Libros Proféticos

El tiempo del fin

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Proféticos > Daniel > El tiempo del fin (27:12:1 - 27:12:11)

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está del lado de los hijos de tu pueblo. Será tiempo de angustia, como nunca fue desde que existen las naciones hasta entonces. Pero en aquel tiempo tu pueblo será librado, todos aquellos que se encuentren inscritos en el libro.

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y eterno horror.

Los entendidos resplandecerán con el resplandor del firmamento; y los que enseñan justicia a la multitud, como las estrellas, por toda la eternidad.

Pero tú, oh Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de un lado para otro, y se incrementará el conocimiento.

Yo, Daniel, miré, y he aquí que dos estaban de pie, uno de este lado en la orilla del río, y el otro al otro lado en la orilla del río.

Entonces dije al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: —¿Cuándo será el final de estas cosas sorprendentes?

Escuché al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río, quien alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por un tiempo, tiempos y medio tiempo. Todas estas cosas se cumplirán cuando se acabe el quebrantamiento de la fuerza del pueblo santo.

Yo escuché, pero no entendí. Y dije: —Señor mío, ¿cuál será el final de estas cosas?

Y él dijo: —Anda, Daniel; estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de ellos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán.

Desde el tiempo en que sea quitado el sacrificio continuo hasta la abominación desoladora, habrá

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El tiempo del fin

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Proféticos > Daniel > El tiempo del fin (27:12:1 - 28:10:15)

días.

¡Bienaventurado el que espere y llegue hasta 1.335 días!

Pero tú, continúa hasta el fin, y descansarás y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.

Los habitantes de Samaria estarán atemorizados a causa del becerro de Bet-avén; ciertamente su pueblo hará duelo a causa de él. Asimismo, sus sacerdotes, que se regocijaban por la gloria de él, la cual se les va en cautiverio.

También el becerro será llevado a Asiria como presente para el gran rey. Efraín conseguirá sólo vergüenza; Israel será avergonzado por su consejo.

El rey de Samaria perecerá como la espuma sobre la superficie de las aguas.

Los lugares altos de Avén, que son el pecado de Israel, serán destruidos. Sobre sus altares crecerán espinos y cardos. Dirán a los montes: “¡Cubridnos!,” y a las colinas: “¡Caed sobre nosotros!”

“Desde los días de Gabaa has pecado, oh Israel. Allí han permanecido. ¿No los alcanzó en Gabaa la batalla contra los inicuos?

Yo vendré y los castigaré: Los pueblos se reunirán contra ellos cuando sean castigados por su doble iniquidad.

“Efraín era una vaquilla domada a la que le gustaba trillar. Yo puse yugo de bondad sobre su cuello. Yo haré llevar el yugo a Efraín. Judá arará, y Jacob abrirá los surcos del campo.

Sembrad para vosotros justicia y segad lealtad. Abríos surcos, porque es tiempo de buscar a Jehovah, hasta que venga y haga llover justicia para vosotros.

“Habéis arado impiedad, habéis segado injusticia y habéis comido fruto de mentira. Porque confiaste en tus caminos, en la multitud de tus valientes.

Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruidas, como Salmán destruyó a Bet-arbel en el día de la batalla, cuando las madres fueron estrelladas junto con sus hijos.

Así se hará con vosotros, oh casa de Israel, por vuestra gran maldad. Al amanecer perecerá irremisiblemente el rey de Israel.

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Dios se compadece de su pueblo obstinado

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Proféticos > Oseas > Dios se compadece de su pueblo obstinado (28:11:1 - 28:11:12)

“Cuando Israel era muchacho, yo lo amé; y de Egipto llamé a mi hijo.

Mientras más los llamaba, más se iban ellos de mi presencia. A los Baales ofrecían sacrificio, y a los ídolos quemaban incienso.

Pero fui yo el que enseñó a caminar a Efraín, tomándolo por sus brazos. Sin embargo, no reconocieron que yo los sanaba.

Con cuerdas humanas los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como los que ponen un bebé contra sus mejillas, y me inclinaba hacia ellos para alimentarlos.

“No volverá a la tierra de Egipto, sino que el asirio será su rey; porque no quisieron volver a mí.

La espada caerá sobre sus ciudades y destruirá sus refuerzos. Los consumirá en medio de sus propias asambleas.

Entre tanto, mi pueblo está obstinado en su rebelión contra mí; y aunque invocan al Altísimo, no lo quieren enaltecer.

“¿Cómo he de dejarte, oh Efraín? ¿Cómo he de entregarte, oh Israel? ¿Cómo podré hacerte como a Adma o ponerte como a Zeboím? Mi corazón se revuelve dentro de mí; se inflama mi compasión.

No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré para destruir a Efraín, porque soy Dios, y no hombre. Yo soy el Santo en medio de ti, y no vendré contra la ciudad.

