Versículos de la Bíblia del día

El becerro de oro


Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Éxodo > El becerro de oro (2:31:18 - 2:32:35)

Y cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dio a Moisés dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.

Al ver el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, ellos se congregaron ante Aarón y le dijeron: —Levántate, haz para nosotros dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Aarón les respondió: —Quitad los aretes de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.

Entonces todos los del pueblo se quitaron los aretes de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón.

El los recibió de sus manos e hizo un becerro de fundición, modelado a buril. Entonces dijeron: —¡Israel, éste es tu dios que te sacó de la tierra de Egipto!

Al ver esto, Aarón edificó un altar delante del becerro y pregonó diciendo: —¡Mañana habrá fiesta para Jehovah!

Al día siguiente madrugaron, ofrecieron holocaustos y trajeron sacrificios de paz. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó para divertirse.

Entonces Jehovah dijo a Moisés: —Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.

Se han apartado rápidamente del camino que yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición, lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: “¡Israel, éste es tu dios que te sacó de la tierra de Egipto!”

—Le dijo, además, a Moisés—: Yo he visto a este pueblo, y he aquí que es un pueblo de dura cerviz.

Ahora pues, deja que se encienda mi furor contra ellos y los consuma, pero yo haré de ti una gran nación.

Entonces Moisés imploró el favor de Jehovah su Dios, diciendo: —Oh Jehovah, ¿por qué se ha de encender tu furor contra tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto con gran fuerza y con mano poderosa?

¿Por qué han de hablar los egipcios diciendo: “Los sacó por maldad, para matarlos sobre los montes y para exterminarlos sobre la faz de la tierra”? Desiste del ardor de tu ira y cambia de parecer en cuanto a hacer mal a tu pueblo.

Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a quienes juraste por ti mismo y les dijiste: “Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de la cual he hablado. Y ellos la tomarán como posesión para siempre.”

Entonces Jehovah cambió de parecer en cuanto al mal que dijo que haría a su pueblo.

Entonces Moisés se volvió y descendió del monte trayendo en sus manos las dos tablas del testimonio, tablas escritas por ambos lados; por uno y otro lado estaban escritas.

Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada sobre las tablas.

Al oír Josué el estruendo del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: —¡Estruendo de batalla hay en el campamento!

Pero Moisés respondió: —No es estruendo de victoria ni estruendo de derrota. Yo escucho estruendo de cantares.

Aconteció que cuando llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, la ira de Moisés se encendió, y arrojó las tablas de sus manos y las rompió al pie del monte.

Y tomó el becerro que habían hecho y lo quemó en el fuego. Luego lo molió hasta reducirlo a polvo, lo esparció sobre el agua, y lo hizo beber a los hijos de Israel.

Y Moisés dijo a Aarón: —¿Qué te ha hecho este pueblo, para que hayas traído sobre él un pecado tan grande?

Y Aarón respondió: —No se encienda la ira de mi señor. Tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal.

Ellos me dijeron: “Haz para nosotros dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.”

Y yo les respondí: “Los que tengan oro, que se lo quiten.” Ellos me lo dieron, y lo arrojé al fuego; y salió este becerro.

Al ver que el pueblo se había desenfrenado, pues Aarón les había permitido el desenfreno, de modo que llegaron a ser una vergüenza entre sus enemigos, Moisés

se puso de pie a la entrada del campamento y dijo: —¡Quien esté de parte de Jehovah únase conmigo! Y se unieron con él todos los hijos de Leví.

Y él les dijo: —Así ha dicho Jehovah, el Dios de Israel: “¡Cíñase cada uno su espada, y pasad y volved, de entrada a entrada del campamento! ¡Matad cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente!”

Entonces los hijos de Leví hicieron conforme al dicho de Moisés, y aquel día cayeron del pueblo como

hombres.

Entonces Moisés dijo: —Hoy os habéis investido a vosotros mismos para Jehovah, cada uno a costa de su hijo o de su hermano, para que él os dé hoy bendición.

Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: —Vosotros habéis cometido un gran pecado. Pero yo subiré ahora hacia Jehovah; quizás yo pueda hacer expiación por vuestro pecado.

