Epístolas

Deseo de Pablo de visitar Roma

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Romanos > Deseo de Pablo de visitar Roma (45:1:8 - 45:1:15)

Primeramente, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo con respecto a todos vosotros, porque vuestra fe es proclamada en todo el mundo.

Porque Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, me es testigo de que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,

rogando que, si de alguna manera por la voluntad de Dios, por fin yo sea bien encaminado para ir a vosotros.

Porque deseo veros para compartir con vosotros alg√ļn don espiritual a fin de que se√°is afirmados.

Esto es, para ser animado juntamente con vosotros por la fe que nos es com√ļn a vosotros y a m√≠.

Pero no quiero, hermanos, que ignor√©is que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (y hasta ahora he sido impedido) para tener alg√ļn fruto tambi√©n entre vosotros, as√≠ como entre las dem√°s naciones.

Tanto a griegos como a b√°rbaros, tanto a sabios como a ignorantes soy deudor.

Así que, en cuanto a mí, pronto estoy para anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

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El poder del evangelio

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Romanos > El poder del evangelio (45:1:16 - 45:1:17)

Porque no me averg√ľenzo del evangelio; pues es poder de Dios para salvaci√≥n a todo aquel que cree, al jud√≠o primero y tambi√©n al griego.

Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Pero el justo vivirá por la fe.

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La culpabilidad del hombre

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Romanos > La culpabilidad del hombre (45:1:18 - 45:1:32)

Pues la ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que con injusticia detienen la verdad.

Porque lo que de Dios se conoce es evidente entre ellos, pues Dios hizo que fuese evidente.

Porque lo invisible de √©l‚ÄĒsu eterno poder y deidad‚ÄĒ se deja ver desde la creaci√≥n del mundo, siendo entendido en las cosas creadas; de modo que no tienen excusa.

Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias; más bien, se hicieron vanos en sus razonamientos, y su insensato corazón fue entenebrecido.

Profesando ser sabios se hicieron fatuos,

y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen a la semejanza de hombre corruptible, de aves, de cuadr√ļpedos y de reptiles.

Por tanto, Dios los entregó a la impureza, en las pasiones de sus corazones, para deshonrar sus cuerpos entre sí.

Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y rindieron culto a la creación antes que al Creador, ¡quien es bendito para siempre! Amén.

Por esta causa, Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por relaciones contra naturaleza.

De la misma manera, también los hombres, dejando las relaciones naturales con la mujer, se encendieron en sus pasiones desordenadas unos con otros, cometiendo actos vergonzosos, hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución que corresponde a su extravío.

Como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, los entregó Dios a una mente reprobada, para hacer lo que no es debido.

Se han llenado de toda injusticia, maldad, avaricia y perversidad. Est√°n repletos de envidia, homicidios, contiendas, enga√Īos, mala intenci√≥n.

Son contenciosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de males, desobedientes a sus padres,

insensatos, desleales, crueles y sin misericordia.

A pesar de que ellos reconocen el justo juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

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El justo juicio de Dios

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Romanos > El justo juicio de Dios (45:2:1 - 45:2:16)

Por lo tanto, no tienes excusa, oh hombre, no importa qui√©n seas t√ļ que juzgas; porque en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo, pues t√ļ que juzgas haces lo mismo.

Pero sabemos que el juicio de Dios es seg√ļn verdad contra los que practican tales cosas.

Oh hombre que juzgas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, ¬Ņsupones que escapar√°s del juicio de Dios?

¬ŅO menosprecias las riquezas de su bondad, paciencia y magnanimidad, ignorando que la bondad de Dios te gu√≠a al arrepentimiento?

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, acumulas sobre ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.

El recompensar√° a cada uno conforme a sus obras:

vida eterna a los que por su perseverancia en las buenas obras buscan gloria, honra e incorrupción;

pero enojo e ira a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

tribulación y angustia sobre toda persona que hace lo malo (el judío primero, y también el griego);

pero gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien (al judío primero y también al griego).

Pues no hay distinción de personas delante de Dios.

Así que todos los que pecaron sin la ley, sin la ley también perecerán; y todos los que pecaron teniendo la ley, por la ley serán juzgados.

Porque no son los oidores de la ley los que son justos delante de Dios, sino que los hacedores de la ley ser√°n justificados.

Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican por naturaleza el contenido de la ley, aunque no tienen ley, son ley para sí mismos.

Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia concuerda en su testimonio; y sus razonamientos se acusan o se excusan unos a otros,

en el d√≠a en que, conforme a mi evangelio, Dios juzgue los secretos de los hombres, por medio de Cristo Jes√ļs.

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Los judíos y la ley

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Epístola de San Pablo a los Romanos > Los judíos y la ley (45:2:17 - 45:3:8)

He aqu√≠, t√ļ tienes nombre de ser jud√≠o, te apoyas en la ley y te glor√≠as en Dios.

T√ļ conoces su voluntad y apruebas lo que m√°s vale, porque est√°s instruido en la ley.

T√ļ est√°s persuadido de que eres gu√≠a de los ciegos, luz de los que est√°n en tinieblas,

instructor de los que no saben, maestro de ni√Īos, teniendo en la ley la completa expresi√≥n del conocimiento y de la verdad.

T√ļ, pues, que ense√Īas a otro, ¬Ņno te ense√Īas a ti mismo? T√ļ que predicas contra el robo, ¬Ņrobas?

T√ļ que hablas contra el adulterio, ¬Ņcometes adulterio? T√ļ que abominas a los √≠dolos, ¬Ņcometes sacrilegio?

T√ļ que te jactas en la ley, ¬Ņdeshonras a Dios con la infracci√≥n de la ley?

Porque como est√° escrito: El nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los gentiles.

Porque la circuncisión aprovecha en verdad, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión ha llegado a ser incircuncisión.

De manera que, si el incircunciso cumple los justos preceptos de la ley, ¬Ņsu incircuncisi√≥n no ser√° considerada como circuncisi√≥n?

El que físicamente es incircunciso pero guarda completamente la ley, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres transgresor de la ley.

Porque no es judío el que lo es en lo visible, ni es la circuncisión la visible en la carne;

sino más bien, es judío el que lo es en lo íntimo, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no en la letra. La alabanza del tal no proviene de los hombres, sino de Dios.

¬ŅQu√© ventaja tiene, pues, el jud√≠o? ¬ŅO qu√© beneficio hay en la circuncisi√≥n?

Mucho, en todo sentido. Primeramente, que las palabras de Dios les han sido confiadas.

¬ŅQu√©, pues, si algunos de ellos han sido infieles? ¬ŅAcaso podr√° la infidelidad de ellos invalidar la fidelidad de Dios?

¬°De ninguna manera! Antes bien, sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso, como est√° escrito: para que seas justificado en tus palabras y venzas cuando seas juzgado.

Pero si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¬Ņqu√© diremos? ¬ŅAcaso es injusto Dios que da el castigo? (Hablo como hombre.)

¬°De ninguna manera! Porque en tal caso, ¬Ņc√≥mo juzgar√≠a Dios al mundo?

Pero si la verdad de Dios abund√≥ en mi falsedad para su gloria, ¬Ņpor qu√© todav√≠a soy juzgado yo como pecador?

¬ŅY por qu√© no decir: “Hagamos lo malo para que venga lo bueno”? De esto se nos calumnia, y algunos afirman que as√≠ decimos. La condenaci√≥n de los tales es justa.

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