Pentateuco

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Dios se aparece a Jacob en Bet-el (1:28:10 - 1:28:22)

Jacob partió de Beerseba y se fue hacia Harán.

Y llegó a cierto lugar y pasó allí la noche, porque el sol ya se había puesto. Tomó una de las piedras de aquel lugar, la puso como cabecera y se acostó en aquel lugar.

Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los ángeles de Dios subían y descendían por ella.

Y he aquí que Jehovah estaba en lo alto de ella y dijo: —Yo soy Jehovah, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra.

He aquí que yo estoy contigo; yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

Jacob despertó de su sueño y dijo: —¡Ciertamente Jehovah está presente en este lugar, y yo no lo sabía!

El tuvo miedo y dijo: —¡Cuán temible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo.

Jacob se levantó muy de mañana, tomó la piedra que había puesto como cabecera, la puso como memorial y derramó aceite sobre ella.

Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque el nombre antiguo de la ciudad era Luz.

Jacob también hizo un voto diciendo: —Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir,

y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, Jehovah será mi Dios.

Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios, y de todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea (1:29:1 - 1:29:30)

Jacob emprendió su camino y llegó a la tierra de los orientales.

Entonces vio un pozo en el campo, y he aquí que tres rebaños de ovejas estaban recostados cerca del mismo, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños. Había una gran piedra sobre la boca del pozo.

Y cuando eran reunidos allí todos los rebaños, los pastores removían la piedra que estaba sobre la boca del pozo y daban de beber a los rebaños. Luego volvían a colocar la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.

Entonces Jacob dijo a los pastores: —Hermanos míos, ¿de dónde sois vosotros? Ellos le respondieron: —Somos de Harán.

El les preguntó: —¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Ellos le respondieron: —Sí, lo conocemos.

El les dijo: —¿Está bien? Ellos le respondieron: —Está bien. Y he aquí que su hija Raquel viene con el rebaño.

El dijo: —He aquí que todavía es temprano; todavía no es tiempo de reunir todo el rebaño. Dad de beber a las ovejas e id a apacentarlas.

Ellos le respondieron: —No podemos, hasta que se reúnan todos los rebaños y sea removida la piedra de encima de la boca del pozo, para que demos de beber a las ovejas.

Estando él aún hablando con ellos, llegó Raquel con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora.

Y sucedió que al ver Jacob a Raquel hija de Labán, hermano de su madre, y al rebaño de Labán, hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra que estaba sobre la boca del pozo y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre.

Jacob besó a Raquel, y alzando su voz lloró.

Jacob dijo a Raquel que él era pariente de su padre y que era hijo de Rebeca. Y ella corrió y dio las noticias a su padre.

En cuanto Labán oyó las noticias sobre Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, lo abrazó, lo besó y lo llevó a su casa. El contó a Labán todas estas cosas,

y Labán le dijo: —¡Ciertamente eres hueso mío y carne mía! Y permaneció con él durante un mes entero.

Entonces dijo Labán a Jacob: —¿Por ser mi sobrino, me has de servir de balde? Declárame cuál será tu salario.

Labán tenía dos hijas: El nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

Los ojos de Lea eran tiernos, pero Raquel tenía una bella figura y un hermoso semblante.

Y Jacob, que se había enamorado de Raquel, dijo: —Yo trabajaré para ti siete años por Raquel, tu hija menor.

Labán respondió: —Mejor es que te la dé a ti que dársela a otro hombre. Quédate conmigo.

Así trabajó Jacob por Raquel siete años, los cuales le parecieron como unos pocos días, porque la amaba.

Entonces Jacob dijo a Labán: —Entrégame mi mujer para que conviva con ella, porque mi plazo se ha cumplido.

Entonces Labán reunió a todos los hombres de aquel lugar e hizo un banquete.

Y sucedió que en la noche tomó a su hija Lea y se la trajo, y él se unió a ella.

(Labán dio su sierva Zilpa a su hija Lea, como sierva.)

Y al llegar la mañana, ¡he aquí que era Lea! Entonces él dijo a Labán: —¿Por qué me has hecho esto? ¿No he trabajado para ti por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?

Y Labán respondió: —No se acostumbra en nuestro lugar dar la menor antes que la mayor.

Cumple la semana de ésta, y después se te dará también la otra por el trabajo que harás para mí durante otros siete años.

