Antiguo Testamento

Rubén y Gad se establecen al oriente del Jordán

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Rubén y Gad se establecen al oriente del Jordán (4:32:1 - 4:32:42)

Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían muchísimo ganado. Y al ver la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, el lugar les pareció apropiado para el ganado.

Entonces los hijos de Gad y los hijos de Rubén fueron y hablaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los dirigentes de la congregación, diciendo:

—Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón,

tierras que Jehovah conquistó delante de la congregación de Israel, son tierras apropiadas para el ganado; y tus siervos tienen ganado.

Pero Moisés respondió a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén; —¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?

¿Por qué desalentáis a los hijos de Israel, de modo que no crucen a la tierra que les ha dado Jehovah?

Así hicieron vuestros padres cuando los envié desde Cades-barnea para que reconociesen la tierra.

Fueron hasta el arroyo de Escol, y después que reconocieron la tierra desalentaron a los hijos de Israel para que no entrasen en la tierra que Jehovah les había dado.

“Los hombres que vinieron de Egipto, desde los 20 años para arriba, no verán la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me siguieron con integridad;

excepto Caleb hijo de Jefone el quenezeo y Josué hijo de Nun, quienes con integridad han seguido a Jehovah.”

El furor de Jehovah se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes 40 años por el desierto, hasta que pasó toda aquella generación que había hecho lo malo ante los ojos de Jehovah.

Y he aquí, vosotros habéis sucedido a vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir más al ardor de la ira de Jehovah contra Israel.

Entonces ellos se acercaron a él y le dijeron: —Aquí edificaremos rediles para nuestras ovejas y ciudades para nuestros niños;

pero nosotros nos armaremos, listos para ir al frente de los hijos de Israel, hasta que los introduzcamos en su lugar. Nuestros niños quedarán en las ciudades fortificadas, a causa de los habitantes del país.

No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel reciban cada uno su heredad.

Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni más allá, pues ya tendremos nuestra heredad en este lado del Jordán, al oriente.

y si todos vuestros hombres cruzan armados el Jordán delante de Jehovah, hasta que él haya echado a sus enemigos de su presencia

y la tierra sea sometida delante de Jehovah, luego volveréis y seréis libres de culpa ante Jehovah e Israel. Entonces esta tierra será vuestra en posesión delante de Jehovah.

Pero si no lo hacéis así, he aquí que habréis pecado contra Jehovah, y sabed que vuestro pecado os alcanzará.

Edificaos, pues, ciudades para vuestros niños y rediles para vuestros rebaños, pero haced lo que habéis prometido.

Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado quedarán allí en las ciudades de Galaad;

pero tus siervos, todos los que están armados para la guerra, cruzarán delante de Jehovah para la batalla, como dice mi señor.

Entonces Moisés dio órdenes acerca de ellos al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los jefes de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel.

Moisés les dijo: —Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén, todos armados para la guerra, cruzan con vosotros el Jordán delante de Jehovah, después que la tierra sea conquistada por vosotros, les daréis la tierra de Galaad como posesión.

Los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron diciendo: —Haremos lo que Jehovah ha dicho a tus siervos.

Nosotros cruzaremos armados delante de Jehovah a la tierra de Canaán, pero la posesión de nuestra heredad estará en este lado del Jordán.

Así Moisés dio a los hijos de Gad, a los hijos de Rubén y a la media tribu de Manasés hijo de José, el reino de Sejón, rey amorreo, y el reino de Og, rey de Basán: la tierra con sus ciudades dentro de sus fronteras y las ciudades del territorio circundante.

Los hijos de Gad reedificaron Dibón, Atarot, Aroer,

Atarot-sofán, Jazer, Jogboa,

Bet-nimra y Bet-haram, ciudades fortificadas, y rediles de rebaños.

Los hijos de Rubén reedificaron Hesbón, Eleale, Quiriataim,

Nebo, Baal-maón (con los nombres cambiados), y Sibma. Ellos llamaron con otros nombres a las ciudades que reedificaron.

