.

Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo la parte blanca de las varas.

Después puso las varas que había descortezado frente a las ovejas, en las pilas de los abrevaderos de agua donde iban a beber las ovejas, porque éstas se apareaban allí cuando iban a beber.

Las ovejas se apareaban delante de las varas, y después parían corderos listados, pintados y salpicados de diversos colores.

Entonces Jacob apartaba los corderos y dirigía la vista del rebaño hacia lo listado y a todos los que en el rebaño de Labán eran de color oscuro. Así hizo para sí un rebaño propio, y no los ponía con el rebaño de Labán.

Y sucedía que cada vez que se apareaban los animales robustos, Jacob ponía las varas delante de ellos, en las pilas, para que se aparearan mirando las varas.

Pero cuando venían los animales débiles, no ponía las varas. De este modo, los débiles eran para Labán, y los robustos para Jacob.

Así prosperó muchísimo el hombre; y tuvo muchas ovejas, siervas, siervos, camellos y asnos.

Jacob escuchó las palabras de los hijos de Labán, que decían: “Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.”

Observaba también Jacob la mirada de Labán, y he aquí que ya no era para con él como antes.

Entonces Jehovah dijo a Jacob: —Vuelve a la tierra de tus padres, a tu parentela, y yo estaré contigo.

Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,

y les dijo: —Veo que la mirada de vuestro padre ya no es para conmigo como era antes. Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

Vosotras sabéis que he trabajado para vuestro padre con todas mis fuerzas,

y que vuestro padre me ha engañado y que ha cambiado mi salario diez veces. Pero Dios no le ha permitido que me hiciera daño.

Si él decía: “Los pintados serán tu salario,” entonces todas las ovejas parían pintados. Y si decía: “Los listados serán tu salario,” entonces todas las ovejas parían listados.

Así Dios quitó el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí.

Y sucedió que en el tiempo en que se apareaban las ovejas, alcé mis ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y jaspeados.

Entonces el ángel de Jehovah me dijo en sueños: “Jacob.” Yo dije: “Heme aquí.”

Y él dijo: “Por favor, alza tus ojos y mira cómo todos los machos que cubren a las ovejas son listados, pintados y jaspeados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste la piedra y me hiciste un voto. Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu nacimiento.”

Raquel y Lea le respondieron diciendo: —¿Acaso tenemos todavía parte o heredad en la casa de nuestro padre?

¿No nos considera él ya como extrañas, puesto que nos vendió y se ha comido del todo nuestro precio?

Toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

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1 Comentario sobre “Tretas de Jacob y de Labán”

  1. mary opina:

    que significa las varas de alamo descortezadas?

    [contesta a mary]

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