Jacob lo hizo así; y después de cumplir esa semana, Labán le dio también a su hija Raquel por mujer.

(Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel, como sierva.)

Jacob se unió también a Raquel, y la amó más que a Lea. Y trabajó para Labán otros siete años.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Los hijos de Jacob

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Los hijos de Jacob (1:29:31 - 1:30:24)

Viendo Jehovah que Lea era menospreciada, le concedió hijos. Pero Raquel era estéril.

Lea concibió y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, pues dijo: “Porque Jehovah ha visto mi aflicción, ciertamente ahora me amará mi marido.”

Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: “Porque Jehovah ha oído que yo era menospreciada, me ha dado también éste.” Y llamó su nombre Simeón.

Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: “Ahora esta vez mi marido se sentirá ligado a mí, porque le he dado tres hijos.” Por eso llamó su nombre Leví.

Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: “Esta vez alabaré a Jehovah.” Por eso llamó su nombre Judá. Y dejó de dar a luz.

Viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana y decía a Jacob: —¡Dame hijos; o si no, me muero!

Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y le dijo: —¿Estoy yo en lugar de Dios, que te privó del fruto de tu vientre?

Ella le dijo: —He aquí mi sierva Bilha. Unete a ella, y que dé a luz sobre mis rodillas, para que así yo también tenga hijos por medio de ella.

Le dio a Bilha su sierva por mujer, y Jacob se unió a ella.Doce hijos de Jacob

Y Bilha concibió y le dio a luz un hijo a Jacob.

Entonces Raquel dijo: “Dios me ha hecho justicia; también ha escuchado mi voz y me ha dado un hijo.” Por eso llamó su nombre Dan.

Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Raquel dijo: “¡Grandes conflictos he tenido con mi hermana, y de veras he vencido!” Y llamó su nombre Neftalí.

Viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva y se la dio a Jacob por mujer.

Zilpa, sierva de Lea, le dio a luz un hijo a Jacob.

Y Lea dijo: “¡Qué afortunada!” Y llamó su nombre Gad.

Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Y dijo Lea: “¡Qué felicidad la mía! Ahora las mujeres me llamarán feliz.” Y llamó su nombre Aser.

Rubén fue al campo en el tiempo de la siega del trigo, halló mandrágoras y se las llevó a Lea su madre. Y Raquel dijo a Lea: —Por favor, dame algunas de las mandrágoras de tu hijo.

Ella respondió: —¿Te parece poco que hayas tomado a mi marido para que te quieras tomar también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: —Entonces que duerma contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.

Cuando Jacob volvía del campo al atardecer, Lea salió a su encuentro y le dijo: —¡Haz de unirte a mí, porque ciertamente yo te he alquilado a cambio de las mandrágoras de mi hijo! El durmió con ella aquella noche.

Y Dios escuchó a Lea, y ella concibió y dio a luz un quinto hijo a Jacob.

Y Lea dijo: “Dios me ha dado mi recompensa, porque di mi sierva a mi marido.” Y llamó su nombre Isacar.

Lea concibió otra vez y dio a luz un sexto hijo a Jacob.

Y dijo Lea: “Dios me ha dado un buen regalo. Ahora me honrará mi marido, porque le he dado seis hijos.” Y llamó su nombre Zabulón.

Después dio a luz una hija y llamó su nombre Dina.

Entonces se acordó Dios de Raquel. La escuchó y le dio hijos.

Ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: “Dios ha quitado mi afrenta.”

Y llamó su nombre José, diciendo: “¡Jehovah me añada otro hijo!”




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Tretas de Jacob y de Labán

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Tretas de Jacob y de Labán (1:30:25 - 1:31:16)

Y aconteció que cuando Raquel dio a luz a José, Jacob dijo a Labán: —Déjame ir a mi lugar, a mi tierra.

Dame mis mujeres y mis hijos por quienes he trabajado para ti, y déjame ir. Tú conoces el trabajo que yo he realizado para ti.

Labán le respondió: —Por favor, si he hallado gracia ante tus ojos He visto que Jehovah me ha bendecido por tu causa.

—Y añadió—: Señálame tu salario, y yo te lo pagaré.

El respondió: —Tú sabes cómo he trabajado para ti y cómo ha estado tu ganado conmigo.

Pues poco tenías antes de que yo viniera, y ha crecido abundantemente. Jehovah te ha bendecido con mi llegada. Ahora, ¿cuándo he de trabajar yo también por mi propia casa?