Los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron a Galaad y la tomaron, echando a los amorreos que estaban allí.

Entonces Moisés dio Galaad a Maquir hijo de Manasés, el cual habitó en ella.

También Jaír hijo de Manasés fue y tomó sus aldeas, y las llamó Havot-jaír.

Asimismo, Nóbaj fue y tomó Quenat y sus aldeas, y la llamó Nóbaj, según su propio nombre.

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Jornadas de Israel desde Egipto hasta el Jordán

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Jornadas de Israel desde Egipto hasta el Jordán (4:33:1 - 4:33:49)

Estas son las etapas de los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto, según sus ejércitos, bajo la dirección de Moisés y Aarón.

Moisés anotó por escrito, por mandato de Jehovah, los puntos de partida de sus etapas. Estas son sus etapas, según sus puntos de partida:

Se pusieron en marcha desde Ramesés el día 15 del mes primero, que era el segundo día de la Pascua. Los hijos de Israel salieron osadamente, a la vista de todos los egipcios,

mientras los egipcios estaban enterrando a todos los primogénitos que Jehovah había muerto entre ellos. Jehovah también había ejecutado actos justicieros contra sus dioses.

Entonces los hijos de Israel partieron de Ramesés y acamparon en Sucot.

Partieron de Sucot y acamparon en Etam, que está en el extremo del desierto.

Partieron de Etam y se volvieron hacia Pi-hajirot, que está delante de Baal-zefón, y acamparon frente a Migdol.

Partieron de Pi-hajirot y pasaron por en medio del mar al desierto. Fueron tres días de camino por el desierto de Etam y acamparon en Mara.

Partieron de Mara y llegaron a Elim, donde había doce manantiales de agua y setenta palmeras, y acamparon allí.

Partieron de Elim y acamparon junto al mar Rojo.

Partieron del mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.

Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.

Partieron de Dofca y acamparon en Alús.

Partieron de Alús y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo agua para beber.

Partieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.

Partieron del desierto de Sinaí y acamparon en Quibrot-hataavá.

Partieron de Quibrot-hataavá y acamparon en Hazerot.

Partieron de Hazerot y acamparon en Ritma.

Partieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres.

Partieron de Rimón-peres y acamparon en Libna.

Partieron de Libna y acamparon en Risa.

Partieron de Risa y acamparon en Quehelata.

Partieron de Quehelata y acamparon en el monte Sefer.

Partieron del monte Sefer y acamparon en Harada.

Partieron de Harada y acamparon en Maquelot.

Partieron de Maquelot y acamparon en Tajat.

Partieron de Tajat y acamparon en Taraj.

Partieron de Taraj y acamparon en Mitca.

Partieron de Mitca y acamparon en Hasmona.

Partieron de Hasmona y acamparon en Moserot.

Partieron de Moserot y acamparon en Benei-jaacán.

Partieron de Benei-jaacán y acamparon en el monte Gidgad.

Partieron del monte Gidgad y acamparon en Jotbata.

Partieron de Jotbata y acamparon en Abrona.

Partieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber.

Partieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades.

Partieron de Cades y acamparon en el monte Hor, en la frontera de la tierra de Edom.

El sacerdote Aarón subió al monte Hor, conforme al mandato de Jehovah, y allí murió a los 40 años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, el primero del mes quinto.

Aarón tenía 123 años cuando murió en el monte Hor.

Entonces el rey de Arad, cananeo, que habitaba en el Néguev en la tierra de Canaán, se enteró de que habían llegado los hijos de Israel.

Partieron del monte Hor y acamparon en Zalmona.

Partieron de Zalmona y acamparon en Punón.

Partieron de Punón y acamparon en Obot.

Partieron de Obot y acamparon en Iye-abarim, en la frontera de Moab.

Partieron de Iyim y acamparon en Dibón-gad.

Partieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim.

Partieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, frente al Nebo.

Partieron de los montes de Abarim y acamparon en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.

Y acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en las llanuras de Moab.

