Hechos

El naufragio

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Hechos > El naufragio (44:27:39 - 44:27:44)

Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra; pero distinguían una bahía que tenía playa, en la cual, de ser posible, se proponían varar la nave.

Cortaron las anclas y las dejaron en el mar. A la vez, soltaron las amarras del timón, izaron al viento la vela de proa e iban rumbo a la playa.

Pero al dar en un banco de arena entre dos corrientes, hicieron encallar la nave. Al enclavarse la proa, quedó inmóvil, mientras la popa se abría por la violencia de las olas.

Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se escapara nadando;

pero el centurión, queriendo librar a Pablo, frustró su intento. Mandó a los que podían nadar que fueran los primeros en echarse para salir a tierra;

y a los demás, unos en tablas, y otros en objetos de la nave. Así sucedió que todos llegaron salvos a tierra.

Poner en mi Poner en mi Facebookacebook


Pablo en la isla de Malta

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Hechos > Pablo en la isla de Malta (44:28:1 - 44:28:10)

Una vez a salvo, supimos luego que la isla se llamaba Malta.

Los nativos nos trataron con no poca amabilidad, pues nos recibieron a todos y encendieron un fuego a causa de la lluvia que caía, y del frío.

Entonces, al recoger Pablo una cantidad de ramas secas y echarlas al fuego, se le prendió en la mano una víbora que huía del calor.

Cuando los nativos vieron la serpiente colgada de su mano, se dec√≠an unos a otros: “¬°Seguramente este hombre es homicida, a quien, aunque se haya salvado del mar, la justicia no le deja vivir!”

Entonces √©l sacudi√≥ la serpiente en el fuego, pero no padeci√≥ ning√ļn mal.

Mientras tanto, ellos esperaban que comenzara a hincharse o que cayera muerto de repente. Pero al pasar mucho tiempo esperando y al ver que no le pasaba nada malo, cambiaron de parecer y decían que era un dios.

En aquellos lugares estaban las propiedades del hombre principal de la isla, que se llamaba Publio. Este nos recibió y nos hospedó de manera amistosa por tres días.

Aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y disentería. Pablo entró a donde él estaba, y después de orar, le impuso las manos y le sanó.

Después que sucedió esto, los demás de la isla que tenían enfermedades también venían a él y eran sanados.

También ellos nos honraron con muchos obsequios, y antes que zarpáramos, nos abastecieron de las cosas necesarias.

Poner en mi Poner en mi Facebookacebook


Pablo llega a Roma

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Hechos > Pablo llega a Roma (44:28:11 - 44:28:16)

Así que, después de tres meses, zarpamos en una nave alejandrina que había invernado en la isla y que tenía por insignia a Cástor y Pólux.

Habiendo arribado a Siracusa, estuvimos allí tres días.

De allí, costeando alrededor, fuimos a Regio; y un día después se levantó el viento del sur, y llegamos al segundo día a Puteoli.

Allí hallamos hermanos y fuimos invitados a quedarnos con ellos siete días. Y de esta manera llegamos a Roma.

Al oír de nosotros, los hermanos vinieron hasta la plaza de Apio y las Tres Tabernas para recibirnos. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimo.

Cuando llegamos a Roma, a Pablo le fue permitido vivir aparte, con un soldado que le custodiaba.

Poner en mi Poner en mi Facebookacebook


Pablo predica en Roma

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Epístolas > Hechos > Pablo predica en Roma (44:28:17 - 44:19:30)

Aconteci√≥ que, tres d√≠as despu√©s, Pablo convoc√≥ a los que eran los principales de los jud√≠os, y una vez reunidos les dijo: ‚ÄĒHermanos, sin que yo haya hecho ninguna cosa contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, desde Jerusal√©n he sido entregado preso en manos de los romanos.

Habiéndome examinado, ellos me querían soltar porque no había en mí ninguna causa digna de muerte.

Pero como los judíos se oponían, yo me vi forzado a apelar al César, no porque tenga de qué acusar a mi nación.

As√≠ que, por esta causa os he llamado para veros y hablaros, porque por la esperanza de Israel estoy ce√Īido con esta cadena.

Entonces ellos dijeron: ‚ÄĒNosotros no hemos recibido cartas de Judea tocante a ti, y ninguno de los hermanos que ha venido ha denunciado o hablado alg√ļn mal acerca de ti.

Pero queremos oír de ti lo que piensas, porque nos es conocido acerca de esta secta, que en todas partes se habla en contra de ella.

Habi√©ndole fijado un d√≠a, en gran n√ļmero vinieron a √©l a donde se alojaba. Desde la ma√Īana hasta el atardecer, les expon√≠a y les daba testimonio del reino de Dios, persuadi√©ndoles acerca de Jes√ļs, partiendo de la Ley de Mois√©s y de los Profetas.

Algunos quedaban convencidos por lo que decía, pero otros no creían.

Como ellos no estaban de acuerdo entre s√≠, se iban cuando Pablo les dijo una √ļltima palabra: ‚ÄĒBien habl√≥ el Esp√≠ritu Santo por medio del profeta Isa√≠as a vuestros padres, diciendo:

V√© a este pueblo y diles: “De o√≠do oir√©is y jam√°s entender√©is; y viendo ver√©is y nunca percibir√©is.”

Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con los oídos oyeron torpemente. Han cerrado sus ojos de manera que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni entiendan con el corazón, ni se conviertan. Y yo los sanaré.

Sabed, pues, que a los gentiles es anunciada esta salvación de Dios, y ellos oirán.

Y cuando él dijo estas cosas, los judíos se fueron, porque tenían una fuerte discusión entre sí.

Pablo permaneci√≥ dos a√Īos enteros en una casa que alquilaba. A todos los que ven√≠an a √©l, les recib√≠a all√≠,

predicando el reino de Dios y ense√Īando acerca del Se√Īor Jesucristo, con toda libertad y sin impedimento.

Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Se√Īor Jes√ļs.

Esto continu√≥ por dos a√Īos, de manera que todos los que habitaban en Asia, tanto jud√≠os como griegos, oyeron la palabra del Se√Īor.

Pero el esp√≠ritu malo respondi√≥ y les dijo: ‚ÄĒA Jes√ļs conozco, y s√© qui√©n es Pablo; pero vosotros, ¬Ņqui√©nes sois?

De esta manera crec√≠a la palabra del Se√Īor y prevalec√≠a poderosamente.

reuni√≥ a √©stos con los obreros de oficios semejantes y les dijo: ‚ÄĒHombres, sab√©is que nuestra prosperidad proviene de este oficio;

Aunque Pablo quería salir a la multitud, los discípulos no se lo permitieron.

Poner en mi Poner en mi Facebookacebook