El le preguntó: —¿Qué te daré? Jacob respondió: —No me des nada. Pero si haces para mí lo siguiente, volveré a apacentar y a cuidar tus ovejas:

Yo pasaré hoy en medio de todo tu rebaño, poniendo aparte toda oveja pintada o salpicada de diversos colores y todo cordero de color oscuro; y de entre las cabras las salpicadas de diversos colores y las pintadas. Eso será mi salario.

Así será constatada mi honradez en el futuro, cuando tomes en cuenta mi salario: Toda cabra que no sea pintada o salpicada y toda oveja que no sea de color oscuro, que esté conmigo, será considerada como robada.

Labán dijo: —¡Bien! Que sea como tú dices.

Aquel día Labán apartó los machos cabríos listados o pintados, todas las cabras pintadas o salpicadas de diversos colores, todo lo que tenía en sí algo de blanco y todos los corderos de color oscuro; y los entregó en manos de sus hijos.

Estableció una distancia de unos tres días de camino entre sí y Jacob, pero Jacob debía apacentar las otras ovejas de Labán.

Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo la parte blanca de las varas.

Después puso las varas que había descortezado frente a las ovejas, en las pilas de los abrevaderos de agua donde iban a beber las ovejas, porque éstas se apareaban allí cuando iban a beber.

Las ovejas se apareaban delante de las varas, y después parían corderos listados, pintados y salpicados de diversos colores.

Entonces Jacob apartaba los corderos y dirigía la vista del rebaño hacia lo listado y a todos los que en el rebaño de Labán eran de color oscuro. Así hizo para sí un rebaño propio, y no los ponía con el rebaño de Labán.

Y sucedía que cada vez que se apareaban los animales robustos, Jacob ponía las varas delante de ellos, en las pilas, para que se aparearan mirando las varas.

Pero cuando venían los animales débiles, no ponía las varas. De este modo, los débiles eran para Labán, y los robustos para Jacob.

Así prosperó muchísimo el hombre; y tuvo muchas ovejas, siervas, siervos, camellos y asnos.

Jacob escuchó las palabras de los hijos de Labán, que decían: “Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.”

Observaba también Jacob la mirada de Labán, y he aquí que ya no era para con él como antes.

Entonces Jehovah dijo a Jacob: —Vuelve a la tierra de tus padres, a tu parentela, y yo estaré contigo.

Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,

y les dijo: —Veo que la mirada de vuestro padre ya no es para conmigo como era antes. Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

Vosotras sabéis que he trabajado para vuestro padre con todas mis fuerzas,

y que vuestro padre me ha engañado y que ha cambiado mi salario diez veces. Pero Dios no le ha permitido que me hiciera daño.

Si él decía: “Los pintados serán tu salario,” entonces todas las ovejas parían pintados. Y si decía: “Los listados serán tu salario,” entonces todas las ovejas parían listados.

Así Dios quitó el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí.

Y sucedió que en el tiempo en que se apareaban las ovejas, alcé mis ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y jaspeados.

Entonces el ángel de Jehovah me dijo en sueños: “Jacob.” Yo dije: “Heme aquí.”

Y él dijo: “Por favor, alza tus ojos y mira cómo todos los machos que cubren a las ovejas son listados, pintados y jaspeados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste la piedra y me hiciste un voto. Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu nacimiento.”

Raquel y Lea le respondieron diciendo: —¿Acaso tenemos todavía parte o heredad en la casa de nuestro padre?

¿No nos considera él ya como extrañas, puesto que nos vendió y se ha comido del todo nuestro precio?

Toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Jacob huye de Labán

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Jacob huye de Labán (1:31:17 - 1:31:55)

Entonces Jacob se levantó e hizo subir a sus mujeres y a sus hijos sobre los camellos.

Luego condujo todo su ganado y todas las posesiones que había adquirido, el ganado de su propiedad que había adquirido en Padan-aram, para ir a su padre Isaac en la tierra de Canaán.

Labán se había ido a esquilar sus ovejas, y Raquel hurtó los ídolos de su padre.

Además Jacob engañó a Labán el arameo al no decirle que se iba.

Huyó, pues, Jacob con todo lo que tenía. Y levantándose cruzó el Río y se dirigió a la región montañosa de Galaad.

Al tercer día le informaron a Labán que Jacob había huido.

