San Lucas

El espíritu inmundo que vuelve

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > El espíritu inmundo que vuelve (42:11:24 - 42:11:26)

Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí.”

Y cuando regresa, la halla barrida y adornada.

Entonces va y trae otros siete espíritus peores que él. Y después de entrar, habitan allí; y el estado final de aquel hombre llega a ser peor que el primero.

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Los que en verdad son bienaventurados

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > Los que en verdad son bienaventurados (42:11:27 - 42:11:28)

Mientras él decía estas cosas, aconteció que una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: —¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que mamaste!

Y él dijo: —Más bien, bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la guardan.

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La generación perversa demanda señal

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > La generación perversa demanda señal (42:11:29 - 42:11:32)

Y apiñándose las multitudes, él comenzó a decir: “Esta generación es una generación malvada. Pide señal, y no le será dada ninguna señal, sino la señal de Jonás.

Porque como Jonás fue señal para los habitantes de Nínive, así también lo será el Hijo del Hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. ¡Y he aquí uno mayor que Salomón está en este lugar!

Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron ante la predicación de Jonás. ¡Y he aquí uno mayor que Jonás está en este lugar!

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La lámpara del cuerpo

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > La lámpara del cuerpo (42:11:33 - 42:11:36)

“Al encender una lámpara nadie la pone en oculto, ni debajo de un cajón, sino sobre un candelero para que todos los que entren vean la luz.

La lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz. Pero cuando es malo, también tu cuerpo está en tinieblas.

Mira, pues, no sea que la luz que hay en ti sea tinieblas.

Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz y no tiene ninguna parte oscura, estará todo lleno de luz como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.”

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Jesús acusa a fariseos y a intérpretes de la ley

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > Jesús acusa a fariseos y a intérpretes de la ley (42:11:37 - 42:11:54)

Cuando Jesús acabó de hablar, un fariseo le rogó que comiese con él; y habiendo entrado Jesús en su casa, se sentó a la mesa.

Y el fariseo se asombró al ver que no se lavó antes de comer.

Entonces el Señor le dijo: —Vosotros los fariseos limpiáis el exterior de la copa o del plato, pero vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad.

Necios, ¿el que hizo lo de fuera no hizo también lo de dentro?

Pero dad con misericordia de las cosas que están dentro, y he aquí, todas las cosas os serán limpias.

¡Ay de vosotros, fariseos! Porque diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza, pero pasáis por alto el juicio y el amor de Dios. Es necesario hacer estas cosas, sin pasar por alto aquéllas.

¡Ay de vosotros, fariseos! Porque amáis los primeros asientos en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.

¡Ay de vosotros! Porque sois como sepulcros ocultos, y los hombres que andan por encima no lo saben.

Respondió uno de los maestros de la ley y le dijo: —Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.

Y él le dijo: —¡Ay de vosotros también, maestros de la ley! Porque imponéis a los hombres cargas que no pueden llevar, pero vosotros mismos no las tocáis ni aun con uno de vuestros dedos.

¡Ay de vosotros! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, pero vuestros padres los mataron.

Con eso, sois testigos y consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificáis sus sepulcros.

Por esto, la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán;”

para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la fundación del mundo;

desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, quien pereció entre el altar y el santuario. Así os digo, la sangre de ellos será demandada de esta generación.

¡Ay de vosotros, maestros de la ley! Porque habéis quitado la llave del conocimiento. Vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo habéis impedido.

Cuando salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a presionarle mucho y a provocarle a que hablase de muchas cosas,

acechándole para cazar algo de su boca.

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