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Límites y repartición de Canaán

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Límites y repartición de Canaán (4:33:50 - 4:34:29)

Entonces Jehovah habló a Moisés en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:

“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis cruzado el Jordán a la tierra de Canaán,

echaréis de vuestra presencia a todos los habitantes de la tierra, destruiréis todas sus esculturas, destruiréis todas sus imágenes de fundición y devastaréis todos sus lugares altos.

Tomaréis posesión de la tierra y habitaréis en ella, porque a vosotros os he dado la tierra, para que la tengáis en posesión.

“Recibiréis la tierra en heredad por sorteo según vuestros clanes. A los más numerosos daréis una heredad más grande, a los menos numerosos daréis una heredad más pequeña. Donde a uno le toque por sorteo, allí tendrá su posesión. Según las tribus de vuestros padres, la recibiréis en heredad.

“Pero si no echáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, sucederá que los que dejéis de ellos serán como aguijones en vuestros ojos y espinas en vuestros costados, y os hostilizarán en la tierra que vosotros habéis de habitar.

Y sucederá que os haré a vosotros lo que pensé hacerles a ellos.”

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la tierra que os ha de tocar como heredad, la tierra de Canaán según sus fronteras,

tendréis el lado sur desde el desierto de Zin que está junto a Edom. Vuestra frontera sur será desde el extremo del mar Salado hacia el este.

De allí la frontera sur torcerá hacia la cuesta de Acrabim y pasará hasta Zin. Su extremo sur llegará hasta Cades-barnea. De allí seguirá a Hazar-adar y pasará hasta Asmón.

La frontera torcerá de Asmón hasta el arroyo de Egipto y terminará en la costa del mar.

“Vuestra frontera occidental será el mar Grande. Este será vuestro límite occidental.

“Esta será vuestra frontera norte: Desde el mar Grande la trazaréis hasta el monte Hor.

Desde el monte Hor la trazaréis hasta Lebo-hamat, y la frontera llegará a Zedad.

La frontera seguirá hasta Zifrón y terminará en Hazar-enán. Este será vuestro límite por el norte.

“Por el oriente trazaréis la frontera desde Hazar-enán hasta Sefam.

Luego descenderá la frontera desde Sefam hasta Ribla, al oriente de Ayin, y descenderá y se extenderá sobre el costado oriental del mar Quinéret.

Después la frontera descenderá con el Jordán, y su extremo llegará hasta el mar Salado. Esta será vuestra tierra y sus fronteras alrededor.”

Entonces Moisés mandó a los hijos de Israel, diciendo: “Esta es la tierra que heredaréis por sorteo, la cual Jehovah ha mandado dar a las nueve tribus y a la media tribu.

Porque ya habían tomado su heredad la tribu de los hijos de Rubén según sus casas paternas, la tribu de los hijos de Gad según sus casas paternas, y la media tribu de Manasés.

Las dos tribus y media tomaron su heredad al otro lado del Jordán, frente a Jericó, hacia el oriente, hacia la salida del sol.”

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Estos son los nombres de los hombres que os darán la tierra en posesión: El sacerdote Eleazar y Josué hijo de Nun.

Tomaréis también un dirigente de cada tribu para dar la tierra en posesión.

Estos son los nombres de los jefes: de la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone;

de la tribu de los hijos de Simeón, Semuel hijo de Amihud;

de la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Quislón;

de la tribu de los hijos de Dan, el jefe Buqui hijo de Jogli;

de los hijos de José: de la tribu de los hijos de Manasés, el jefe Haniel hijo de Efod;

de la tribu de los hijos de Efraín, el jefe Quemuel hijo de Siftán;

de la tribu de los hijos de Zabulón, el jefe Elizafán hijo de Parnac;

de la tribu de los hijos de Isacar, el jefe Paltiel hijo de Azán;

de la tribu de los hijos de Aser, el jefe Ajihud hijo de Selomi;

de la tribu de los hijos de Neftalí, el jefe Pedael hijo de Amihud.