Entonces tomó consigo a sus parientes y fue tras él en el camino, por siete días, y lo alcanzó en la región montañosa de Galaad.

Pero aquella noche Dios vino en sueños a Labán el arameo, y le dijo: “Ten cuidado, no sea que hables a Jacob bruscamente.”

Alcanzó, pues, Labán a Jacob, quien había instalado su tienda en el monte. Y Labán también instaló sus tiendas en el monte Galaad.

Entonces Labán dijo a Jacob: —¿Qué has hecho? ¡Me has engañado al traer a mis hijas como cautivas de guerra!

¿Por qué has huido a escondidas, engañándome, sin avisarme? Yo te habría despedido con alegría y cantares, con tamborín y con arpa.

Ni siquiera me has dado la oportunidad de besar a mis hijos y a mis hijas. Ahora pues, has actuado locamente.

Yo tengo poder para haceros mal, pero el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: “Ten cuidado, no sea que hables a Jacob bruscamente.”

Y ya que te ibas definitivamente porque tenías tanta nostalgia por la casa de tu padre, ¿por qué me has robado mis dioses?

Jacob respondió a Labán y dijo: —Yo tuve miedo, pensando que quizás me arrebatarías a tus hijas.

La persona en cuyo poder halles tus dioses, que muera. Reconoce en presencia de nuestros parientes lo que yo tenga que sea tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que era Raquel quien los había robado.

Entró, pues, Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en las tiendas de las dos siervas, y no los halló. Saliendo de la tienda de Lea, fue a la tienda de Raquel.

Pero Raquel había tomado los ídolos, los había puesto en la montura de un camello y se había sentado encima de ellos. Labán, pues, rebuscó toda la tienda y no los halló.

Entonces ella dijo a su padre: —No se enoje mi señor porque no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con la regla de las mujeres. Buscó, pues, los ídolos, pero no los encontró.

Entonces Jacob se enojó y recriminó a Labán; respondió Jacob y dijo a Labán: —¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado para que me hayas perseguido con tanto ardor?

Ya que has rebuscado todas mis cosas, ¿qué has hallado de todas las cosas de tu casa? Ponlo aquí delante de mis parientes y de los tuyos, para que ellos juzguen entre nosotros dos.

Estos veinte años que he estado contigo nunca han abortado tus ovejas ni tus cabras; ni yo comí ningún carnero de tu rebaño.

Jamás te traje los restos del animal despedazado; yo pagaba el daño. Lo robado, tanto de día como de noche, tú lo reclamabas de mi mano.

De día me consumía el calor, y de noche la helada; hasta el sueño huía de mis ojos.

Así he pasado veinte años en tu casa: catorce años trabajé por tus dos hijas y seis por tu ganado; y tú has cambiado mi salario diez veces.

Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el Temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me dejarías ir ahora sin nada. Pero Dios ha visto mi aflicción y el duro trabajo de mis manos; por eso te reprendió anoche.

Labán respondió y dijo a Jacob: —Las hijas son mis hijas, los hijos son mis hijos y las ovejas son mis ovejas. ¡Todo lo que tú ves es mío! ¿Qué puedo hacer hoy a estas hijas mías o a sus hijos que ellas han dado a luz?

Ven, pues, ahora, hagamos un pacto entre tú y yo, y sirva de testimonio entre tú y yo.

Entonces Jacob tomó una piedra y la erigió como memorial.

Y Jacob dijo a sus parientes: —Recoged piedras. Ellos tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón.

Labán lo llamó Yegar-sahaduta; y Jacob lo llamó Galed.

Y Labán dijo: —Este montón es hoy testigo entre tú y yo. Por eso llamó su nombre Galed

o Mizpa, pues dijo: —Vigile Jehovah entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.

Si tú maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque nadie esté con nosotros, recuerda que Dios es testigo entre tú y yo.

—Además, Labán dijo a Jacob—: He aquí este montón, y he aquí el memorial que he levantado entre tú y yo.

Testigo sea este montón, y testigo sea el memorial, que ni yo pasaré de este montón hacia ti, ni tú pasarás de este montón y de este memorial hacia mí, para mal.

El Dios de Abraham, Dios de Nacor y Dios de sus padres juzgue entre nosotros. Jacob juró por el Temor de Isaac, su padre.

Entonces Jacob ofreció un sacrificio en el monte y llamó a sus parientes a comer. Ellos comieron y pasaron aquella noche en el monte.

