Libros Históricos

Pacto de Dios con David

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Primer Libro de Crónicas > Pacto de Dios con David (13:17:1 - 13:17:27)

Aconteció que cuando David ya habitaba en su casa, David dijo al profeta Natán: —He aquí, yo habito en una casa de cedro, mientras que el arca del pacto de Jehovah está bajo una tienda.

Y Natán dijo a David: —Haz todo lo que hay en tu corazón, porque Dios está contigo.

Pero aconteció que aquella noche vino la palabra de Dios a Natán, diciendo:

“Vé y di a mi siervo David que así ha dicho Jehovah: No serás tú el que me edifique una casa en la que yo habite.

Ciertamente no he habitado en una casa desde el día en que hice subir a Israel, hasta el día de hoy. Más bien, he estado de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo.

Dondequiera que he peregrinado con todo Israel, ¿acaso he dicho una palabra a alguno de los jueces de Israel, al que comisioné para apacentar a mi pueblo, preguntando: ¿Por qué no me habéis edificado una casa de cedro?

“Ahora pues, dirás a mi siervo David que así ha dicho Jehovah de los Ejércitos: Yo te tomé del prado, de detrás del rebaño, para que fueras el soberano de mi pueblo Israel.

He estado contigo por dondequiera que has andado. He eliminado a todos tus enemigos de tu presencia, y haré que tu nombre sea como el nombre de los grandes de la tierra.

Asimismo, dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que habite en su lugar sin que sea molestado más, ni los inicuos vuelvan a consumirlo como al comienzo,

desde los días en que constituí jueces sobre mi pueblo Israel. Y yo doblegaré a todos tus enemigos. “Además, te declaro que Jehovah te edificará casa a ti.

Sucederá que cuando se cumplan tus días para que vayas a estar con tus padres, yo levantaré después de ti a un descendiente tuyo, que será uno de tus hijos, y afirmaré su reino.

El me edificará una casa, y yo estableceré su trono para siempre.

Yo seré para él, padre; y él será para mí, hijo. Y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que te antecedió.

Lo estableceré en mi casa y en mi reino para siempre, y su trono será estable para siempre.”

Natán habló a David conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión.

Entonces entró el rey David, se sentó delante de Jehovah y dijo: “Oh Jehovah Dios, ¿quién soy yo, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí?

Y esto te ha parecido poco, oh Dios, pues has hablado del futuro de la casa de tu siervo, y me has mirado a mí como a uno de los hombres más excelsos, oh Jehovah Dios.

¿Qué más puede añadir David ante ti, por haber honrado a tu siervo? Pues tú conoces a tu siervo,

oh Jehovah. A favor de tu siervo y conforme a tu corazón, has realizado toda esta gran cosa para dar a conocer todas estas grandezas.

Oh Jehovah, no hay nadie como tú, ni hay Dios aparte de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

“¿Y qué otra nación hay en la tierra como tu pueblo Israel, al cual Dios fue para rescatarlo como pueblo para sí, a fin de darte renombre mediante hechos grandes y temibles, al expulsar las naciones ante tu pueblo que rescataste de Egipto?

Has puesto a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehovah, has venido a ser su Dios.

“Ahora pues, oh Jehovah, sea firme para siempre la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, y haz tal como has dicho.

Sea firme y engrandecido tu nombre para siempre, a fin de que se diga: Jehovah de los Ejércitos, Dios de Israel, es Dios de Israel. Que la casa de tu siervo David sea estable delante de ti;

porque tú, oh Dios mío, has revelado al oído de tu siervo que le has de edificar casa. Por esto, tu siervo ha hallado valor para orar en tu presencia.

Ahora pues, oh Jehovah, tú eres Dios, y has prometido este bien a tu siervo.

Y ahora, ten a bien bendecir a la casa de tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de ti. Porque tú, oh Jehovah, la has bendecido, y será bendita para siempre.”

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David extiende sus dominios

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Primer Libro de Crónicas > David extiende sus dominios (13:18:1 - 13:18:13)

Aconteció después de esto que David derrotó a los filisteos y los sometió. Entonces tomó Gat y sus aldeas de mano de los filisteos.

También derrotó a los moabitas, y los moabitas fueron hechos siervos de David y le llevaban tributo.

También derrotó David a Hadad-ezer, rey de Soba, en Hamat, cuando éste iba a establecer su dominio hasta el río Eufrates.

David le capturó 1.000 carros, 7.000 hombres de a caballo y 20.000 hombres de infantería. Y desjarretó David todos los caballos de los carros, pero dejó de ellos los de 100 carros.

Los sirios de Damasco fueron para ayudar a Hadad-ezer, rey de Soba; y David hirió a 22.000 hombres de los sirios.

Después David instaló puestos militares entre los sirios de Damasco. Así llegaron los sirios a ser siervos de David y le llevaban tributo. Y Jehovah daba la victoria a David por dondequiera que iba.

David tomó los escudos de oro que llevaban los servidores de Hadad-ezer y los trajo a Jerusalén.

Asimismo, David tomó gran cantidad de bronce de Tibjat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, con que Salomón hizo la fuente de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.

Cuando Tou, rey de Hamat, oyó que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer, rey de Soba,

envió a su hijo Adoram al rey David para saludarlo y felicitarlo por haber combatido contra Hadad-ezer y por haberlo derrotado, porque Tou estaba en guerra con Hadad-ezer. Le envió toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce,

que el rey David también consagró a Jehovah, junto con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones: de Edom, de Moab, de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec.

También Abisai, hijo de Sarvia, derrotó a 18.000 hombres de Edom en el Valle de la Sal.

El instaló puestos militares en Edom, y todos los edomitas llegaron a ser siervos de David. Y Jehovah daba la victoria a David por dondequiera que iba.

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Oficiales de David

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Primer Libro de Crónicas > Oficiales de David (13:18:14 - 13:18:17)

David reinaba sobre todo Israel y practicaba el derecho y la justicia con todo su pueblo.

Joab, hijo de Sarvia, estaba al mando del ejército. Josafat hijo de Ajilud era el cronista.

Sadoc hijo de Ajitob y Abimelec hijo de Abiatar eran los sacerdotes; Savsa era el escriba;

Benaías hijo de Joyada estaba al mando de los quereteos y de los peleteos. Y los hijos de David eran los primeros al lado del rey.

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Derrotas de amonitas y sirios

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Primer Libro de Crónicas > Derrotas de amonitas y sirios (13:19:1 - 13:19:6)

Aconteció después de esto que murió Najas, rey de los hijos de Amón, y su hijo reinó en su lugar.

Entonces David pensó: “Mostraré bondad a Hanún hijo de Najas, porque su padre mostró bondad conmigo.” David envió mensajeros para darle el pésame por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron a la tierra de los hijos de Amón, para dar el pésame a Hanún,

los jefes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: “¿Te parece que David está honrando a tu padre, porque te ha enviado personas que te den el pésame? ¿No habrán venido a ti sus servidores para reconocer, explorar y espiar el país?”

Entonces Hanún tomó a los servidores de David, les rapó, cortó sus vestidos por la mitad, hasta el trasero, y los despidió.

Fueron e informaron a David acerca de aquellos hombres, y él envió a encontrarles, porque los hombres estaban sumamente avergonzados. El rey mandó que les dijeran: “Permaneced en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volved.”

Al ver los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los hijos de Amón enviaron

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Derrotas de amonitas y sirios

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Históricos > Primer Libro de Crónicas > Derrotas de amonitas y sirios (13:19:6 - 13:19:19)

talentos de plata para tomar a sueldo carros y jinetes de Siria mesopotámica y de los sirios de Maaca y de Soba.

Alquilaron 32.000 carros y al rey de Maaca con su pueblo, los cuales vinieron y acamparon frente a Medeba. Los hijos de Amón se reunieron desde sus ciudades y fueron a la batalla.

Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.

Los hijos de Amón salieron y dispusieron la batalla a la entrada de la ciudad. Y los reyes que habían venido estaban aparte, en el campo.

Al ver Joab que el frente de batalla estaba delante y detrás de él, eligió a algunos de entre todos los escogidos de Israel y los dispuso para enfrentar a los sirios.

Puso al resto de la gente bajo el mando de su hermano Abisai, y se dispusieron para enfrentar a los hijos de Amón.

Y Joab dijo: “Si los sirios son más fuertes que yo, tú me darás auxilio; pero si los hijos de Amón son más fuertes que tú, yo te auxiliaré.

Esfuérzate, y luchemos valientemente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios; y que Jehovah haga lo que le parezca bien.”

Entonces se acercó Joab, con la gente que estaba con él, para combatir contra los sirios; pero éstos huyeron ante él.

Al ver que los sirios habían huido, los hijos de Amón también huyeron ante su hermano Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén.

Los sirios, al verse derrotados por Israel, enviaron mensajeros y trajeron a los sirios que estaban al otro lado del Río, al frente de los cuales estaba Sofac, jefe del ejército de Hadad-ezer.

Cuando se le informó a David, éste reunió a todo Israel; y cruzando el Jordán, fue hacia ellos y dispuso sus escuadrones contra ellos. David dispuso la batalla para enfrentarse con los sirios, y éstos combatieron contra él.

Pero los sirios huyeron ante Israel, y David mató de los sirios a 7.000 hombres de los carros y a 40.000 hombres de infantería. También mató a Sofac, jefe del ejército.

Al ver los servidores de Hadad-ezer que habían sido derrotados por Israel, hicieron la paz con David y le sirvieron. Y los sirios no quisieron volver a socorrer a los hijos de Amón.

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