“Estos son aquellos a quienes Jehovah mandó que repartiesen la heredad a los hijos de Israel en la tierra de Canaán.”

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Herencia de los levitas

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Herencia de los levitas (4:35:1 - 4:35:8)

Jehovah habló a Moisés en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:

“Manda a los hijos de Israel que de la heredad que posean den a los levitas ciudades para habitar. También daréis a los levitas el campo alrededor de las ciudades.

Ellos tendrán las ciudades para habitar, y los campos de alrededor serán para su ganado, sus pertenencias y todos sus animales.

Los campos de las ciudades que daréis a los levitas tendrán 1.000 codos alrededor, desde el muro de la ciudad hacia afuera.

Fuera de la ciudad, mediréis 2.000 codos hacia el lado este, 2.000 codos hacia el lado sur, 2.000 codos hacia el lado oeste, y 2.000 codos hacia el lado norte; y la ciudad estará en medio. Esto tendrán como campos alrededor de las ciudades.

“De las ciudades que daréis a los levitas, 6 ciudades serán de refugio, para que cualquier homicida se refugie allí. Aparte de éstas, les daréis 42 ciudades.

Todas las ciudades que daréis a los levitas serán 48 ciudades con sus campos alrededor.

“Respecto a las ciudades que daréis de la posesión de los hijos de Israel, del que tiene mucho tomaréis mucho y del que tiene poco tomaréis poco. Cada uno dará de sus ciudades a los levitas, según la heredad que reciba.”

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Ciudades de refugio

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > Ciudades de refugio (4:35:9 - 4:35:28)

Jehovah habló a Moisés diciendo:

“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis cruzado el Jordán hacia la tierra de Canaán,

escogeréis para vosotros ciudades que os servirán como ciudades de refugio, a donde pueda huir el homicida que accidentalmente hiera de muerte a alguno.

Estas ciudades os servirán para refugiarse del vengador, de manera que el homicida no muera antes de comparecer para juicio delante de la congregación.

“De las ciudades que daréis, seis serán ciudades de refugio.

Daréis tres ciudades al otro lado del Jordán y daréis tres en la tierra de Canaán, y serán ciudades de refugio.

Estas seis ciudades servirán de refugio a los hijos de Israel, al forastero y al advenedizo que se encuentre entre ellos, para que huya allí cualquiera que accidentalmente hiera de muerte a otro.

“Si lo hiere con un intrumento de hierro, y él muere, es un asesino. El asesino morirá irremisiblemente.

“Si lo hiere con una piedra en la mano, con la cual pueda causarle la muerte, y él muere, es un asesino. El asesino morirá irremisiblemente.

“Si lo hiere con instrumento de madera en la mano, con el cual pueda causarle la muerte, y él muere, es un asesino. El asesino morirá irremisiblemente.

El vengador de la sangre matará al asesino; cuando lo encuentre, lo matará.

“Si por odio lo empuja o arroja algo contra él intencionadamente, y él muere;

o si por hostilidad lo hiere con su mano, y él muere, el que le ha herido morirá irremisiblemente. Es un asesino. El vengador de la sangre matará al asesino cuando lo encuentre.

“Pero si lo empuja de repente sin hostilidad, o tira sobre él cualquier instrumento sin intención,

o si sin verlo hace caer sobre él alguna piedra que pueda causarle la muerte, y él muere, no siendo él su enemigo ni procurando su mal,

entonces la congregación juzgará entre el homicida y el vengador de la sangre, conforme a estos decretos.

La congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y lo hará regresar a su ciudad de refugio a la cual había huido, y él habitará en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con el aceite santo.

“Pero si el homicida sale fuera de los límites de su ciudad de refugio a donde había huido,

y el vengador de la sangre lo halla fuera de los límites de su ciudad de refugio y mata al homicida, aquél no será culpable de sangre.

Porque debió haber permanecido en su ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Después de la muerte del sumo sacerdote, el homicida podrá volver a la tierra de su posesión.

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