Y levantándose muy de mañana, Labán besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo. Luego partió Labán y regresó a su lugar.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Jacob se prepara para el encuentro con Esaú

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Jacob se prepara para el encuentro con Esaú (1:32:1 - 1:32:21)

Jacob continuó su camino, y le salieron al encuentro unos ángeles de Dios.

Cuando los vio, Jacob dijo: —¡Este es un campamento de Dios! Y llamó el nombre de aquel lugar Majanaim.

Después Jacob envió mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la tierra de Seír, en los campos de Edom.

Y les mandó diciendo: —Así diréis a mi señor Esaú: “Así dice tu siervo Jacob: He residido con Labán, con quien he permanecido hasta ahora.

Tengo vacas, asnos, ovejas, siervos y siervas; y envío a decírselo a mi señor, para hallar gracia ante sus ojos.”

Los mensajeros volvieron a Jacob, y dijeron: —Fuimos a tu hermano Esaú. El también viene a recibirte acompañado de 400 hombres.

Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió. Luego dividió en dos campamentos la gente que tenía consigo, así como las ovejas, las vacas y los camellos,

pues dijo: “Si Esaú viene contra un campamento y lo ataca, el otro campamento podrá escapar.”

Luego dijo Jacob: —Dios de mi padre Abraham, Dios de mi padre Isaac, oh Jehovah, que me dijiste: “Vuelve a tu tierra y a tu parentela, y yo te prosperaré,”

yo no soy digno de todas las misericordias y de toda la fidelidad con que has actuado para con tu siervo. Con sólo mi cayado pasé este Jordán, y ahora tengo dos campamentos.

Líbrame, por favor, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo. No sea que venga y me mate a la madre junto con los hijos.

Tú has dicho: “Yo te prosperaré y haré que tu descendencia sea como la arena del mar, que por ser tan numerosa no se puede contar.”

Jacob pasó allí aquella noche, y tomó de lo que tenía a mano un presente para su hermano Esaú:

200 cabras y 20 machos cabríos, 200 ovejas y 20 carneros,

30 camellas que estaban dando de mamar y sus crías, 40 vacas y 10 toros, 20 asnas y 10 borriquillos.

Entregó cada rebaño a sus siervos por separado, y les dijo: —Id delante de mí guardando cierta distancia entre rebaño y rebaño.

Mandó al primero diciendo: —Cuando Esaú mi hermano te encuentre y te pregunte diciendo: “¿De quién eres tú? ¿Y adónde vas? ¿De quién es eso que llevas delante de ti?,”

le dirás: “De tu siervo Jacob; es un presente que envía a mi señor Esaú. Y he aquí que él también viene detrás de nosotros.”

Mandó también al segundo, al tercero, y a todos los que iban detrás de los rebaños, diciendo: —Así hablaréis a Esaú cuando lo encontréis.

También le diréis: “He aquí que tu siervo Jacob viene detrás de nosotros.” Pues pensó: “Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, para que después pueda yo verle; quizás él me acepte.”

Jacob hizo pasar el presente delante de sí, y él se quedó a pasar aquella noche en el campamento.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Jacob lucha con el ángel en Peniel

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Jacob lucha con el ángel en Peniel (1:32:22 - 1:32:32)

Pero levantándose aquella noche, tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y pasó el vado del Jaboc.

Los tomó y los hizo cruzar el río junto con todo lo que tenía.

Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que rayaba el alba.

Como vio que no podía con Jacob, le tocó en el encaje de la cadera, y el encaje de la cadera se le dislocó mientras luchaba con él.

Entonces el hombre le dijo: —¡Déjame ir, porque ya raya el alba! Y le respondió: —No te dejaré, si no me bendices.

El le dijo: —¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: —Jacob.

El le dijo: —No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has contendido con Dios y con los hombres, y has prevalecido.

Entonces Jacob le preguntó diciendo: —Dime, por favor, ¿cuál es tu nombre? Y él respondió: —¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Jacob llamó el nombre de aquel lugar Peniel, diciendo: “Porque vi a Dios cara a cara y salí con vida.”

El sol salió cuando él había partido de Peniel, y cojeaba de su cadera.