“Caminarán en pos de Jehovah. El rugirá como león; sí, rugirá, y del occidente los hijos acudirán temblando.

De Egipto acudirán temblando como pájaros; y como palomas, de la tierra de Asiria. Yo los haré habitar en sus casas, dice Jehovah.

“Efraín me ha rodeado con mentira; y la casa de Israel, con engaño. Judá todavía divaga para con Dios, para con el Santo, quien es fiel.

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Efraín reprendido por su falsedad y opresión

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Proféticos > Oseas > Efraín reprendido por su falsedad y opresión (28:12:1 - 28:12:14)

“Efraín se apacienta de viento; todo el día se va tras el solano. Continuamente aumentan la mentira y la destrucción, porque hicieron alianza con los asirios y llevan aceite a Egipto.”

Jehovah tiene pleito con Judá, y dará a Jacob el castigo que corresponde a sus caminos. Le retribuirá conforme a sus obras.

En el vientre suplantó a su hermano y en su edad viril contendió con Dios.

Contendió con el ángel y prevaleció; lloró y le rogó. En Betel le halló y allí habló con él.

¡Jehovah, Dios de los Ejércitos, Jehovah es su nombre!

Tú, pues, vuélvete a tu Dios; practica la lealtad y el derecho, y espera siempre en tu Dios.

Como mercader que tiene en su mano balanza falsa, él ama la opresión.

Y dijo Efraín: “Ciertamente yo me he enriquecido; he hallado riquezas para mí.” Pero todos sus esfuerzos no serán suficientes para borrar el pecado que ha cometido.

“Sin embargo, desde la tierra de Egipto yo soy Jehovah tu Dios. Aún te haré habitar en tiendas como en los días de la fiesta.

Yo he hablado a los profetas y he multiplicado la profecía. Por medio de los profetas he expuesto parábolas.”

Si hay iniquidad en Galaad, ciertamente serán convertidos en nada. Aunque en Gilgal sacrifiquen toros, sus altares también serán como montones de escombros sobre los surcos del campo.

Jacob huyó a la tierra de Aram; Israel sirvió por una mujer, y por una mujer cuidó rebaños.

Por medio de un profeta Jehovah hizo subir a Israel de Egipto, y por el profeta fue guardado.

Pero Efraín ha provocado a Dios con amargura. Por tanto, dejará sobre él su culpa de sangre; su Señor le retribuirá su deshonra.

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Destrucción total de Efraín predicha

Imagen Destrucción total de Efraín predicha 1

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Libros Proféticos > Oseas > Destrucción total de Efraín predicha (28:13:1 - 28:13:16)

Cuando Efraín hablaba, había terror; era exaltado en Israel. Pero pecó por causa de Baal, y murió.

Ahora han continuado pecando y con su plata han hecho, conforme a su entendimiento, ídolos e imágenes de fundición, toda obra de escultores. Ellos dicen: “¡Ofrecedles sacrificios!” Y los hombres besan a los becerros.

Por tanto, serán como la niebla de la mañana y como el rocío del amanecer, que se desvanece; como el tamo que es arrebatado de la era, y como el humo que sale por la ventana.

“Desde la tierra de Egipto yo soy Jehovah tu Dios; no reconocerás otro dios aparte de mí, ni otro salvador, sino a mí.

Yo te conocí en el desierto, en tierra de sequedad.

Pero cuando los apacenté y se saciaron, su corazón se ensoberbeció. Por esta causa se olvidaron de mí.

Por tanto, yo seré para ellos como un león; los acecharé como un leopardo en el camino.

Les saldré al encuentro como una osa que ha perdido sus crías, y les desgarraré la caja del corazón. Allí lo devoraré como león, como los despedaza un animal del campo.

“Yo te destruiré, oh Israel. ¿Quién te podrá socorrer?

¿Dónde está tu rey para que te salve en todas tus ciudades? ¿Qué de tus jueces, de quienes decías: Dame rey y gobernantes?

En mi furor yo te di rey, y en mi ira lo quité.

“Atada está la maldad de Efraín; su pecado está bien guardado.

Dolores de mujer que da a luz le sobrevendrán. Pero él es un hijo torpe, que no se presenta al tiempo de nacer.

¿Los redimiré del poder del Seol? ¿Los rescataré de la Muerte? ¿Dónde está, oh Muerte, tu espina? ¿Dónde está, oh Seol, tu aguijón? La compasión se ha ocultado de mis ojos.

Aunque él fructifique entre los hermanos, vendrá el solano, el viento de Jehovah, subiendo del desierto; y su fuente se secará, y se agotará su manantial. El saqueará el tesoro de todas las cosas preciosas.

Samaria será desolada, porque se rebeló contra su Dios. Ellos caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán reventadas.”

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