Moisés regresó a Jehovah y le dijo: —¡Ay! Este pueblo ha cometido un gran pecado al haberse hecho dioses de oro.

Pero ahora perdona su pecado; y si no, por favor, bórrame de tu libro que has escrito.

Jehovah respondió a Moisés: —¡Al que ha pecado contra mí, a ése lo borraré de mi libro!

Vuelve, pues; conduce a este pueblo al lugar que te he dicho; he aquí que mi ángel irá delante de ti. Pero en el día del castigo yo les castigaré por su pecado.

Y Jehovah hirió al pueblo con una plaga por lo que habían hecho con el becerro que Aarón formó.




La creación

Se hizo la luz 1
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Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > La creación (1:1:1 - 1:2:3)

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Y la tierra estaba sin orden y vacía. Había tinieblas sobre la faz del océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Entonces dijo Dios: “Sea la luz,” y fue la luz.

Dios vio que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas.

Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y fue la mañana del primer día.

Entonces dijo Dios: “Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas.”

E hizo Dios la bóveda, y separó las aguas que están debajo de la bóveda, de las aguas que están sobre la bóveda. Y fue así.

Dios llamó a la bóveda Cielos. Y fue la tarde y fue la mañana del segundo día.

Entonces dijo Dios: “Reúnanse las aguas que están debajo del cielo en un solo lugar, de modo que aparezca la parte seca.” Y fue así.

Llamó Dios a la parte seca Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que esto era bueno.

Después dijo Dios: “Produzca la tierra hierba, plantas que den semilla y árboles frutales que den fruto, según su especie, cuya semilla esté en él, sobre la tierra.” Y fue así.

La tierra produjo hierba, plantas que dan semilla según su especie, árboles frutales cuya semilla está en su fruto, según su especie. Y vio Dios que esto era bueno.

Y fue la tarde y fue la mañana del tercer día.

Adan 2
Enviado por TuBiblia

Entonces dijo Dios: “Haya lumbreras en la bóveda del cielo para distinguir el día de la noche, para servir de señales, para las estaciones y para los días y los años.

Así sirvan de lumbreras para que alumbren la tierra desde la bóveda del cielo.” Y fue así.

E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para dominar en el día, y la lumbrera menor para dominar en la noche. Hizo también las estrellas.

Dios las puso en la bóveda del cielo para alumbrar sobre la tierra,

para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que esto era bueno.

Y fue la tarde y fue la mañana del cuarto día.

Entonces dijo Dios: “Produzcan las aguas innumerables seres vivientes, y haya aves que vuelen sobre la tierra, en la bóveda del cielo.”

Y creó Dios los grandes animales acuáticos, todos los seres vivientes que se desplazan y que las aguas produjeron, según su especie, y toda ave alada según su especie. Vio Dios que esto era bueno,

y los bendijo Dios diciendo: “Sed fecundos y multiplicaos. Llenad las aguas de los mares; y multiplíquense las aves en la tierra.”

Y fue la tarde y fue la mañana del quinto día.

Entonces dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes según su especie: ganado, reptiles y animales de la tierra, según su especie.” Y fue así.

Hizo Dios los animales de la tierra según su especie, el ganado según su especie y los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios que esto era bueno.

Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.”

Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.

Dios los bendijo y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra.”

Dios dijo además: “He aquí que os he dado toda planta que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto lleva semilla; ellos os servirán de alimento.

Y a todo animal de la tierra, a toda ave del cielo, y a todo animal que se desplaza sobre la tierra, en que hay vida, toda planta les servirá de alimento.” Y fue así.

Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y fue la mañana del sexto día.

Así fueron terminados los cielos y la tierra y todos sus ocupantes.

El séptimo día Dios había terminado la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de toda la obra que había hecho.

Por eso Dios bendijo y santificó el séptimo día, porque en él reposó de toda su obra de creación que Dios había hecho.




El hombre en el huerto del Edén

El Edén entre el Eufrates y el Tigris 1
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Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > El hombre en el huerto del Edén (1:2:4 - 1:2:25)

Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, cuando fueron creados. Cuando Jehovah Dios hizo la tierra y los cielos,

aún no había en la tierra ningún arbusto del campo, ni había germinado ninguna planta del campo, porque Jehovah Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para cultivarla.

Pero subía de la tierra un vapor que regaba toda la superficie de la tierra.

Entonces Jehovah Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente.

Y plantó Jehovah Dios un jardín en Edén, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado.

Jehovah Dios hizo brotar de la tierra toda clase de árboles atractivos a la vista y buenos para comer; también en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Un río salía de Edén para regar el jardín, y de allí se dividía en cuatro brazos.

El nombre del primero era Pisón. Este rodeaba toda la tierra de Havila, donde hay oro.

Y el oro de aquella tierra es bueno. También hay allí ámbar y ónice.

El nombre del segundo río era Guijón. Este rodeaba toda la tierra de Etiopía.

El nombre del tercer río era Tigris, que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto río era el Eufrates.

Eva 2
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Tomó, pues, Jehovah Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivase y lo guardase.

Y Jehovah Dios mandó al hombre diciendo: “Puedes comer de todos los árboles del jardín;

pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.”

Dijo además Jehovah Dios: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea.”

Jehovah Dios, pues, formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría. Lo que el hombre llamó a los animales, ése es su nombre.

El hombre puso nombres a todo el ganado, a las aves del cielo y a todos los animales del campo. Pero para Adán no halló ayuda que le fuera idónea.

Entonces Jehovah Dios hizo que sobre el hombre cayera un sueño profundo; y mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.

Y de la costilla que Jehovah Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre.

Entonces dijo el hombre: “Ahora, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada Mujer, porque fue tomada del hombre.”

Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.




Desobediencia del hombre

Pecado original 1
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Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Desobediencia del hombre (1:3:1 - 1:3:24)

Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Jehovah Dios había hecho, dijo a la mujer: —¿De veras Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del jardín”?

La mujer respondió a la serpiente: —Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.

Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín ha dicho Dios: “No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis.”

Entonces la serpiente dijo a la mujer: —Ciertamente no moriréis.

Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.

Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió.

Y fueron abiertos los ojos de ambos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron ceñidores.

Cuando oyeron la voz de Jehovah Dios que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehovah Dios entre los árboles del jardín.

Pero Jehovah Dios llamó al hombre y le preguntó: —¿Dónde estás tú?

El respondió: —Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo. Por eso me escondí.

Expulsión del paraiso 2
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Le preguntó Dios: —¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te mandé que no comieses?

El hombre respondió: —La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol, y yo comí.

Entonces Jehovah Dios dijo a la mujer: —¿Por qué has hecho esto? La mujer dijo: —La serpiente me engañó, y comí.

Entonces Jehovah Dios dijo a la serpiente: —Porque hiciste esto, serás maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón.

A la mujer dijo: —Aumentaré mucho tu sufrimiento en el embarazo; con dolor darás a luz a los hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él se enseñoreará de ti.

Y al hombre dijo: —Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: “No comas de él,” sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;

espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás.

El hombre llamó el nombre de su mujer Eva, porque ella sería la madre de todos los vivientes.

Luego Jehovah Dios hizo vestidos de piel para Adán y para su mujer, y los vistió.

Y Jehovah Dios dijo: —He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora pues, que no extienda su mano, tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre.

Y Jehovah Dios lo arrojó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado.

Expulsó, pues, al hombre y puso querubines al oriente del jardín de Edén, y una espada incandescente que se movía en toda dirección, para guardar el camino al árbol de la vida.




Caín y Abel

Imagen Caín y Abel 1
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Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Caín y Abel (1:4:1 - 1:4:26)

El hombre conoció a Eva su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín. Entonces ella dijo: “¡He adquirido un varón de parte de Jehovah!”

Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador de la tierra.

Aconteció después de un tiempo que Caín trajo, del fruto de la tierra, una ofrenda a Jehovah.

Abel también trajo una ofrenda de los primerizos de sus ovejas, lo mejor de ellas. Y Jehovah miró con agrado a Abel y su ofrenda,

pero no miró con agrado a Caín ni su ofrenda. Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante.

Entonces Jehovah dijo a Caín: —¿Por qué te has enfurecido? ¿Por qué ha decaído tu semblante?

Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él.

Caín habló con su hermano Abel. Y sucedió que estando juntos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.

Entonces Jehovah preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano Abel? Y respondió: —No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?

Le preguntó: —¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.

Ahora pues, maldito seas tú, lejos de la tierra que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

Cuando trabajes la tierra, ella no te volverá a dar su fuerza. Y serás errante y fugitivo en la tierra.

Imagen Caín y Abel 2
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Caín dijo a Jehovah: —¡Grande es mi castigo para ser soportado!

He aquí que me echas hoy de la faz de la tierra, y me esconderé de tu presencia. Seré errante y fugitivo en la tierra, y sucederá que cualquiera que me halle me matará.

Jehovah le respondió: —No será así. Cualquiera que mate a Caín será castigado siete veces. Entonces Jehovah puso una señal sobre Caín, para que no lo matase cualquiera que lo hallase.

Así partió Caín de delante de Jehovah, y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén.

Caín conoció a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc. Caín edificó una ciudad a la cual llamó según el nombre de su hijo Enoc.

A Enoc le nació Irad. E Irad engendró a Mejuyael. Mejuyael engendró a Metusael. Y Metusael engendró a Lamec.

Lamec tomó para sí dos mujeres. El nombre de la una fue Ada; y el nombre de la otra, Zila.

Ada dio a luz a Jabal, quien llegó a ser el padre de los que habitan en tiendas y crían ganado.

El nombre de su hermano fue Jubal, quien llegó a ser padre de todos los que tocan el arpa y la flauta.

Zila también dio a luz a Tubal-caín, maestro de todos los que trabajan el bronce y el hierro. Y la hermana de Tubal-caín fue Naama.

Entonces Lamec dijo a sus mujeres: “Ada y Zila, oíd mi voz. Oh mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Yo maté a un hombre, porque me hirió; maté a un muchacho, porque me golpeó.

Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec lo será setenta y siete veces.”

Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo y llamó su nombre Set, diciendo: “Porque Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.”

A Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces se comenzó a invocar el nombre de Jehovah.




Los descendientes de Adán

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Los descendientes de Adán (1:5:1 - 1:5:32)

Este es el libro de los descendientes de Adán: Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a semejanza de Dios.

Hombre y mujer los creó, y los bendijo. Y el día que fueron creados, llamó el nombre de ellos Hombre.

Cuando Adán tenía 130 años, engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

Los años que vivió Adán después de engendrar a Set fueron 800, y engendró hijos e hijas.

Todos los años que vivió Adán fueron 930, y murió.

Cuando Set tenía 105 años, engendró a Enós.

Set vivió después de engendrar a Enós 807 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Set fueron 912, y murió.

Cuando Enós tenía 90 años, engendró a Cainán.

Enós vivió después de engendrar a Cainán 815 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Enós fueron 905, y murió.

Cuando Cainán tenía 70 años, engendró a Mahalaleel.

Cainán vivió después de engendrar a Mahalaleel 840 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Cainán fueron 910, y murió.

Cuando Mahalaleel tenía 65 años, engendró a Jared.

Mahalaleel vivió después de engendrar a Jared 830 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Mahalaleel fueron 895, y murió.

Cuando Jared tenía 162 años, engendró a Enoc.

Jared vivió después de engendrar a Enoc 800 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Jared fueron 962, y murió.

Cuando Enoc tenía 65 años, engendró a Matusalén.

Enoc caminó con Dios 300 años después de engendrar a Matusalén, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Enoc fueron 365 años.

Caminó, pues, Enoc con Dios y desapareció, porque Dios lo llevó consigo.

Cuando Matusalén tenía 187 años, engendró a Lamec.

Matusalén vivió después de engendrar a Lamec 782 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Matusalén fueron 969, y murió.

Cuando Lamec tenía 182 años, engendró un hijo,

y llamó su nombre Noé diciendo: “Este nos aliviará de nuestras obras y de la penosa labor de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehovah maldijo.”

Lamec vivió después de engendrar a Noé 595 años, y engendró hijos e hijas.

Todos los años de Lamec fueron 777, y murió.

Cuando Noé tenía 500 años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.