Por eso los hijos de Israel no comen hasta el día de hoy el tendón del muslo, que está en el encaje de la cadera, porque tocó a Jacob en el encaje de la cadera, en el tendón del muslo.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Reconciliación entre Jacob y Esaú

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Reconciliación entre Jacob y Esaú (1:33:1 - 1:33:20)

Alzando Jacob sus ojos miró, y he aquí que Esaú venía con los 400 hombres. Entonces él repartió sus hijos entre Lea, Raquel y sus dos siervas.

Puso a las siervas y a sus hijos delante, después a Lea y a sus hijos, y al final a Raquel y a José.

El mismo pasó delante de ellos y se postró en tierra siete veces, hasta que se acercó a su hermano.

Esaú corrió a su encuentro, le abrazó, se echó sobre su cuello y le besó. Y lloraron.

Alzó sus ojos, vio a las mujeres y a los niños y preguntó: —¿Quiénes son éstos para ti? Y él respondió: —Son los hijos que Dios, en su gracia, ha dado a tu siervo.

Entonces se acercaron las siervas y sus hijos, y se postraron.

También se acercaron Lea y sus hijos, y se postraron. Finalmente se acercaron José y Raquel, y se postraron.

Entonces Esaú le preguntó: —¿Cuál es el propósito de todos esos grupos que he encontrado? Y él respondió: —Hallar gracia ante los ojos de mi señor.

Esaú le dijo: —Yo tengo suficiente, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo.

Y Jacob respondió: —No, por favor. Si he hallado gracia ante tus ojos, toma mi presente de mis manos, pues el ver tu cara ha sido como si hubiera visto el rostro de Dios, y me has mostrado tu favor.

Acepta, pues, mi presente que te ha sido traído, pues Dios me ha favorecido, porque tengo de todo. El insistió, y Esaú lo aceptó.

Luego éste dijo: —¡Vamos, partamos! Yo te acompañaré.

Jacob le dijo: —Mi señor sabe que los niños son tiernos y que tengo a mi cuidado ovejas y vacas que están criando. Si se los fatiga, en un día morirá todo el rebaño.

Por favor, pase mi señor delante de su siervo. Yo avanzaré como convenga, al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que alcance a mi señor, en Seír.

Esaú dijo: —Permite que deje contigo algunos de los hombres que están conmigo. Y él dijo: —¿Para qué esto? Sólo que halle yo gracia ante los ojos de mi señor.

Aquel día regresó Esaú por su camino a Seír.

Entonces Jacob se dirigió a Sucot y edificó allí una casa para sí. Hizo también cabañas para su ganado, por eso llamó el nombre de aquel lugar Sucot.

Al volver de Padan-aram, Jacob llegó en paz a la ciudad de Siquem, en la tierra de Canaán, y acampó frente a la ciudad.

Y la parte del campo donde instaló su tienda compró de manos de los hijos de Hamor, el padre de Siquem, por la suma de 100 piezas de dinero.

Allí levantó un altar y llamó su nombre El-Elohei-Israel.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

La deshonra de Dina vengada

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > La deshonra de Dina vengada (1:34:1 - 1:34:31)

Entonces Dina, la hija que Lea había dado a luz a Jacob, salió para ver a las jóvenes del lugar.

Y la vio Siquem, el hijo de Hamor el heveo, príncipe de aquella tierra. El la tomó, se acostó con ella y la violó.

Pero se sintió ligado a Dina hija de Jacob; se enamoró de la joven y habló al corazón de ella.

Y Siquem habló con Hamor su padre, diciendo: —Tómame a esta joven por mujer.

Cuando Jacob oyó que Siquem había mancillado a Dina, su hija, sus hijos estaban en el campo con su ganado. Por ello Jacob calló hasta que ellos regresaran.

Entonces Hamor, padre de Siquem, fue para hablar con Jacob.

Cuando los hijos de Jacob lo supieron, regresaron del campo. Los hombres se indignaron y se enfurecieron mucho, porque él había cometido una vileza en Israel, acostándose con la hija de Jacob, cosa que no se debía haber hecho.

Hamor habló con ellos y les dijo: —Mi hijo Siquem se siente atraído por vuestra hija. Os ruego que se la deis por mujer.

Por favor, emparentad con nosotros. Dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.

Habitad con nosotros; la tierra está delante de vosotros. Habitad en ella, negociad y estableceos en ella.

También Siquem dijo al padre y a los hermanos de ella: —Halle yo gracia ante vuestros ojos, y os daré lo que me pidáis.

