Epístolas

El ministerio de Pablo

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a Timoteo > El ministerio de Pablo (54:1:12 - 54:1:20)

Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel al ponerme en el ministerio,

a pesar de que antes fui blasfemo, perseguidor e insolente. Sin embargo, recibí misericordia porque, siendo ignorante, lo hice en incredulidad.

Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús.

Fiel es esta palabra y digna de toda aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

No obstante, por esta razón recibí misericordia, para que Cristo Jesús mostrase en mí, el primero, toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna.

Por tanto, al Rey de los siglos, al inmortal, invisible y único Dios, sean la honra y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Este mandamiento te encargo, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron acerca de ti, para que milites por ellas la buena milicia,

manteniendo la fe y la buena conciencia, la cual algunos desecharon y naufragaron en cuanto a la fe.

Entre éstos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.

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Instrucciones sobre la oración

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a Timoteo > Instrucciones sobre la oración (54:2:1 - 54:2:15)

Por esto exhorto, ante todo, que se hagan súplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres;

por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que llevemos una vida tranquila y reposada en toda piedad y dignidad.

Esto es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador,

quien quiere que todos los hombres sean salvos y que lleguen al conocimiento de la verdad.

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,

quien se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Para esto yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles en fe y verdad. Digo la verdad; no miento.

Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos piadosas, sin ira ni discusión.

Asimismo, que las mujeres se atavíen con vestido decoroso, con modestia y prudencia; no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos;

sino más bien con buenas obras, como conviene a mujeres que profesan reverencia a Dios.

La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción;

porque no permito a una mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.

Pues Adán fue formado primero; después, Eva.

Además, Adán no fue engañado; sino la mujer, al ser engañada, incurrió en transgresión.

Sin embargo, se salvará teniendo hijos, si permanece en fe, amor y santidad con prudencia.

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Requisitos de los obispos

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a Timoteo > Requisitos de los obispos (54:3:1 - 54:3:7)

Fiel es esta palabra: Si alguien anhela el obispado, desea buena obra.

Entonces es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospitalario, apto para enseñar;

no dado al vino; no violento, sino amable; no contencioso ni amante del dinero.

Que gobierne bien su casa y tenga a sus hijos en sujeción con toda dignidad.

Porque si alguien no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?

Que no sea un recién convertido, para que no se llene de orgullo y caiga en la condenación del diablo.

También debe tener buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en el reproche y la trampa del diablo.

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Requisitos de los diáconos

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a Timoteo > Requisitos de los diáconos (54:3:8 - 54:3:13)

Asimismo, los diáconos deben ser dignos de respeto, sin doblez de lengua, no dados a mucho vino ni amantes de ganancias deshonestas;

que mantengan el misterio de la fe con limpia conciencia.

Que éstos sean probados primero y que después sirvan como diáconos, si es que son hallados irreprensibles.

Las mujeres, asimismo, deben ser dignas de respeto, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo.

Los diáconos sean maridos de una sola mujer; que gobiernen bien a sus hijos y sus propias casas.

Porque los que sirven bien como diáconos ganan para sí buena reputación y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

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El misterio de la piedad

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Primera epístola de San Pablo a Timoteo > El misterio de la piedad (54:3:14 - 54:3:16)

Te escribo esto, esperando ir a verte pronto,

para que si me tardo, sepas cómo te conviene conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.

Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, y recibido arriba en gloria.

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