Aumentad a cuenta mía el precio matrimonial y muchos regalos. Yo os daré cuánto me pidáis, pero dadme la joven por mujer.

Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor, hablando con engaño, porque Siquem había violado a Dina, la hermana de ellos.

Les dijeron: —No podemos hacer eso de dar nuestra hermana a un hombre incircunciso, porque entre nosotros eso es una abominación.

Sólo con esta condición accederemos: que seáis como nosotros, al circuncidarse todos vuestros varones.

Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras. Habitaremos con vosotros y seremos un solo pueblo.

Pero si no nos hacéis caso en circuncidaros, tomaremos a nuestra hermana y nos iremos.

Sus palabras parecieron bien a Hamor y a su hijo Siquem.

No tardó el joven en hacerlo, porque la hija de Jacob le había gustado. Además, él era el más distinguido de toda la casa de su padre.

Entonces Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta de la ciudad y hablaron a los hombres de la ciudad, diciendo:

—Estos hombres son pacíficos para con nosotros. Que habiten ellos en la tierra y que negocien en ella, pues he aquí la tierra es amplia para ellos también. Nosotros tomaremos sus hijas por mujeres y les daremos nuestras hijas.

Pero con esta condición accederán estos hombres para habitar con nosotros, de modo que seamos un solo pueblo: que se circuncide todo varón de entre nosotros, así como ellos son circuncidados.

Sus rebaños, sus posesiones y todo su ganado, ¿no serán así nuestros? Sólo accedamos a su condición, y ellos habitarán con nosotros.

Todos los que salían por las puertas de la ciudad hicieron caso a Hamor y a su hijo Siquem. Circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por las puertas de la ciudad.

Pero sucedió que al tercer día, cuando ellos aún sentían dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, fueron contra la ciudad que estaba desprevenida y mataron a todo varón.

También mataron a filo de espada a Hamor y a su hijo Siquem, y tomando a Dina de la casa de Siquem, se fueron.

Y los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque habían mancillado a su hermana.

Tomaron sus ovejas, sus vacas, sus asnos, lo que había en la ciudad y lo que había en el campo.

Llevaron cautivos a todos sus niños y a sus mujeres, y saquearon todos sus bienes y todo lo que había en las casas.

Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: —Me habéis arruinado, haciendo que yo sea odioso entre los habitantes de esta tierra, entre los cananeos y los ferezeos. Teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí, me herirán y me destruirán a mí y a mi casa.

Y ellos respondieron: —¿Había de tratar él a nuestra hermana como a una prostituta?




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar:

Dios bendice a Jacob en Bet-el

Antiguo Testamento > Pentateuco > Génesis > Dios bendice a Jacob en Bet-el (1:35:1 - 1:35:15)

Entonces Dios dijo a Jacob: —Levántate, sube a Betel y quédate allí. Haz allí un altar a Dios, que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que le acompañaban: —Quitad los dioses extraños que hay entre vosotros. Purificaos y cambiad vuestros vestidos.

Levantémonos y subamos a Betel; allí haré un altar a Dios, que me respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he andado.

Así entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían en su poder, y los aretes de sus orejas, y Jacob los escondió al pie de la encina que había junto a Siquem.

Cuando partieron, el terror de Dios se apoderó de los habitantes de las ciudades de sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.

Jacob y toda la gente que le acompañaba llegaron a Luz, es decir, a Betel, en la tierra de Canaán,

y allí edificó un altar. Llamó al lugar El-betel, porque allí se le había revelado Dios cuando huía de su hermano.

Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.

Dios se apareció otra vez a Jacob después de haber regresado de Padan-aram, y le bendijo.

Le dijo Dios: “Tu nombre es Jacob, pero no se llamará más tu nombre Jacob. Tu nombre será Israel.” Y llamó su nombre Israel.

También le dijo Dios: “Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate. De ti procederán una nación y un conjunto de naciones; reyes saldrán de tus lomos.

La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, te la daré a ti; a tus descendientes después de ti, les daré la tierra.”

Dios se apartó de él, del lugar donde había hablado con él.

Entonces Jacob erigió una piedra en el lugar donde Dios había hablado con él, una piedra memorial. Sobre ella derramó una libación, y echó sobre ella aceite.

Jacob llamó Betel al lugar donde Dios había hablado con él.




Términos relacionados: , , , ,

También te puede interesar: